Cirugías plásticas en Colombia,

¿prácticas sin suficiente control?

Pese a algunas iniciativas del Gobierno y el Congreso, en el país existen miles de médicos que practican este tipo de procedimientos sin títulos válidos. Además, no existen cifras exactas de víctimas de mala praxis.

La práctica de la cirugía plástica se ha popularizado tanto en Colombia que personas llegan desde diferentes lugares del mundo para ponerse en manos de los especialistas del país. Anualmente miles de hombres y mujeres acuden voluntariamente y por diferentes motivos al quirófano para hacerse algún cambio.

Según el último informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética, Colombia es el séptimo país del mundo donde más se realizan cirugías plásticas, con 548.635 procedimientos en 2015. Los más comunes el año pasado fueron: liposucción (51.623), aumento de senos (44.888), abdominoplastia (29.317), cirugía de párpados (27.959) y rinoplastia (24.852).

Una de estas personas fue la periodista Lorena Beltrán,

pero en lugar de salir satisfecha por la transformación de su cuerpo, lo que inició para ella fue un camino de dolor y frustración que la ha llevado a abanderar una causa para que en el país haya una regulación a las cirugías plásticas y a los médicos que las practican.

Lorena decidió hacerse una reducción de senos y escogió a un doctor que tenía experiencia y renombre. Ella tomó algunas precauciones y no detectó ningún factor que le indicara que no era el médico idóneo.

La primera intervención de Lorena fue en junio de 2014. Tras una semana notó que uno de los pezones le empezó a cambiar de color y se estaba necrosando, “apenas me hacía presión la piel se despegaba del seno”.  Asustada, Lorena buscó al doctor que la operó, pero él le pedía que no fuera urgencias.

Tras una semana notó que uno de los pezones le empezó a cambiar de color y se le estaba necrosando,

 Apenas me hacía presión la piel se despegaba del seno

“Acudí al consultorio del médico que me operó y me repetía que no tenía que ir a urgencias porque supuestamente en urgencias me iban a dañar el procedimiento, que siempre lo consultara a él y que él me iba a decir qué tenía que hacer”. Ella siguió las recomendaciones de su doctor pero, aunque hubo algo de recuperación, las cicatrices que tiene en sus senos son desastrosas. Lorena fue sometida a una cirugía de corrección en julio 2015, pero las molestias no pararon. Cuando consultó a otro especialista en abril de 2016 se dio cuenta que había sido víctima de una mala práctica, como otras tantas personas en el país, y que su cirujano tenía un cuestionado título que había adquirido en Brasil y convalidado con el Ministerio de Educación en Colombia.

Tras este hallazgo inició una investigación como periodista. Además de la cantidad de víctimas que han preferido mantenerse en silencio, descubrió irregularidades en los títulos de estos médicos que estudiaban en Brasil porque, aunque legales, no son equivalentes a los requisitos que debe cumplir un cirujano para dedicarse a los procedimientos plásticos y estéticos.

“No hay que cuestionar los motivos que llevan a una persona a someterse a una cirugía plástica, lo que hay que cuestionar es la falta de control del Estado, de legislación del Congreso y de prevención como paciente”, asegura Lorena.

Como este caso ha habido otros muy mediáticos que han puesto el tema en la agenda nacional, como el de la modelo Jessica Cediel, la actriz Lady Noriega o la exreina María Mónica Urbina, reconocidas por los logros profesionales que han acumulado en sus áreas, pero también por ser víctimas de prácticas estéticas que las transformaron física y mentalmente, y por los que han tenido que adelantar procesos jurídicos.

Aunque contra el doctor que operó a Lorena se han adelantado varios procesos, incluido el que inició ella, hasta el momento ninguno ha prosperado en los estrados judiciales.

¿Qué ocurre con los títulos convalidados en Brasil?

Según Lina Triana, presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, para que un médico sea considerado especialista en cirugía plástica debe dedicarse exclusivamente al estudio de esta especialidad durante cuatro años y debe hacerlo en una universidad certificada.

Sin embargo, el Ministerio de Educación convalidó los títulos de médicos que realizaron cursos de entre seis meses y dos años en la modalidad Lato Sensu en la universidad Veiga de Almeida de Brasil, que según expertos no son ilegales pero tampoco cumplen con todos los requisitos para considerar que la persona que los aprueba es un cirujano plástico. Esto, porque los títulos se reciben en un tiempo mucho menor que del estipulado en Colombia, por ejemplo.

Pero la ministra Parody ha dicho que el problema principal es la falta de legislación, pero que ellos han trabajado para someter las convalidaciones a procesos más rigurosos.

“El Ministerio de Educación tiene la facultad de convalidar los títulos de personas que han estudiado en universidades extranjeras. En el caso de las cirugías plásticas, especialmente, las convalidaciones no son requisito habilitante para realizar cirugías plásticas. Eso qué quiere decir, que en este momento un médico que no es especialista puede estar haciendo una liposucción o una rinoplastia y cualquiera de las dos legalmente es válida”, explicó la ministra Gina Parody.

Sin embargo, en diálogo con Noticias Uno el presidente de la Sociedad Brasilera de Cirugía Plástica, Luciano Chaves, dijo que los títulos obtenidos por médicos colombianos en Brasil no cumplen los requisitos necesarios para considerarse como una especialidad.

“Posgraduación Veiga de Almeida no es un curso de reconocimiento como especialización en cirugía plástica, las tres entidades brasileñas certificadas de cirugía plástica no reconocen ese curso de posgraduación. Lato Sensu no tiene poder ni reconocimiento legal para ser identificado como un título de especialista en cirugía plástica”, explicó Chaves.

El Presidente de la Sociedad Brasilera de Cirugía Plástica aseguró que ya habían advertido a Colombia sobre estas irregularidades, pero que cuando los delegados del Ministerio de Educación fueron a Brasil solo hablaron con los representantes de la universidad Veiga de Almeida.

“No se preocupó por tener una reunión con la Asociación Médica Brasilera, no se preocupó de tener una reunión con el Consejo Federal de Medicina, no se preocupó de tener una reunión con la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica”, dijo Luciano Chaves.

“A través de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica hemos puesto en conocimiento del Ministerio de Educación de Colombia sobre estos acontecimientos, tenemos un oficio del Consejo Federal de Medicina”, agregó.

Por su parte, la Asociación Colombiana de Cirugía Plástica Estética, que agremia entre otros a 43 de los médicos especializados en Brasil, le dijo  recientemente a la Revista Semana que  estos títulos no tienen irregularidades y que la decisión de realizar estudios por fuera de Colombia obedeció a la falta de cupos para esa especialidad en el país.

“El hecho de que en portugués se llame curso lato sensu no significa que la traducción sea curso. La traducción apropiada es especialidad. (…) En Brasil, como en España, hay lato sensu y stricto sensu, este último es como una maestría o un doctorado. Lato sensu son el resto de especialidades. (…) Entonces no es cierto que hayan hecho un cursito, hicieron un proceso serio de convalidación”, dijo José María de Brigard, abogado de la Asociación, en entrevista con Semana.

Los voceros de esta agremiación aseguran que entre los cirujanos hay años de experiencia en este tipo de intervenciones y aseguraron que la validación de los títulos es posible ya que en Brasil y Colombia hay “sociedades hermanas”.

Cuando inició el cuestionamiento por la validez de este tipo de títulos en Colombia, la ministra de Educación, Gina Parody, aseguró que se suspenderían todas las convalidaciones mientras se hacía las investigaciones correspondientes.

El 13 de julio de 2016 la ministra Parody se volvió a pronunciar, esta vez acompañada de Álvaro Flores, miembro del grupo de expertos que se encargó de revisar las convalidaciones entregadas por el Ministerio de Educación.

Flores explicó que el título de especialista no garantiza en Brasil el ejercicio y la práctica como cirujano plástico hasta que este no haya sido sometido a un examen de evaluación frente a las colegiaturas o a las sociedades de cirugía plástica de ese país, pero que en Colombia no existía este requisito, por lo que sólo necesita la convalidación del Ministerio.

Ellos cursaron un total de 6.256 horas presenciales durante el tiempo de formación, de entre tres y cuatro años, según la información suministrada por la universidad Veiga de Almeida y comprobados por los parámetros establecidos por las leyes colombianas. Bajo estos referentes, el Ministerio y la comisión evaluadora consideraron que estos títulos, bajo la resolución 5547 del 2005 y bajo los criterios definidos para la época, eran convalidables”, indicó el experto.

Regulación de cirugías plásticas, según las leyes colombianas

A pesar de que el auge de las cirugías plásticas en Colombia inició en los años 80, siendo la lipoescultura, el aumento de senos y la rinoplastia algunas de las más comunes, no se había considerado el establecimiento de leyes que regularan estas prácticas. En el 2014 comenzó el debate en el Congreso de la República para este fin.

El primer paso en este tema se dio oficialmente el pasado 26 de julio, cuando el presidente Juan Manuel Santos sancionó la ley que prohíbe las cirugías plásticas a menores de edad, a excepción de algunos casos en que sea una necesidad. Esto con la intención de proteger a los menores que no estén física ni sicológicamente preparados para decidirse por un cambio estético, y que en algunos casos sólo responde a la idea de imitar estereotipos arraigados culturalmente en el país.

En octubre de 2014, el senador Jorge Iván Ospina radicó en el Congreso el proyecto para regulación de las cirugías plásticas en el país contemplando básicamente los siguientes puntos:

1.

La cirugía estética y plástica no solamente la hacen cirujanos plásticos y estéticos sino otro tipo de especialistas que en su proceso formativo adquieren habilidades y competencias para realizarlos, por ejemplo oftalmólogos u otorrinos.

2.

Que toda persona que se realice una cirugía estética y plástica adquiera una póliza obligatoria que asuma el pago de las complicaciones, teniendo en cuenta que los procedimientos estéticos (para embellecerse o transformarse) no están cubiertos por el Plan Obligatorio de Salud (POS).

3.

Registro nacional único en base de datos del Ministerio de Salud de los cirujanos acreditados para hacer cirugías plásticas y estéticas, para que cada paciente pueda consultar todos los datos del médico y poder tener una seguridad.

4.

Todo hospital o clínica que permita que una persona no calificada haga una cirugía estética tendrá que pagar una multa de hasta 3.000 millones de pesos.

5.

Trazabilidad en los insumos que se utilizan en cirugía estética y plástica. Conocer la procedencia de todo producto y certificación de calidad y garantía del Invima.

6.

Dar herramientas a las Secretarías de Salud municipales y departamentales para que procedan al cierre de las instituciones o de entidades de salud donde realicen cirugías estéticas y plásticas sin tener la tecnología, sin las ayudas diagnósticas o sin tener la acreditación pertinente. También habrá multas para quienes adelanten los procedimientos en sitios que no cumplen los requisitos.

7.

Darle un periodo a médicos que han venido realizando cirugías plásticas hace mucho tiempo sin diploma de especialistas, para que en cinco años puedan certificar su especialidad, adelantando el proceso formativo adecuado para que se le pueda dar el certificado de cirujano plástico y estético.

Específicamente el punto siete ha generado el disgusto de la  Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, pues considera que va en contravía de lo que se pretendía cuando inició el proyecto de regulación.

“Si sale ese proyecto del senador Ospina es totalmente opuesto a lo que queremos porque lo que está haciendo es autorizando a que personal no idóneo haga los procedimientos, todo lo contrario a lo que se buscaba cuando inició el proyecto”, indicó la doctora Lina Triana, presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.

Ante esta situación el senador Ospina consideró: “eso no le gustó a la Sociedad de Cirujanos Plásticos y Estéticos, yo lo entiendo, pero también tengo que buscar un consenso para que la ley me pase. Muchos médicos se acercaron al Congreso y utilizan el argumento de que el tema no estaba regulado y nadie había dicho que ellos no podían adelantar este tipo de procedimientos”.

Y agregó a su argumentación que “ese es un tema de polémica. No fue iniciativa mía, pero por ejemplo el Centro Democrático dijo ‘nosotros le votamos la ley si ese argumento se incorpora porque tenemos grandes presiones de médicos que hacen la tarea y que quieren tener en el futuro la posibilidad de seguir en el mercado”.

Por el momento el proyecto está frenado, pues los tiempos en la pasada legislación no alcanzaron para darle trámite y terminó hundiéndose. El Senador Jorge Iván Ospina espera volver a presentar la iniciativa en esta legislación del Congreso de la República, pero reconoce que hay que empezar de cero.

Recomendaciones

Periodista:  Angélica Orcasitas  -          @angieorcasitas   |     Editor: Adolfo Ochoa    |    Diseño y Multimedia: Claudia Melo   |   Director: Mauricio Aragón

© RCN Televisión 2016

Periodista:

Angélica Orcasitas

Editor: Adolfo Ochoa

Diseño y Multimedia:

Claudia Melo

Director: Mauricio Aragón