Carlos Guevara y Ana Milena Chivatá, exhabitantes de calle que hoy se encuentran en proceso de recuperación en el hogar El Camino, un centro de atención al que llegaron muchas de las personas que habitaron en el Bronx, le contaron a RCN las vivencias que tuvieron que soportar en ese extinto sector del centro de Bogotá y cómo lograron salir del mundo de la calle y las drogas, para retomar sus vidas. Además Jaime Jaramillo, mejor conocido como 'Papá Jaime', entrega su opinión de la forma cómo se realizó el operativo de desalojo de ese peligroso sector hace 13 meses y de lo que representan los habitantes de calle en la sociedad capitalina.

"En el Bronx, la vida es de muerte y destrucción": Carlos Guevara

La vida de Carlos Augusto Guevara, un exhabitante de calle que hoy busca reencaminar su vida, Estuvo ligada por mucho tiempo a las drogas y la selva de cemento que alguna vez llamó hogar.

"En el Bronx, la vida es de muerte y destrucción": Carlos Guevara

Noches en compañía del frío, el hambre y la desesperanza; días caminando las calles sin rumbo fijo, con la única motivación de conseguir el dinero necesario para las "bichas" y, si sobra para algo, buscar con qué calmar la "cometrapo", como le dicen en la calle a la necesidad de conseguir alimento. Así transcurrían los días de Carlos Augusto Guevara, un antioqueño que habitó en las calle del centro de Bogotá por más de 12 años, y conocía a la perfección los sectores de 'San Victorino' y 'El Bronx'.

Hoy, pese a los duros momentos que pasó en las calles del centro de Bogotá, Carlos ve la vida con optimismo. Su intento por encauzar su vida inició sin pensarlo el 28 de mayo de 2017, cuando la administración Distrital desarrolló un fuerte operativo para recuperar el 'Bronx', el deprimido sector de la capital que se había convertido en foco de narcotráfico, prostitución y decadencia y al que Carlos llamaba hogar.

 

Mientras los hombres de la Policía ingresaban uno por uno a los establecimientos que habían en 'El Bronx', Carlos huía de las autoridades, pero algo en su interior le decía que era tiempo de cambiar. Las pepas, el bazuco, la cocaína y el alcohol ya no podrían ser su único objetivo en la vida.

Pese a que por su cabeza se cruzó la idea de que podía morir, bien sea a manos de algún 'Saya' o de las propias autoridades, él estaba firmemente convencido en que podía buscar la ayuda con esas mismas personas que estaban acabando con el mundo que conoció por más de 12 años.

Justo en ese instante fue en el que aceptó la invitación de los "profes" de Contacto Activo, programa del Distrito para la resocialización de habitantes de calle, a un hogar de paso.

Este paisa, quien recuerda con mucho afecto a su familia, con la que no tuvo contacto por más de una década y la que lo dio por muerto en la selva de cemento que es la capital, recuerda: "Tal vez por la ansiedad a dar ese paso, el temor volvió a correr por mi mente. Decidí tomarme unos días analizando todas las cosas y finalmente retorné al hogar y acepté continuar con el servicio".

 

"Sentí que ellos serían los únicos que en ese momento podrían lograr que yo superara mi adicción por las drogas y me darían herramientas, tanto para la mente y el cuerpo, para así dejar definitivamente la calle", comenta Carlos.

Una vez inició su camino a una nueva vida, Carlos comenzó a ver los días de una manera diferente. En las mañanas su compañera ya no era la "cometrapo" y la cobija vieja con la que es ocultaba del frío de las madrugadas; ahora iniciaba cada día con una bebida caliente que le ofrecían, muy gentilmente, los "ángeles" del Camino, como él llamaba a los funcionarios del centro de rehabilitación al que llegó.

Sin embargo, durante los primeros días aún tenía la ansiedad por "echarse una bicha", pero logró controlar el impulso de recaer en las drogas al hablar con otras personas que estaban atravesando esa misma etapa.

"Sentí que ellos serían los únicos que en ese momento podrían lograr que yo superara mi adicción por las drogas y me darían herramientas, tanto para la mente y el cuerpo, para así dejar definitivamente la calle", comenta Carlos.

Las noches para Carlos también cambiaron y ahora son más alegres, los 106 compañeros con los que comparte en el hogar le permiten ver la vida de una forma muy diferente. "Aquí compartes historias, apoyas a tus amigos, haces tus cosas personales. Cada vez que me veo al espejo me siento diferente, siento que volví a nacer",  afirma.

Hace mucho que dejó de tener pesadillas, ahora se siente tranquilo en cuerpo y mente. Espera poder finalizar su proceso y volver a su adorada tierra que lo vio nacer. Quiere reencontrar definitivamente su familia y empezar de nuevo sus propios proyectos.

Tiene toda la energía enfocada en lograr su objetivo y sueña en la manera de lograr sus próximas metas. Nunca olvidará esa mano desconocida que le invitó hace unos meses atrás a empezar de nuevo.

Hernán Moreno / NoticiasRCN.com

Crecí en el Cartucho' y recorrí las calles del 'Bronx': Milena Chivatá

La mujer que padeció el infierno de vivir en las calles desde muy temprana edad, hoy trabaja por salir adelante y dejar en el olvido el oscuro mundo de las drogas, la calle y el alcohol.

Milena Chivatá es una de las pocas mujeres que ha vivido en carne propia el infierno de la calle del 'Cartucho' y del 'Bronx'. Desde muy pequeña ella conoció las dificultades de vivir en la pobreza y tener rebuscar entre la basura algo para comer, además de ser víctima de abusos sexuales.

Milena le contó a Noticias RCN que su familia llegó a Bogotá desplazada por la violencia a finales de la década de los años 80 y encontró en la antigua calle del 'Cartucho' la única alternativa para tener un techo bajo el cual resguardarse.

Ella tuvo que defenderse de los peligros propios de la calle desde muy temprana edad, pues su madre y su padre tenía extensas jornadas de trabajo reciclando o estaban inmersos en una "traba" para alejarse de los problemas de la pobreza.

Milena cuenta que en el antiguo 'Cartucho' los riesgos estaban por cualquier lado. "Uno no se podía robar nada porque podía terminar muerto, igual que en el Bronx".

Agrega además que fue abusada a muy temprana edad, dolorosa experiencia que también tuvieron que afrontar sus hermanos. "Allá pasaban tipos que buscaban niñas para hacerles de todo y desafortunadamente mis hermanos y yo fuimos víctimas de esos hombres".

La vida de Milena no sólo estuvo marcada por el abuso sexual del que fue víctima cuando era apenas una niña, las drogas y el alcohol también han estados presentes en su vida, como única salida al duro mundo en el que le tocó vivir.

"Primero consumí pegante, luego comencé a meter marihuana, perico, todo eso siempre acompañado por el trago", explica Milena.

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¿Qué tan difícil es ser mujer en el Bronx?

La historia de Milena es el fiel reflejo de la dura experiencia que debe soportar las mujeres cuando caen al mundo de las drogas y son arrastradas por las ollas de la ciudad. "La vida de las mujeres en la calle es más complicada de lo que la gente piensa. Allá es muy complicado vivir, a una no la respetan, le pegan los 'sayas', a muchas mujeres las violan y hasta las matan. Allá pasan muchas cosas horribles que uno ni se puede imaginar".

"Uno tiene que quedarse callado porque donde uno diga alguna cosa de más, lo pueden desaparecer", enfatiza.

¿Cómo es un día en la rehabilitación de Milena?

Luego de llegar al hogar El Camino, un centro de rehabilitación para habitantes de calle, Milena encontró una opción de vida que jamás pensó.

"Mi rutina inicia al levantarme a las 5 de la mañana, luego me aseo y me arreglo. Cuando llegan las 7 de la mañana nos dan una bebida caliente y a las 8 nos dan el desayuno. Esas cosas no pasaban en la calle, allá nos tocaba dormir con un ojo abierto y cuando nos levantabamos era para ir a conseguir la plata para pagar la pieza o para el vicio".

También señala que allí encontró un lugar para ser escuchada y para escuchar a las personas que padecieron en las calles al igual que ella. "Aquí uno la pasa rico. Si uno necesita hablar con alguien, un psicólogo está para escucharlo".

"Me celebraron el primer cumpleaños en mucho tiempo"

Celebrar un cumpleaños es para Milena una novedad, algo que para las personas puede parecer común, es una experiencia que no había vivido en muchos años. Ella cuenta que jamás le celebraron un cumpleaños y que esas fechas importantes sólo pasaban desapercibidas en un mundo regido por las drogas.

"Yo nunca celebraba, los cumpleaños se festejaban en las drogas, un bareto en la boca y una botella de trago en la mano, esa era mi forma de celebrar esas fechas. Muchas veces mis celebraciones eran llorando y muy triste".

Y es que casualmente, el día en que Milena habló con Noticias RCN estaba celebrando su primer cumpleaños lejos de las drogas. "Ayer la pasé muy bien, nos sacaron y hubo una comparsa, salí a la calle, toqué la guacharaca. Pasé un cumpleaños muy bonito haciendo cosas que nunca hice mientras viví en 'El Bronx'.

"Me estoy acercando a mis hijos"

Milena ha mostrado grandes avances en su recuperación y un pilar fundamental en ese proceso es la motivación de volverse a encontrar con sus hijos, quienes están bajo la custodia de su segunda pareja.

"Recién ingresé acá no podía ver a mis hijos porque tuve un problema en Bienestar Familiar. Luego de llegar acogida los pude volver a ver, estando allí ellos me podían visitar y estar conmigo", cuenta muy emocionada.

Asimismo, cuenta que ya puede visitar a sus hijos, con permiso de la psicóloga del centro El Camino, y puede compartir fines de semana con ellos. "Con ayuda de la psicóloga puedo hacer proceso con mis hijos y estar pendiente de ellos".

"La vida de las mujeres en la calle es más complicada de lo que la gente piensa. Allá es muy complicado vivir, a una no la respetan, le pegan los 'sayas', a muchas mujeres las violan y hasta las matan. Allá pasan muchas cosas horribles que uno ni se puede imaginar".

¿Qué le depara el futuro?

Esta mujer, que ha pasado duros momentos en la calle, espera que una vez culmine su proceso de rehabilitación, pueda conseguir un trabajo estable que le permita estar con sus hijos y ver de ellos. También quiere ayudar a otras personas que, como ella, cayeron en el oscuro mundo de las drogas y la calle.

"Deseo poder tener un buen trabajo para así darle un buen ejemplo a mis hijos. Quiero ayudar a otras personas que están en la calle para que salgan adelante, así como lo hice yo".

"Yo tengo a mis tres hermanos en la calle y quiero que ellos estén acá, teniendo la oportunidad que yo tuve", agregó.

"Los habitantes de calle son el reflejo de nuestra sociedad":

PAPÁ JAIME

Jaime Jaramillo, quien se describe como un líder social, ha dedicado la mayor parte de su vida a ayudar a niños que encontraron en la calle un hogar que no encontraron en la sociedad.

Jaime Jaramillo ha dedicado su vida a tratar de ofrecer ayuda a esas personas desamparadas que por diferentes cuestiones de la vida, han tenido que convertir las calles en su hogar.

En sus cuatro d0,0écadas dedicadas a trabajar con habitantes de calle, Papá Jaime, como también es conocido, ha invertido sus mayores esfuerzos a tratar de ofrecer una vida digna a los niños que vive en la selva de cemento.

Es por eso que Noticias RCN habló con él y lo invitó a que defina conceptos sobre la habitabilidad en calle que, aunque resultan cotidianos para algunos, son malinterpretados en muchas ocasiones.

¿Cómo define Papá Jaime el término
habitante de calle?

¿Cuáles son los factores propician que una persona se convierta en un habitante de calle?

¿Estuvo bien manejada la intervención realizada por el distrito en mayo pasado al sector del Bronx?

¿Cuál es el primer paso para que un habitante de calle recupere su vida?