Nechí

Bajo el agua

Durante años, las lluvias han sido sinónimo de dificultades para los habitantes del Bajo Cauca. Sin embargo, la fuerza de la reciente ola invernal ha excedido la contingencia de la región y en Nechí, norte de Antioquia, el agua ha inundado casi la totalidad del municipio.

El desbordamiento de los ríos Cauca y Nechí ha hecho que el agua anegue, no solo la cabecera municipal, sino más de 8.000 hectáreas de cultivos de arroz y maíz, entre otros, que se perdieron por la inundación.

El dique de contención contra inundaciones, construido entre la cabecera municipal y Santillana, en el corregimiento de Colorado, no pudo contener la fuerza del Río en cuatro puntos.

Los informes de las autoridades dan cuenta de más de 3.900 familias damnificadas, haciendo de esta una de las mayores catástrofes, en un municipio acostumbrado a sufrir los azotes del clima.

Entre centros comunitarios, colegios y hoteles, los afectados se alojan en 14 albergues temporales mientras esperan el paso de la emergencia. Sin embargo, la tragedia ha excedido la capacidad de atención del municipio y las autoridades claman a los gobiernos departamental y nacional para ayudar a 1.200 familias que no han podido recibir ayuda.

Eneider Hoyos, secretario de Gobierno del municipio, hizo un llamado para poder auxiliar a los afectados y sostuvo que todo el municipio se encuentra en estado de calamidad pública.

Para los habitantes de muchas regiones del país, las lluvias de los últimos días han causado tragedias que nunca esperaron afrontar. Sin embargo, para los habitantes de Nechí esta parece tan solo otra de las tantas emergencias que han tenido que afrontar, no solo por cuenta de las aguas del Río, sino por la falta de infraestructura que solucione el problema a largo plazo.

Hace tan solo dos meses, 200 familias resultaron afectadas por las inundaciones. En agosto de 2016 fueron unas 100 familias las damnificadas por el agua y 2.000 más por un fuerte vendaval. A esto se suman los problemas que causa la minería ilegal, contaminando afluentes y fortaleciendo a los grupos delincuenciales de la región.

Aunque el Dapard ha hecho presencia para la atención de los damnificados, y el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, se comprometió a contratar con la Facultad de Minas de la Universidad Nacional un estudio para evaluar soluciones al problema de las inundaciones, los habitantes y las autoridades continúan pidiendo soluciones definitivas y prontas.

El alcalde del municipio, Miguel Enrique Franco, asegura que se ha tratado el tema con las autoridades departamentales y nacionales, pero que las obras de mitigación siguen sin ejecutarse.

Mientras tanto, el municipio continúa incomunicado por vía terrestre y los cientos de afectados esperan ayudas y soluciones.