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Noviembre 23 de 2014
Dos muertos en Bogotá tras jornada de protestas
Bogotá - Mayo 9 de 2014, 4:22 pm
Los manifestantes se enfrentaron violentamente a las autoridades. Foto: EFE

Un joven de 18 años murió durante los disturbios en Suba y un hombre de 29 años en Engativá.

Una de las más violentas jornadas desde que comenzó el paro agrario se vivió este jueves en varias ciudades del país, la cual dejó tres personas muertas en Bogotá, entre ellas un menor de edad en el barrio La Gaitana de Suba.

Igualmente, se registraron decenas de heridos entre civiles y uniformados, lo que obligó a las autoridades a tomar medidas excepcionales como el toque de queda y la ley seca.

Miles de personas se manifestaron este jueves en las principales ciudades del país para apoyar a los campesinos que protestan desde hace once días en exigencia de auxilios económicos, con marchas que terminaron con fuertes enfrentamientos en Bogotá, Medellín y Soacha (Cundinamarca).

En Bogotá, el alcalde Gustavo Petro reportó en la noche de este jueves la muerte de un menor de edad en la localidad de Suba.

"Un fallecido en La Gaitana de Suba. 'Bogotá Humana' se enluta", escribió Petro en su cuenta de Twitter.

Las autoridades confirmaron que el menor de edad murió de un disparo en la cabeza durante los enfrentamientos con la fuerza pública.

Asimismo, dos Policías —entre ellos un mayor— resultaron heridos por arma de fuego y fueron trasladados al Hospital de Suba, donde se encuentran fuera de peligro.

Justamente, el mandatario de Bogotá decretó la Ley seca y toque de queda en las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar y Suba, debido a los fuertes enfrentamientos.

En la noche, el presidente Juan Manuel Santos convocó a un consejo extraordinario de ministros para evaluar la situación de orden público en el país.

La dura jornada dejó por lo menos 200 personas lesionadas (entre civiles y policías), durante los enfrentamientos y disturbios que se concentraron en la céntrica Plaza de Bolívar.

El toque de queda comenzó a regir desde las 8:30 de la noche de este jueves y hasta las 5 de la mañana del viernes. La ley seca, entretanto, comenzó desde las 7 de la noche e irá hasta la misma hora del día viernes.

La jornada del jueves

El undécimo día del paro nacional agrario terminó convirtiéndose en una batalla campal que afectó principalmente el centro de Bogotá y el municipio de Soacha.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, tras la jornada violenta, dijo que el paro tiene tres componentes: uno, el de los campesinos que tienen razones legítimas para protestar; otro, el de los estudiantes, en el cual el Gobierno tiene interés de responder sus inquietudes; y el último, "un componente de vándalos que tienen intereses oscuros de las Farc. Hacen hechos de violencia inaceptables y presionan a campesinos para que no haya acuerdos de ninguna especie".

"La fuerza pública aguanta provocaciones y evita actuar contra este tipo de violencia, pero una vez se presentan hechos criminales la fuerza pública debe actuar", aseguró el ministro Pinzón, quien confirmó que hay varios uniformados heridos, “tres de ellos con armas de fuego”.

El funcionario recalcó que los actores violentos de este jueves "no son palomitas", sino que se trata de "vándalos criminales al servicio de los terroristas de las Farc".

A los conductores, y ante la crisis en diferentes regiones por el desabastecimiento de alimentos, el ministro de Defensa aseguró que habrá caravanas "para garantizar que haya abastecimiento en las ciudades".

Pinzón finalizó haciendo un llamado a la ciudadanía para mantener la calma y que hagan el retorno a sus hogares en tranquilidad.

De la calma a la violencia

Este jueves, Bogotá amaneció con gran cantidad de actividades paralizadas, como las clases en colegios públicos y privados, debido a las 17 marchas que estaban programadas en diferentes zonas de la capital del País. 

Las concentraciones realizadas este jueves en Bogotá fueron en apoyo al paro agrario, que hasta el momento deja cinco muertos por los diferentes desmanes registrados en Tunja, Cauca y Cundinamarca, principalmente.

Las vías de Bogotá, que habitualmente son congestionadas y caóticas en horas pico, amanecieron este jueves con gran fluidez debido a la suspensión de clases en los colegios y algunas universidades, al igual que por la decisión de algunos conductores de transporte público de no sacar sus vehículos por el temor a ser objeto de ataques por parte de los manifestantes.

La autopista Sur, que comunica a Bogotá con el municipio de Soacha, fue bloqueada desde tempranas horas del día por manifestantes que impidieron el paso de vehículos y obligaron a los pasajeros a bajarse de ellos, por lo cual muchos ciudadanos se vieron afectados. Unos no pudieron ir a sus lugares de trabajo y otros decidieron seguir su trayectoria a pie.

Posteriormente, en los límites entre Bogotá y Soacha, los manifestantes se enfrentaron a la fuerza pública con palos y piedras, por lo cual el Esmad reaccionó con gases lacrimógenos y bombas de aturdimiento.

En otros puntos de la capital, marchas pacíficas recorrieron las principales vías de la ciudad rumbo a la Plaza de Bolívar. "Hay que apoyar a los campesinos. Los TLC nos tienen mal. Los campesinos prefieren botar sus cosechas y derramar la leche porque ante todo lo que está entrando del extranjero a precios muy bajos no les vale la pena vender", dijo un estudiante participante de las marchas. 

"Soy nieta de campesinos y no es justo que a este país, capaz de producir comida para sustentarse, nos traigan desde afuera cualquier cosa solo porque es más barato", aseguró otro joven.

"Es como una cachetada a los campesinos, que además viven en unas condiciones terribles", dijo una universitaria. Otras jóvenes marchaban con el torso descubierto y consignas como "mi tierra no se vende" escritas en la espalda o en el pecho.

Sin embargo, sobre las 2:00 de la tarde, comenzaron en la Plaza de Bolívar violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía, que dejaron destrozos en sedes bancarias y locales comerciales del centro histórico.

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, declaró que los responsables de los desmanes "son vándalos y no campesinos".

Ante la gravedad de los disturbios, la Alcaldía de Bogotá decidió levantar la tarde del jueves el pico y placa para vehículos y así facilitar la movilización de los ciudadanos a sus hogares.

"Estamos pagando las consecuencias"

Este jueves, en horas de la mañana, el presidente Juan Manuel Santos reconoció que el sector rural atraviesa "una tormenta".

"Sin duda alguna, estamos atravesando por una tormenta que se formó por la acumulación del abandono y de falta de políticas en el sector agropecuario durante muchísimo tiempo. Y ahora estamos pagando las consecuencias", dijo.

"Hay una crisis en el sector agropecuario que tenemos que enfrentar y de la cual vamos a salir adelante, porque este país tiene el inmenso potencial en ese sector", aseguró el mandatario.

El presidente ofreció controlar los precios de los fertilizantes y plaguicidas, así como frenar el contrabando de alimentos.

El gobierno de Santos mantiene desde el lunes una mesa de diálogo regional con campesinos en la zona de Boyacá (centro), despensa alimentaria de Bogotá y donde las manifestaciones han sido más agudas, pero hasta ahora no se ha logrado un consenso para que los agricultores cesen las protestas.

"Ojalá que los diálogos en Boyacá tengan un final feliz hoy (jueves) y comencemos a levantar estos paros", señaló también el mandatario.

Sin embargo, los campesinos siguen exigiendo una mesa de negociación nacional y no diálogos por regiones o sectores agrícolas.

Este jueves se registraron 72 bloqueos en 37 tramos viales de ocho regiones de Colombia, según el Ministerio del Interior.

NoticiasRCN.com

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