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Noviembre 22 de 2017
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Erradicadores de cultivos de coca, otras de las víctimas de las minas antipersonal

Unidad Investigativa - Mayo 19 de 2017, 7:59 pm
Jaime Alirio Salazar, erradicador víctima de mina antipersonal. Foto: NoticiasRCN.com

Aunque la mayoría de las víctimas civiles de las minas antipersonal son campesinos, también hay erradicadores de cultivos de coca.

Jaime Alirio Salazar es del Tolima y, como él mismo se define, ha desempeñado oficios varios: recolector de café y obrero de construcción, entre otros.
 
"A mí no me faltaba el trabajo porque a mí me llamaban para trabajar, pero entonces se me presentó un amigo y me dijo que por allá era muy bueno", cuenta Jaime.
 
"Él me contó que la erradicación, que era muy bueno, incluso lo habían ilusionado que las personas que duraran diez fases o más les iban a dar vivienda", recuerda Clara Elvira Agudelo, esposa de Jaime.
 
En ese momento lo sedujo la idea de ganar más dinero, así que firmó con una empresa que provee mano de obra para la erradicación de cultivos ilícitos y partió hacia Tibú, Norte de Santander.
 
"Ese día tuvimos un hostigamiento y nos atacaron", enfatiza la víctima.
 
Ese día fue el 19 de febrero del 2013. Jaime Alirio hacía parte de un grupo de 28 erradicadores y cuando les faltaba menos de una hora para terminar la jornada ocurrió lo que él llama "el accidente".
 
"En ese momento fue cuando pisé la mina y de ahí no me acuerdo más. Cuando me di cuenta, eran ya a los dos días y estaba en el hospital", narra con nostalgia.
 
"Una empleada del hospital Erasmo Meoz de Cúcuta me llamó a decirme que mi esposo se había accidentado, que necesitaban ampollas para el dolor", dice Clara.
 
Su esposo llevó la peor parte de la explosión, y lo peor incluye un error en un procedimiento médico para la pierna más afectada y atención que consideraron negligente.
 
"Empleamos S.A. Ellos nunca, después del accidente, nos volvieron a contestar el teléfono", denuncia la esposa de Jaime.
 
Sin embargo, la empresa le dijo a la Unidad Investigativa de Noticias RCN que siempre hubo acompañamiento.
 
"Desde el momento mismo de la ocurrencia del hecho, la empresa brindó todo el acompañamiento al trabajador, quien fue inmediatamente atendido por la ARL Positiva" .
 
Pero el sentimiento que tiene esta víctima es de abandono.
 
"En este momento yo me encuentro abandonado porque ni siquiera me han llamado para saber cómo me encuentro y cómo estoy", reprocha Jaime.
 
Vive gracias al empeño de su esposa por encarar la adversidad, que desde los primeros días lo llevó a un profundo estado de depresión.
 
"Incluso en Cúcuta se me intentó tirar de un décimo piso y gracias a Dios logramos que no lo hiciera", cuenta la esposa.
 
Jaime Alirio Salazar reconoce que está en guerra con la vida. Para entenderlo hay que ponerse en su piel, sentir los dolores que siente y las heridas que lo limitan.
 
"Mucho dolor de cabeza, el oído, no escucho nada y no puedo caminar largo porque es mucho dolor", dice Jaime.
 
Como muchas de las 4.453 víctimas civiles de las minas antipersonal no ha recibido ayuda del Estado. Tampoco ha iniciado el trámite para obtener una pensión porque sigue esperando la llamada de la empresa que lo contrató para erradicar los cultivos.
 
"A mí no me han dicho nada. Yo la verdad no sé nada, si me van a pensionar o no", afirma.
 
Sobre el trámite de una pensión para esta víctima, Empleamos S.A. le dijo a Noticias RCN que "esta no le corresponde al empleador sino a las entidades de la seguridad social ARL o fondo de pensiones".
 
Jaime Alirio Salazar dice que sólo la ONG Campaña Colombiana Contra Minas le ha brindado apoyo. Pide la reparación a la que tiene derecho y quiere volver a ser un hombre productivo.
 
NoticiasRCN.com
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