Internacionalnoviembre 05, 2022hace 25 días

Hadara, el niño que fue criado por avestruces en el desierto del Sahara

Esta historia hace parte de los misterios de niños ferales, que permanecen durante años apartados del contacto con seres humanos.

Hadara: el niño criado por avestruces en el desiertoFoto: Pixabay

Una mañana Hadara se encontraba dando un paseo junto a su madre por la sabana desértica del Sahara Occidental, sin embargo, algo inesperado sucedió y dejó al pequeño a la deriva.

Todo sucedió cuando la madre del pequeño se detuvo en el camino y dejó a Hadara entre unos matorrales mientras intentaba alcanzar a un camello que se escapó. En ese momento, una tormenta en el desierto impidió que la mujer volviera a tiempo a donde había abandonado a su pequeño.

Más tarde, al regresar al punto en el que se había quedado Hadara, la mujer descubrió que ya no estaba, lo que desató una incesante búsqueda que resultó infructuosa, pues nunca lograron dar con el paradero del niño de 2 años.

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El caso de Hadara fue descrito por la escritora Bahia Awah como uno más de los extraños sucesos en que los pequeños son criados por grupos de animales, lejos de los humanos, creciendo como pequeños salvajes.

Según el relato de Awah, el niño fue hallado en el desierto por una mamá avestruz que se lo llevó y lo alimentó con insectos y frutos. Fue así como el pequeño vivió por más de años entre las avestruces, aprendiendo de sus hábitos alimenticios y a transportarse con la ayuda de ellas.

Así encontraron a Hadara

Luego de años perdido, la familia de Hadara escuchó los rumores de un joven que vivía con las avestruces, imitando sus movimientos y los sonidos producidos por ellas.

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 Fue así como sus familiares lograron tender una trampa para capturarlo, luego de identificar la manada a la que pertenecía. Al hallarlo, se dieron cuenta de que el adolescente no hablaba, sino que articulaba los sonidos de los animales; corría como una avestruz y comía la misma dieta ellas.

Finalmente, tras años de intenso trabajo, Hadara logró convivir con los seres humanos, aprender a hablar y a relacionarse con su entorno. No obstante, esto representó un gran reto emocional para él

La historia de este niño salvaje se dio a conocer en el año 2000, cuando uno de sus hijos contó lo sucedido a una reportera sueca que se encontraba de visita en su comunidad. 

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