2021, el año de la muerte para la educación privada | Por: Michael Sandoval

La calidad de la educación de su hijo, en términos prácticos, va a disminuir. La educación pública no tiene la capacidad operativa para atender a todos los niños.

24 Oct 2020 6:00Por: Noticiasrcn.com

Por: Michael Sandoval*
@Libertariosed en Twitter 

Existen, más o menos, 1 millón y 950 mil familias que educan a sus hijos en colegios privados por diferentes razones. Si estas familias no se manifiestan junto a los colegios y sus asociaciones, estaremos presenciando para el año 2021 la mayor muerte de colegios nunca antes vista en la historia de la educación en Colombia.

¿Qué significa que muera la educación privada en Colombia? Que si ya hay hacinamiento en los colegios públicos, donde cada profesor atiende a 40 o 45 estudiantes ¿Qué va a pasar cuando atiendan a 60 u 80 estudiantes?  

Si efectivamente en este momento las secretarías de educación, de manera irresponsable, están abriendo matrículas para atender a todos esos padres que están migrando a la educación pública por el tema de la virtualidad, ¿cómo van a retroalimentar esos maestros ese exceso de estudiantes que van a tener? ¿Cómo van a calificar trabajos? ¿Cómo van a evaluar?

Por otro lado, cuando el tema de pandemia haya pasado y los chicos regresen a la normalidad, después de quebrar todos esos colegios, ¿cómo van a atender presencialmente a esos estudiantes?

Es decir que la calidad de la educación de su hijo, en términos prácticos, va a disminuir. La educación pública no tiene la capacidad operativa para atender a todos los niños en Colombia, por eso se hace necesario pensar el problema de manera diferente.

Pensemos en esto, un colegio como El Socorro en Malambo, Atlántico, donde sus calles no están pavimentadas y donde sus familias son de escasos recursos, pagan 100.000 pesos de pensión mensuales y logran superar al mejor colegio del distrito de Bogotá.

Recordemos que un niño en un colegio público en Bogotá nos cuesta a los contribuyentes 5.690.000 pesos, según datos de la Dirección de Cobertura de la Secretaría de Educación.

Mientras que un niño en un colegio como El Socorro nos cuesta un millón de pesos al año. O, por ejemplo, un niño en un colegio en convenio nos costaría 1 millón 200. Es decir que si les diéramos ese dinero a las familias a través de un bono escolar, que solo se pueda usar para educación, lograríamos con menos dinero tener mejores resultados.

Además, apoyaríamos a las familias más pobres que no quieren que sus hijos estudien hacinados y expuestos a las bandas de microtráfico que es lo que pulula en los colegios públicos.  

¿Qué ha hecho el gobierno nacional para no dejar morir a los colegios privados? El gobierno nacional salió a decir que va a desarrollar un tema de créditos condenables, pero hasta la fecha hay 1.950.000 estudiantes en colegios privados, de los cuales 1.723.370 son de estratos 1,2 y 3. 

Este beneficio solamente alcanzaría para 57.766 personas. Y hasta ahora han desembolsado 3.300 pagarés, faltan por desembolsar 24.211 pagarés, más o menos. Claramente es una ayuda, pero no resuelve el problema. 

Por eso las familias, los colegios y las asociaciones deben pedirle al gobierno nacional que deje de usar los recursos de nosotros los contribuyentes de manera ineficiente y que deben ser ustedes, los ciudadanos, los que deben elegir dónde quieren que sus hijos estudien. Y para lograrlo debemos pedir un cheque escolar que le permita premiar a los mejores colegios, ya sean públicos o privados.

Este mensaje es también para los maestros del sector público. A ustedes, que son los que les toca pagar el internet para dar las clases, sacar fotocopias de las guías y un montón de cosas más. 

Si se elimina el intermediario de los secretarios de educación y los burócratas, y son los maestros y rectores los que reciben ese dinero, claramente ya no les va a tocar 50.000 pesos por estudiante sino 5.690.000 pesos que es lo que nos cuesta un niño a nosotros los contribuyentes. 

Es decir, que esta solución le quita el poder a los políticos y burócratas y se los entrega a los que sí están haciendo educación: a los maestros y rectores. 

Esto generaría que si un colegio es muy bueno, los maestros son los que reciban las utilidades de su trabajo. 

 

* Pedagogo en emprendimiento infantil y juvenil.
 

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