Opinióndiciembre 15, 2020hace un año

Cobros idiotas que ya normalizamos | Por: Andrés F. Hoyos E.

La malicia indígena ya se nos llevó por delante cualquier asomo de inteligencia a la hora de dejarnos asaltar como idiotas útiles por cualquier necesidad.

Por: Andrés F. Hoyos E.*

@donandreshoyos en Twitter

No hace falta ser el viceministro de la creatividad para darnos cuenta que en Colombia, la malicia indígena ya se nos llevó por delante cualquier asomo de inteligencia a la hora de dejarnos asaltar como idiotas útiles por cualquier necesidad. ¡Nos quitan la plata y agradecemos! 
 
Los colombianos tan pilos y felices como siempre, venimos pagando desde el 98 el impuesto momentáneo del 4 x 1000, un impuesto con el que ya habríamos acabado de pagar todas las entradas al baño que nos cobran cuando nos ven pinta de turistas en algún municipio al que llegamos después de imprimir nuestro pasabordo a 13 mil pesos en el aeropuerto, (bueno, ese ya era demasiado descarado y lo quitaron).
 
Sin importar si es Sisben, EPS, medicina prepagada o particular, todos muy juiciosos cuando nos enfermamos, además de asumir un costo por la salud, somos vacunados con escandalosas tarifas de parqueadero, que salen más caras que el tratamiento completo si logramos sobrevivir al costo de los medicamentos. 

Más escandalosos que la placa de inauguración del ya colapsado paso por la Línea, para ir a que nos quiten unas monedas en cualquier semáforo mientras le pegan con un palito a nuestras llantas, bueno, a las del carro, que este año estuvo quieto cinco meses pandémicos pero pagó full su impuesto de rodamiento.
 
Y es que ya es normal y casi que hasta grosero quejarse. Centros comerciales, supermercados, iglesias, restaurantes, mejor dicho, hasta en la esquina, dejamos el centavito de más para que no nos roben mientras nos roban con tarifas más desproporcionadas que una cédula ampliada al 200 por ciento. 
Mejor dicho, más arbitrario que las empresas de gas cuando llaman a decir que ya está agendada para mañana la revisión de las instalaciones que ellos mismos pusieron. 

Un despropósito quizá tan bochornoso como los 13 mil pesos que quita un banco por derecha por hacer una transferencia de otra ciudad en la misma entidad.
 
Es que es indignante. Existe una ley de habeas data para protección de datos de los usuarios, pero sin consultarnos ni pedirnos permiso toda nuestra historia la tiene Datacredito, y lo peor es que para consultarla tenemos que pagarles una membresía para acceder a nuestros propios datos. El mundo al revés, o mejor dicho, el mundo del país dónde la cédula se vence y a pesar de eso votan los muertos y eligen gobernantes.
 
Ya está por ahí rondando la cotización del agua en Wall Street, un recurso que sin duda malgastamos y maltratamos a lo que marque, pero que miedo con la creatividad maliciosa de los que ven en cada necesidad una oportunidad para monetizar hasta el hielo para una gaseosa. Me pasó hace poco en carretera, la misma por dónde uno pasa y hay que darle monedas a unos niños para que suban y bajen una cuerda. 
 
Ojalá este bendito año, no nos lo cobren más adelante.

 

*Comunicador social y periodista. Asesor de comunicaciones estratégicas y columnista

 

Google News Haz de Noticias tú fuente de información aquí

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso.políticas de cookies

Con su manifestación expresa de la aceptación del mensaje de información y autorización que se despliega al inicio de su navegación en el Portal, así como con su navegación a través de la misma, RCN asume que usted acepta de previa, expresa e informada el uso de cookies. Sin embargo, la solicitud de aceptación de la presente política se desplegará en la parte inferior o superior del Portal y en cada inicio de sesión o navegación con el objeto de que usted tenga un conocimiento claro e informado del presente contenido.