Opiniónseptiembre 09, 2021hace 15 días

¿Es una amenaza el lenguaje inclusivo?

El uso del masculino genérico connota prejuicios sobre el liderazgo femenino y la población diversa.

@karolfrancog en Twitter*

Un profesor amenaza por el uso del lenguaje inclusivo en Francia, donde está prohibido el uso del lenguaje neutro en los colegios y un estudiante solicita que le llamen compañere. En las aulas los jóvenes están cambiando la forma de hablar y escribir, buscan en el lenguaje una manera de incluir aquellas formas de ser y expresar lo que el binarismo no permite. 

Lo hacen reemplazando la “o” masculina o la “a” femenina por la “e” con la intención de visibilizar las múltiples expresiones de género, que el lenguaje invisibiliza en algunos idiomas como el español. Sin embargo, específicamente en las aulas, algunos docentes han manifestado rechazo por este pronombre neutro, descalificándolo y dándole prioridad a las reglas gramaticales, y argumentan que la “e” suena mal y es difícil de leer o hablar fluidamente. 

Y este ha sido el gran argumento institucional para impedir evolucionar el lenguaje desde una perspectiva de diversidad. La Real Academia lleva insistiendo que hacer este tipo de modificaciones es “innecesario y artificial”. Y ni hablar de lo que suelen decir los ciudadanos. Lo califican de desproporcionado.

Sin embargo, no se requiere una aprobación oficial para darle uso o impedir que los jóvenes y los activistas sigan expresándose de esta manera en lo cotidiano. Tampoco se necesita aprobación de la RAE para llevarlo a la literatura. Por ejemplo, obras clásicas de la literatura han sido impresas con la adaptación del lenguaje inclusivo, una de ellas es una versión de El Principito.

No obstante, la pregunta estructural es: ¿Haría alguna diferencia usar el lenguaje neutro? Esto podría significar un cambio positivo para la sociedad, así que la respuesta es sí. 

Me apoyaré en dos investigaciones para justificar mi respuesta, una desde la Ciencia y la otra desde la Economía. 

La doctora Lera Boroditsky, en su investigación de ciencia cognitiva, descubrió que el lenguaje moldea cómo pensamos, si una palabra está en femenino se le asigna descripciones asociadas a lo femenil. También, cuando los hablantes se expresan en masculino tienen actitudes más conservadoras y radicales.

Por otra parte, el Banco Mundial encontró que el uso del pronombre neutro en ambientes laborales facilita el ascenso laboral de las mujeres y aumenta la tolerancia a la población LGBTIQ en el trabajo. Este mismo estudio revela que el uso del masculino genérico connota prejuicios sobre el liderazgo femenino y la población diversa. 

Ahora, ¿usted qué prefiere? ¿Hablar bien o respetar el derecho de las personas a sentirse incluidas? Y de esta forma evitar que más individuos caigan en los prejuicios de género. Yo opto por el camino de respetar y tolerar la diversidad.

Directora de Revista Level. Experta en equidad de género.

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