Expresión: ¿Libertad sin responsabilidades? | Por: Andrés F. Hoyos E.

¿Hasta cuándo vamos a prostituir la libertad de expresión también como una plataforma delictiva en la que todo el mundo puede hacer lo que quiera?

13 Ene 2021 6:00Por: Noticiasrcn.com

Por: Andrés F. Hoyos E.*

@donandreshoyos en Twitter

 
No se necesita ser el Gerente de la nueva cepa para entender el enorme abismo que existe entre el derecho a la información o la libre expresión, y la responsabilidad de los medios de difusión, utilizados como armas para alentar la agitación, la violencia, o la muerte. 
 
Hay un muy buen debate rodando por estos días sobre la pertinencia o no del cierre de la cuenta de Twitter al tipo más poderoso del mundo. Una censura que válida o no, demuestra el punto más frágil que tienen estos seres estrambóticos que endiosan sin carácter y a lo que marque, en todos los rincones del mundo, sin excepción. 
 
La verdad es que hay voces muy válidas y respetables en cada una de las dos únicas posiciones que tiene este suceso sin precedentes. ¿Está bien, o está mal esta censura?

El mundo no ha entendido que la libertad de expresión merece una responsabilidad y sin importar la orilla, la postura o la ideología, --lo cual debe respetarse y preservarse--, hay alcances nocivos que se convierten en armas letales, generadoras de dolor directo, violencia, y desenlaces fatales para una persona o una comunidad. Dinamita pura, no solo para construir un túnel, sino para generar terror y muerte.
 
En Colombia pasa muy a menudo con las sindicaciones de verdad lamentables y temerarias que realmente sí podrían acabar con la vida de alguien, o alentar a otros a que lo hagan. Les han dicho violadores de niños, a periodistas; han condenado muestras culturales y obras de teatro, como ritos satánicos o reuniones de muerte; califican de guerrilleros o paramilitares a quienes no estén en una u otra corriente macabra llena de robots orquestados por el algoritmo pobre, básico e infantil de atacar al mensajero y no al mensaje.
 
Acaso en nuestra doble moral, no recordamos cuando les pedimos a algunos de nuestros políticos que no compartan fotos de policías mutilados, videos de animales maltratados, de ciudadanos acribillados y Dios sabe cuántos excesos sanguinarios que  saturan nuestras redes sin estupor alguno, con la justificación de no repetir la historia de horror que por el contrario todos los días promovemos.
 
Varias de las valiosas opiniones de estos días, aseguran que lo de Trump es más una censura política que otra cosa, y de ser así, hay un peligro enorme que fijan estas empresas de divulgación y comunicación --Twitter, Facebook y otras redes-- al no ejercer decididamente esa misma acción, por ejemplo, con el patético Maduro y su bandola de criminales que tanta hambre y muerte le han traído a Venezuela. 
 
Pero no solo Maduro, también hay que bloquear movimientos enteros en el mundo que han perseguido a las minorías, gente que promueve amenazas, que infunda rumores temerarios para que otras personas actúen causando muerte y violencia. ¿Acaso no es suficiente con los excesos que ya de por sí, tienen que reportar los medios de comunicación?   
 
¿Hasta cuándo vamos a prostituir la libertad de expresión también como una plataforma delictiva en la que todo el mundo puede hacer lo que quiera al costo que sea, con la pobre justificación de esa libertad, pero sin responsabilidad? El mismo Hitler tenía una postura y por eso ¿habría sido válido que divulgara inscripciones para una empresa de elaboración de jabones?
 
Este mundo sin límites lógicos nos está poniendo una venda enorme sobre nuestras libertades sin responsabilidades, sin leer la letra menuda, y sin aceptar que en cualquier comunidad por más propia que la sintamos, hay códigos normales de comportamiento que ojalá, apuntaran a una mayor promoción de la opiniones, posturas y críticas, con los límites humanos de la vida y el orden como valores supremos. 

 

*Comunicador social y periodista. Asesor de comunicaciones estratégicas y columnista

 

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