Opiniónoctubre 12, 2021hace 7 días

Las redes sociales bajo la lupa

La demanda de Donald Trump a Twitter para que se le restablezca el acceso a la plataforma pone sobre el tapete hasta dónde pueden llegar las redes sociales.

La importancia de las redes sociales no es hoy objeto de discusión. Para millones de personas es fuente primordial de noticias, información y comunicación. 

Los usuarios de Twitter, Facebook, Instagram, entre otros medios, utilizan diariamente estas redes con distintos fines, entre ellos el de poder expresar sus opiniones sobre diversos tópicos.

En la carrera para la Presidencia de cualquier país estos medios han jugado papel preponderante y todos los presidentes y líderes de opinión expresan su voz acudiendo a esos medios, especialmente a Twitter, que se ha convertido en herramienta rápida y eficaz de difundir opiniones y, en ocasiones, de impartir instrucciones. El internet es "la plaza pública moderna".

La influencia tan enorme de estas redes es tal que se ha puesto la lupa sobre ellas, desde varias perspectivas: el de la censura que aplican, coartando en ocasiones justificadamente o no la libertad de opinión de los usuarios; el del monopolio que eventualmente puedan tener y la manera como ejercen su influencia.

A finales del año pasado reguladores federales y fiscales de más de 45 estados de EE.UU. demandaron a Facebook por lo que consideran prácticas monopólicas para absorber potenciales competidores y asfixiar la libre competencia, a lo que Facebook se opuso alegando que los acuerdos de compra de WhatsApp e Instagram recibieron el visto bueno de las autoridades años atrás. La demanda fue desestimada, pero fue reformulada en agosto.

Más recientemente, una ex empleada de Facebook arremetió contra la red social, testificó ante el Congreso de Estados Unidos y la demandó ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores, criticando la forma como Facebook influye en sus usuarios y refiriéndose a los algoritmos que utiliza, lo que impulsó a una senadora a señalar que había llegado el momento de actuar contra Facebook. 

El testimonio de la exempleada, que coincidió con la publicación del libro "Manipulados", también crítico de Facebook, tuvo acogida en las páginas del periódico The Wall Street Journal, que a través de una serie de entregas se refirió a lo que consideran males de la más grande red social. 

También una columnista de tecnología en The New York Times escribió que Facebook y su CEO están en problemas. “Y no es financiero, ni legal. Es el lento declive de una compañía cuyos mejores días están detrás de ella”.

Se avecina ahora un debate legal, focalizado en los alcances de la libertad de expresión, pensamiento y discurso; en si puede haber discriminación del discurso en función de las ideas u opiniones que se transmiten o, por el contrario, en si se deben permitir tantos discursos como sea posible; o en si quienes administran las redes cuentan con el poder de discernir qué es verdad y qué no lo es, para efectos de evitar, prohibir o censurar información que ellos consideran engañosa o falsa y aún para censurar a nadie menos que al entonces Presidente de los Estados Unidos.

Como se sabe, el 8 de enero de 2021 Twitter prohibió a Donald Trump, indefinidamente, el uso de su plataforma, alegando que aquel había incitado a la violencia. Ahora, el pasado 1o. de octubre el expresidente Trump interpuso, ante la Corte del Distrito Sur de la Florida, demanda contra Twitter y contra su CEO, Jack Dorsey. 

La demanda está enderezada a que se ordene restablecer el acceso del Demandante a las plataformas de redes sociales del Demandado, con el argumento de que la prohibición viola la Constitución de los Estados Unidos y la reciente Ley de Censura de Medios Sociales de Florida.

El expresidente sostiene que Twitter ejerce un grado de poder y control sobre el discurso político en Estados Unidos, que es inconmensurable, históricamente sin precedentes y profundamente peligroso para el debate democrático en cuanto puede afectar los resultados electorales.

Señala Trump que Twitter no solo lo expulsó de su plataforma, sino que también extendió su restricción previa a innumerables usuarios que publican comentarios sobre él, en tal forma que su derecho a hablar libremente se ha visto comprometido y que se han restringido los derechos de su audiencia a tener acceso a sus opiniones.

Asimismo, argumenta que la decisión de Twitter es el resultado de presiones coercitivas ejercidas por los demócratas y el Poder Ejecutivo, que ello constituye una privación inconstitucional de la libertad de expresión del demandante y que la censura fue en respuesta a la coerción del gobierno.

Trump acusa a Twitter de no obrar de manera consistente y de aplicar distintos estándares de censura, no obstante que la democracia exige igualdad de condiciones y que los efectos de la censura son impredecibles y le causarán daño irreparable. 

Pone como ejemplo el hecho de que –dice- hasta el día de hoy la cuenta de los talibanes, abierta el 8 de agosto de 2021, está activa y que los administradores de redes han censurado expresiones de usuarios referidas al Covid-19.

Lo que resuelva la Corte del Estado Sur de la Florida –cualquiera sea la decisión- tendrá mucha relevancia.

Al paso que algunos sostienen que Twitter y Facebook, por ser empresas privadas, tienen el derecho de decidir a quién le abren cuenta y a quién no, o a quién le cierran, y qué información publican y cuál no, otros piensan que es tan fuerte la presencia que tienen en la sociedad en sus distintos estamentos, que deben ser materia de regulación y que no pueden abrogarse la facultad de decidir quién tiene la verdad y quién no o cuál es la verdad.

El anterior es un debate que todavía está en ciernes, pero al que bien vale la pena estar atento. En Colombia, por ejemplo, el expresidente Uribe fue objeto de censura temporal y es tiempo de reflexionar si la vara se le aplica por igual a todos los actores políticos.

Google News Haz de Noticias tú fuente de información aquí