Opiniónenero 11, 2022hace 18 días

Los empresarios no pueden ser inferiores a los nuevos desafíos que reposan sobre ellos

Los empresarios deben enfrentar decisivamente los desafíos derivados de las mentiras que se arrojan sobre ellos y de la necesidad de recuperar a Bogotá.

José Fernando TorresFoto: Noticias RCN

Desde esta columna he venido invitando a los empresarios a que asuman nuevos roles en adición a los que en forma tan encomiable han venido desempeñando. Gozan de excelente imagen y reputación en todas las encuestas pues invierten bajo su propio riesgo recursos importantes para crear y consolidar empresas que se vuelven atractivas para los inversionistas, que suelen ser administradas mediante sistemas de gobierno corporativo y que generan empleo productivo.

Estos roles adicionales son necesarios y más ahora cuando se hacen impunemente falsas acusaciones y se lanzan improperios contra varias de las principales empresas del país, enderezadas a desprestigiarlas y a poner en duda las importantes realizaciones que tienen en su haber.

Insisto ahora en ello por cuanto leí con estupor las declaraciones que el alcalde Daniel Quintero dio a la revista Semana, publicadas en la edición del pasado 8 de enero, en las que afirmó que “Aquí lo que había era unos carteles, unas mafias, donde se sumaban el GEA, el uribismo, el fajardismo, y todos tenían un acuerdo de hacerse pasito”. Y, preguntado por la periodista, quien le señaló que “Perdóneme, pero usted está hablando del GEA, del uribismo, del fajardismo, no está hablando de una banda de narcos ni de un cartel. Son empresarios y políticos. ¿Por qué los lleva al punto de mafias?”, la respuesta del alcalde Quintero fue que “Ellos son carteles en cierta medida, en el sentido de que se asocian para conseguir sus objetivos y muchos no son objetivos honestos.”, “Es un grupo de personas expertas en tomarse el control irregular de empresas públicas y privadas”, “Ahora, los accionistas de estas empresas poco pueden hacer ante los comportamientos antiéticos de algunos directivos, porque los accionistas perdieron el poder”.

Estas declaraciones de Quintero sobrepasan con creces los límites que indican la ecuanimidad, la prudencia y el buen gobierno y son suficientemente demostrativas de que el alcalde está contra el GEA y desconoce todo lo que este significa. Estas afirmaciones, y otras más que hizo el alcalde, sin duda lesionan los intereses e imagen del Grupo Empresarial Antioqueño y han sido rechazadas en comunicados de prensa expedidos por el Grupo Sura, Nutresa y Argos, por la ANDI y, que yo sepa, solo por dos reconocidos dirigentes políticos, Alvaro Uribe y Oscar Iván Zuluaga.

Es tiempo de preguntarse si la respuesta al alcalde por parte de esas empresas debe ir más allá de meros comunicados de prensa, dada la gravedad de las acusaciones y cuando constitucionalmente está protegido el derecho al buen nombre y es una obligación del Estado la de respetarlo y hacerlo respetar.

Argos ya anunció que analizaría la interposición de acciones legales, es decir, que hasta ahora no ha tomado una decisión para hacerlo. ¿Cuánto tiempo más le tomará? Más exactamente, cabe preguntarse si, adicionalmente al rechazo que han merecido esas declaraciones por parte del GEA, los administradores de esas empresas tienen o no el deber, a la luz de la ley, de los estatutos que las gobiernan y de los mandamientos de obrar con la diligencia propia de un buen hombre de negocios, de interponer las acciones legales pertinentes para defender el buen nombre de esas empresas y de sus directivos, en un momento, además, en el que las declaraciones del alcalde pueden motivar a accionistas de esas empresas a vender sus acciones con ocasión de la toma hostil que de ellas quiere hacer una familia vinculada a la revista que publicó las declaraciones y que le ha venido dando al alcalde un importante despliegue.

Los ataques del alcalde vienen de tiempo atrás y es ingenuo pensar que los mismos no causen mella en parte de la ciudadanía antioqueña, pues el alcalde tiene numerosos seguidores. ¿Cabe preguntarse, nuevamente, unos comunicados pueden por sí mismos frenar los ataques del alcalde? ¿No sería bueno un esfuerzo mancomunado de los gremios económicos antioqueños, que son 36, y de algunos nacionales para defender al GEA? ¿Es conveniente una campaña mediática bien organizada, que complemente los comunicados de prensa, que hable bien del GEA, de lo que significa para Antioquia y el país, de sus logros, que son numerosos? ¿Existen razones para denuncias disciplinarias contra el alcalde ante la Procuraduría General de la Nación, que deban materializarse?

Ante la forma como actúa el alcalde, el GEA no puede demostrar temor y debe pasar de la defensa al ataque, desde luego con todos los medios legítimos disponibles. No está de por medio solo el GEA sino Medellín y aun el país.

Si por Medellín llueve, por Bogotá no escampa y es hora de que el empresariado tome partido por la defensa acérrima de la capital de la república.

El diario El Tiempo este 10 de enero informó con grandes titulares sobre el terror que se vive hace 270 días en el Portal Américas de Bogotá, que ha causado que las propiedades aledañas se desvaloricen, estén siendo desocupadas por sus propietarios y ocupadas ahora por líderes de los desórdenes. El diario da cuenta de la difusión en redes de “escenas en

donde se ve a los policías antidisturbios recibir piedras, bombas incendiaras y ataques con machete antes de reacciona”. El microtráfico abunda.

Situación similar se vive en el Portal de Suba y en Usme.

¿En dónde están la alcaldesa y su secretario de seguridad, que no sea ordenando investigar policías y maltratándolos? ¿En dónde queda la defensa de los ciudadanos, cuyos derechos son pisoteados impunemente? ¿es tiempo de que las omisiones de la alcaldesa y de su secretario sean investigadas?

El Gobierno Nacional anunció intervención, pero hasta ahora esta no se ha producido y ojalá no suceda lo mismo que con la fumigación: anunciada pero no cumplida.

Los gremios económicos y la Cámara de Comercio de Bogotá, que maneja el programa "Bogotá ¿cómo vamos?” deben tomar cartas en el asunto a la brevedad. Si la alcaldesa y el gobierno no actúan, nos preguntamos, cómo diría el Chapulín Colorado, ¿quién podrá salvarnos?

Que las tres ciudades más importantes del país estén sitiadas por la delincuencia o cobijadas por malas administraciones, es algo que no puede permitirse pues, si no se le pone coto al estado actual de cosas, poco a poco nos quedaremos sin país. No podemos permitir que las mayorías guarden silencio y suceda lo que bien describió el doctor Emanuel Tanay, judío sobreviviente del holocausto y reputado psiquiatra forense radicado luego en Estados Unidos.

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