Opiniónmayo 03, 2022hace 2 meses

No nos dejemos expropiar el derecho a opinar

Dejemos el doble moralismo para indignarnos con unos malos tragos, criticar unos cachos. Basta ya de intentar amedrentar la opinión con vainas personales.

Por: Andrés Hoyos*

@donandreshoyos en Twitter

Sería medio pendejo cuestionarse sobre las subidas de tono, los bots y las diferentes estrategias implementadas en las campañas políticas por estos días, las cuales, evidentemente no están concursando para un reinado de belleza, sino que justamente, desde los anales políticos y ese fango que diariamente deja ver su cara más desastrosa, dan muestras de los alcances, muchas veces excesivos de lo que harían algunos candidatos para ganarse el trofeo.

Y es que de eso debería tratarse, de una competencia con estrategias, pero con altura; por lo menos con tolerancia para aguantar que al del lado le guste otra vaina diferente a la que me gusta a mí.

Hemos llegado al límite mezquino de obligar a los empleados a que voten por quien nos guste, como si prendiendo el celular con voz aguardientera, y poniéndoles unas bolsas publicitarias con el nombre del candidato, el país se liberara de la opresión histórica del voto con revanchismo, con ira, con un sentido no a favor de algo sino, cómo voy a disfrutar la cara del que pierda. Una vaina medio bizarra y estúpida, que, en la inmediatez de la victoria o la derrota, lo único que pretende es la excitación por fregar y por cobrarle al otro.

¿Dónde están las posturas?, ¿Dónde quedó el criterio democrático?, ¿Dónde está la sátira, o la crítica, o la indignación? Pero con las cosas que hacen o dicen los candidatos. Tantas vainas malas y miedosísimas para hablar de Petro; de su cercanía con Piedad Córdoba, Benedetti, Roy, el pastor aquel, Timochenko, Julián Bedoya, Los Moreno Rojas, y otros tantos, como para estarlo criticando por unos tragos. Y es que, que la crítica fuera a la borrachera, pues hasta bien, pero los seguidores, “algunos, de uno y otro se madrean, se amenazan, se ponen citas sicariales si uno u otro gana la presidencia. ¡Plomo es lo que hay! Gritan unos, mientras otros, desconvocan marchas que demuestran que lo de hace un año fue un golpe político planeado.

Se acabó la coherencia. Un día odian a César Gaviria por querer irse con Petro, pero al otro, cuando les arrima la cola, lo veneran por ser un verdadero demócrata que tiene el país en la cabeza; se ríen de Ingrid, que da de todo menos risa, pero además le nombran a la mamá, le desean nuevamente el condenable y atroz secuestro; ¡Por Dios!, es que ya son unos niveles en que hasta los mismos delincuentes tienen límites.

No podemos olvidar que somos ciudadanos hablando de políticos, del sentido del país que queremos, desde lo que aspiramos, desde lo que nos guste, desde lo que necesitemos, si así lo quiere oír. Pero dejemos de una buena vez el doble moralismo para indignarnos con unos malos tragos desde la borrachera que nos pegamos, criticar unos cachos desde los que hemos puesto alguna vez en la vida. Basta ya de intentar amedrentar la opinión con vainas personales; suficientes desaciertos tienen a diario los políticos como para nosotros comprar peleas por ellos.

Es muy peligrosa la falta de tolerancia en una democracia. Parece una frase simple, tonta y hasta sin sustancia, pero si seguimos por esa línea, el estallido violento y despiadado que nos espera en Colombia y que ya pasa incluso por nuestras propias familias, será el detonante de un nuevo presente en el que el silencio dominará nuestros miedos, justamente por ese miedo de morir por nuestro propio criterio.

 

*Comunicador social y periodista, asesor de comunicaciones estratégicas, CEO MM&C y columnista.

Google News Haz de Noticias tú fuente de información aquí

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. Políticas de cookies

Con su manifestación expresa de la aceptación del mensaje de información y autorización que se despliega al inicio de su navegación en el portal, así como con su navegación a través de la misma, RCN asume que usted acepta de previa, expresa e informada el uso de cookies. Sin embargo, la solicitud de aceptación de la presente política se desplegará en la parte inferior o superior del portal y en cada inicio de sesión o navegación con el objeto de que usted tenga un conocimiento claro e informado del presente contenido.