Opiniónnoviembre 10, 2022hace un mes

Racismo, medios y redes sociales

Buena parte de los políticos, medios de comunicación y activistas ha preferido bajarle el tono al asunto como si fuera a desaparecer una tendencia en aumento.

Racismo, medios y redes socialesMauricio Jaramillo Jassir, profesor de la U. del Rosario. Foto: NoticiasRCN.com

A diferencia de Europa, América Latina y el Caribe, se creía al abrigo del discurso nacionalista que, en el último tiempo, ha tenido tintes incluso de supremacismo y racismo en especial, en algunas de las naciones más prosperas del mundo. Este continente, que se ha definido como el del sincretismo cultural y mestizaje, ha sido cada vez más consciente de un fenómeno al que no se le ha prestado suficiente atención y que consiste en un discurso cada vez más clasista, racista y excluyente, agravado por una insólita condescendencia por parte de la sociedad. Buena parte de los políticos, medios de comunicación y activistas ha preferido bajarle el tono al asunto como si, de esa forma, fuera a desaparecer una tendencia que viene en aumento.

Con la profusión de las redes sociales, la propagación de injurias, incitaciones al odio, estigmatizaciones e incluso noticias falsas que alimentan estas formas sutiles y flagrante de persecución, son cada vez más frecuentes con el agravante reciente de que en la última campaña presidencial y legislativa, aparecieron como nunca en nuestra historia reciente. Claro está, racismo y clasismo no son de reciente aparición, pero se puede constatar que con la mediatización de la política (su traslado a las redes sociales) las posibilidades de propagarlos se han multiplicado. María Fernanda Cabal fue la segunda senadora más votada en las pasadas elecciones y en su cuenta de Twitter tiene casi 150 mil seguidores. En la víspera de las presidenciales, no tuvo reparos en mofarse del nombre de Francia Márquez, a quien sugirió sarcásticamente cambiarse el nombre por cuenta del pasado colonial francés, algo que en el inaceptable humor de la senadora es incompatible con "la verborrea mamerta" de la actual vicepresidenta.

El trino tiene más de 9200 "me gusta" en Twitter. Hasta el momento, no ha habido ninguna rectificación, es más, otras figuras influyentes han seguido el ejemplo de la senadora con chistes clasistas y racistas, cuya visibilidad en redes testimonia la aceptación de anti valores que se creen ausentes en Colombia. Un célebre activista del uribismo a quien equivocadamente el actual presidente tachó de neonazi, se ha vuelto célebre por sus burlas clasistas y machistas en contra de Francia Márquez y líderes de la izquierda en Colombia. El caso más contundente es el de una cantante de música tecnocarrilera que ha publicado ilustraciones de evidente contenido racista. En un comunicado parco se retractó, eso sí, recordando que lo hacía como producto de una conciliación en la Fiscalía, pero sin que asomara contrición o arrepentimiento por lo expresado. De igual forma, en contra del representante Miguel Polo Polo también se suelen evocar comentarios racistas.

La alemana Rebeca Marlene Sprößera que fue deportada por el gobierno de Iván Duque por su participación en las protestas de 2021, habría publicado en sus redes una imagen en contra del político con un contenido claramente racista. En medio de la alegría por su eventual retorno al país, a la izquierda le ha faltado carácter para desmarcarse de una posición insostenible y censurable.

Lo más grave de todo esto es que en algunos medios se premian estas actitudes. A la cantante de tecnocarrilera que no ha expresado, de ninguna manera, una voluntad de reconciliación, se le ha otorgado un espacio en horario estelar en un programa concurso, decisión que permite deducir que cuando se trata del rating, importan poco los valores y las amenazas contra segmentos poblaciones agredidos con saña en el último tiempo. En Francia, el humorista Dieudonnée M'Bala M'Bala ha sido varias veces castigado por la justicia y sus presentaciones han sido canceladas por contenidos antisemitas y racistas.

La semana pasada, la firma Adidas anunció que suspendía toda relación comercial con el cantante Kanye West por declaraciones antisemitas. Como si esto fuera poco y en el colmo del absurdo, la editorial mexicana Albadía decidió rescindir el contrato de la escritora Carolina Sanín por sus “cuestionamientos a la política identitaria”. Se trata, a todas luces, de un acto de censura que, en poco, contribuye a la pluralidad.  

En Colombia, mientras tanto, el racismo no para de propagarse. Políticos, comunicadores y activistas deben saber que les cabe una enorme responsabilidad en la educación y, sobre todo, para que se cultive la pluralidad en tiempos donde todo parece permitido y el etnonacionalismo el supremacismo y las nuevas formas de discriminación, cada vez más humillantes, parecen reproducirse a una velocidad imposible de atajar.

 


Jassir @mauricio181212
Profesor de la U. del Rosario

Google News Haz de Noticias tú fuente de información aquí

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y condiciones. Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. Políticas de cookies

Con su manifestación expresa de la aceptación del mensaje de información y autorización que se despliega al inicio de su navegación en el portal, así como con su navegación a través de la misma, RCN asume que usted acepta de previa, expresa e informada el uso de cookies. Sin embargo, la solicitud de aceptación de la presente política se desplegará en la parte inferior o superior del portal y en cada inicio de sesión o navegación con el objeto de que usted tenga un conocimiento claro e informado del presente contenido.