Opiniónseptiembre 14, 2021hace 11 días

Sobre la tributaria

Una vez más, como cada dos años, tenemos nueva reforma tributaria. Colombia sigue cumpliendo a rajatabla este ciclo que nos acerca al título de infierno fiscal.

Es increíble que ni aun en la peor crisis sanitaria, económica y social no se contemplen otras medidas para superar este duro momento. Por el contrario, cual libreto, todos proponen las mismas medias dichas en los últimos 20 años: subir los impuestos a las empresas, más gasto público sin criterio alguno y, por su puesto, castigos impositivos a los compradores.

Queda una vez más demostrado que aquí prima las soluciones facilitas, que son efectivas a la hora de elaborar discursos de campañas, pero que poco o nada sirven para dar solución real a las problemáticas. Y es una lástima, porque si algo característico tienen los tiempos de crisis, son las oportunidades que dan para gestionar grandes cambios sociales.

Esta tributaria aprobada a las carreras tiene tres puntos claros que, para mí, son los que terminarán de apagar la mal llamada “reactivación económica”:

Uno, volvemos al confiscatorio 35% de impuesto para las empresas en general. Una decisión que ataca directamente al incentivo de crear y formalizar empresas legalmente. Así que podemos descartar en el corto plazo, mejores cifras en estos indicadores. Como agregado, a las instituciones financieras les quedó este impuesto en el 38% así que aliste el bolsillo porque los servicios financieros subirán de precio.

Dos, se le impone el IVA del 19%, a los productos que se compren en plataformas digitales del exterior, con precio inferior a 200 dólares. Ello, con la ilusoria intención de recaudar 1.5 billones de pesos, y digo ilusorio, porque una vez aplicado el IVA el volumen de esas compras bajarán drásticamente. Sin embargo, lo que realmente nos debe indignar, es que el gobierno castiga fuertemente a los compradores, y nos cierra bajo el discurso proteccionista, la última de las opciones accesibles para adquirir bienes de calidad del exterior a precios cómodos.

Tres, herramientas más agresivas para evitar la evasión y la elución. Este es el más risible de todos, porque esta crisis es el ecosistema perfecto para la economía subterránea, que es ese lugarcito donde la DIAN no puede llegar. Pero, pobres de aquellos que tengan sus empresas en regla, porque el hostigamiento, los correos amedrentadores y la persecución por el pago de impuestos no va a tener comparación.

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