Tecnologíajulio 16, 2022hace 22 días

Los esports encontraron una oportunidad inesperada

La pandemia le brindó una chance que nunca esperaron los deportes electrónicos, aunque el panorama aún no está tan lleno de certezas.

Hablar de videojuegos en Colombia como un influenciador positivo aún genera dudas en aquellos que no están dentro de la industria, por lo que decir que los esports son un producto de interés masivo en proyección parece más extraño aún. Pero la pandemia mostró el potencial que tiene este deporte y su curva de crecimiento estuvo bien marcada. 

Cuando los estadios se cerraron y el fútbol, tenis, automovilismo y ciclismo tuvieron que parar, los esports siguieron andando. Su forma de operar les permitía seguir compitiendo de manera online, algo que se acopló perfecto a cómo estaba funcionan el mundo en el momento más duro de la situación sanitaria en 2020, cuando todos estuvimos encerrados en el segundo trimestre de ese año. 

“La gente al no poder salir y la cancelación de los deportes tradicionales, se volcó a lo digital y a teletrabajar y ahí los esports encontraron un lugar. Los jóvenes se están yendo más a los esports porque el mundo se volcó al mundo digital, y de ahí que algunos prefieran los deportes electrónicos y no los tradicionales. Algo que en la pandemia se profundizó, porque ellos estaban en la casa y tenían más tiempo para consumirlos”, afirmó Esteban Zuleta, director general de Zeu5 Bogotá, uno de los equipos de esports más importantes de Colombia. 

Un panorama que nivel de audiencias deja claro que sí hubo un impacto grande (muy grande). La Golden League, la única liga profesional de videojuegos en Colombia organizada por la LVP (Liga de Videojuegos Profesional) en la que se juega League of Legends, reportó que en 2019 alcanzó 481 mil visualizaciones, pero luego en 2020 el crecimiento fue el 74% logrando 837 mil, para luego tener un incremento del 103% y llegar a las 1.7 millones de visualizaciones. 

Números que demuestran que los esports empezaron a generar una inquietud en los espectadores y una oportunidad de consumo para quienes no tenían deportes, les gustaba los videojuegos y disfrutaron de un formato diferente. Al punto que la proyección para este 2022 es tener 2.5 millones de vistas, tanto en YouTube como en Twitch. 

De esta forma, hoy en día no solo League of Legends es un videojuego de alto consumo, sino que Valorant, Free Fire y Wild Rift son juegos con una gran comunidad, equipos de alto nivel y mucho talento colombiano a nivel internacional. No es solo una actividad de consumo, sino también de proyecto de vida. 

Una oportunidad que no es definitiva 

La pandemia impulso el interés por los deportes electrónicos, las cifras lo dejan claro. Pero aún los esports tienen muchas incógnitas sobre sus hombros, especialmente en Colombia, donde todavía falta solvencia sobre la inversión, proyección y profesionalización de este deporte, para que los equipos no duren un año y al siguiente se acaben. 

“Las personas tienen que ver que este es un proyecto que va a generar rentabilidad con los años, no es inmediato. Porque muchos lo que hacen es invertir mucho en un semestre y no recuperan la inversión. Así que es una apuesta, porque las marcas no están pagando millonadas y hay que saber que el retorno se ve con el tiempo”, afirmó Zuleta. 

Este es un ecosistema que está en crecimiento, por lo que la labor debe ir desde varios sectores, desde los jugadores, influenciadores, equipos, organizadores y marcas, para entregar un producto llamativo para el consumidor, porque por más interés que haya, sí el resultado final no tiene calidad no va haber retención y se va a quedar todo en un producto asilado, de nicho. 

“Los equipos en Colombia siguen rezagados, aquí hay más formadores de talento para ir al exterior, porque en México, por ejemplo, hay una mejor perspectiva de lo que es una marca más enserio. Aquí no se toman mucho ese papel, por eso es difícil competirles a otras marcas. Aquí no existe un influencer que apueste por crear una marca y los que han surgido piensan mucho en ellos mismos. Por eso el panorama es difícil acá, porque no hay una marca referente o agencia que esté detrás”, asegura Carlos Bravo, caster y analista de la Golden League. 

A nivel de difusión también hay trabajo por hacer, porque “no hay avance” y “no se paga pautas para llegar a nivel masivo, como se requiere”, por lo que la prioridad, de los torneos no profesionales, es ofrecer una organización de alta calidad, “siendo más exigentes en términos de reglamentos, de jugadores y de equipos, para llegar luego a torneos más largos, que es lo más complicado”. 

Y es que la oportunidad está en manos de todos, la pandemia demostró un potencial que no se había visto en el país, y las marcas lo notaron, por eso tras la recuperación económica llegaron varias a patrocinar equipos y torneos. Y es lógico que el dinero, en este momento, sea un impulsor clave para el fortalecimiento de los proyectos. 

Porque, cómo menciona Esteban Zuleta, “naturalmente el mundo de los esports va a crecer, el boom de la pandemia lo ayudó y ahora hay que dejar que no se vayan” … La oportunidad ya está echada. 

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