Opinióndiciembre 03, 2023hace 3 meses

Populismo Esequibista

“Para Maduro la cuestión del Esequibo no solo representa un punto de honra, recuperación de territorio y tradición Venezolana”.

Gabriela Forero. Foto: Noticias RCN.

En los últimos días he visto una creciente curiosidad sobre el conflicto territorial en la región del Esequibo, disputada por Venezuela y Guyana. Dentro de los análisis leo frecuentemente la posibilidad de enfrentamientos armados e incluso algunos mencionan la posibilidad de una guerra.  Como analista veo difícil que Venezuela vaya a ir a un enfrentamiento armado: ¿Qué estratégico sería ir a rendir una batalla con una posición económica debilitada, pocos aliados dispuestos y el comando Sur a la vuelta de la esquina? A pesar de esto, la amenaza siempre es una gran aliada cuando se quiere ganar popularidad. 

En el último mes, Venezuela se ha visto inundada de mapas, banderas y lemas con un objetivo claro: movilizar a la ciudadanía para participar en el referéndum del 3 de diciembre. Esta votación crucial ofrece a los venezolanos la oportunidad de decidir sobre el futuro de la posible incorporación del Esequibo o, al menos, poner sus esperanzas en que este territorio pueda ser parte de Venezuela en algún momento. La atmósfera está cargada de un fervor patriótico, reflejando la importancia nacional del tema en cuestión.

La contienda por el territorio del Esequibo no es un fenómeno reciente. Explorada inicialmente en 1499 por navegantes españoles, la región no atrajo una presencia significativa de España debido a su aparente escasez de reservas minerales. Sin embargo, su potencial comercial no pasó desapercibido para los Países Bajos, quienes se asentaron en la costa caribeña al este del río Esequibo. Posteriormente, extendieron su influencia hacia el oeste del río, culminando en conflictos que desembocaron en el Tratado de Münster. Este tratado delineó el río Esequibo como la frontera entre las colonias españolas y neerlandesas. Las tensiones en torno a esta disputa territorial se agudizaron con la independencia de Venezuela y la formación de la Gran Colombia en 1819, periodo en el cual la Guayana Esequiba fue reclamada como parte de su territorio. Este reclamo se basó en el principio jurídico del 'Uti possidetis iuris', que defiende la posesión de territorios con base en los límites coloniales previos. 

Años después, en 1899, la controversia territorial tomó un nuevo giro. La corona británica influenció el laudo arbitral que definió las fronteras entre la Guyana Británica y Venezuela, una acción que Venezuela repudió en 1962, alegando manipulaciones coloniales. Durante mucho tiempo, este conflicto permaneció en un segundo plano, proporcionando a Guyana una ventaja tácita. Esta situación cambió en 2015 cuando el gobierno guyanés autorizó a la empresa estadounidense Exxon Mobil a explorar petróleo en las aguas en disputa. Este movimiento renovó las tensiones en torno a la soberanía y el uso de los recursos naturales en la región.

 Al son de petróleo y explotación de oro, Guyana ha logrado posicionarse como la primera economía en crecimiento en el mundo y con el apoyo de la comunidad internacional, insiste en mantener las fronteras establecidas en 1899. Venezuela, por otro lado, reclama esta vasta área conocida como el Esequibo, rica en recursos naturales.

 Por lo tanto, el referéndum programado por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela para el 3 de diciembre, que incluye cinco preguntas destinadas a obtener apoyo popular para continuar la disputa por el Esequibo, no es una coincidencia. Sería simplista afirmar que la reincorporación de este reclamo en la agenda gubernamental venezolana obedece únicamente a las próximas elecciones o a los recientes hallazgos petrolíferos. En realidad, representa una oportunidad estratégica. Frente a la posibilidad de una negociación poco favorable con la oposición, una campaña presidencial desafiante y un contexto de declive económico, el gobierno de Maduro ha elegido aprovechar esta situación a su favor. 

Este referendo podría actuar como un catalizador para fomentar el patriotismo y unificar a la población venezolana. La cuestión del Esequibo representa un raro punto de consenso entre la oposición y el gobierno, con ambos bandos coincidiendo en la importancia vital de este territorio para la soberanía nacional. Al plantear preguntas sobre un asunto tan significativo, es probable que se observe un fortalecimiento del sentido de unidad entre los ciudadanos, más allá de sus diferencias políticas. Este efecto ya se está manifestando en las redes sociales, especialmente tras la reciente publicación de la Corte Internacional de Justicia sobre las medidas cautelares impuestas a Venezuela. La reacción en línea refleja un creciente sentimiento nacionalista estimulado por este desarrollo legal internacional.

Estas cinco preguntas sobre la disputa territorial con Guyana trasciende una simple elección, constituyendo parte de una estrategia multifacética que el gobierno de Maduro podría emplear para debilitar a la oposición y recuperar terreno de cara a las elecciones presidenciales de 2024. Revitalizar la imagen de Estados Unidos como un enemigo ideológico es una táctica antigua, pero sigue resonando fuertemente entre los seguidores del chavismo. Además, la estrategia de presentar la amenaza del uso de la fuerza continúa siendo un recurso efectivo. Mantener una amenaza constante podría presionar a la coalición de compañías petroleras para que accedan a realizar pagos, proveer servicios y otorgar otros beneficios a Venezuela.

Para Maduro la cuestión del esequibo no solo representa un punto de honra, recuperación de territorio y tradición Venezolana. Es inequívocamente una estrategia política certera que busca generar un efecto rally round the flag. La pregunta que nos queda es, ¿funcionará? Las filas de registro para las elecciones de este domingo parecen darnos una respuesta afirmativa.

Politóloga y administradora de empresas. Maestrante en Estudios Internacionales.
@gabrielafoam

por:Gabriela Forero Amézquita

Gabriela Forero Amézquita

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