Opiniónmarzo 05, 2022hace 3 meses

¿Cancelamos a Riaño?

Debemos dejar de defendernos y empezar a atacar.

Por: Michael Sandoval*

@Libertariosed en Twitter

La izquierda contemporánea se ha caracterizado por la cultura de la cancelación bajo el argumento de que con esta práctica defienden a las minorías, esa es una idea que les encanta y que aplican, pero cuando son ellos los que usan expresiones racistas, homófobas o clasistas para desprestigiar a sus contradictores, ahí si se escudan en las ideas de la libertad para protegerse, es decir, que manosean las ideas de la libertad a su conveniencia, este fue el caso del comediante Alejandro Riaño con el papel del Juanpis González.

Convertir en insulto ser negro, ser gay o ser pobre es muy común en las toldas de izquierda no debemos olvidar el suicidio de Felipe Pasos como resultado del acoso al cual fue sometido por apoyar la denuncia del actor Bruno Díaz en contra del Senador mala paga Gustavo Bolívar.

La gente de izquierda debería ser consecuente y si promueven la cultura de la cancelación ellos deberían tomar un poco de su propia medicina.

Este es el momento perfecto para hacer un ejercicio didáctico con los izquierdistas para ver qué les parece que un grupo de personas le tumben por ejemplo el video donde se expresa de esa manera despectiva y acusándolo de ladrón al candidato a la cámara por las negritudes Miguel Polo Polo. Ahí les dejo el link por si se animan a denunciar el video por discurso de odio: https://youtu.be/dgKqAO4WSAI

Me imagino que ahí sí les gustan las ideas de la libertad cuando la utilizan como instrumento político para denigrar a sus contendores.

El problema fundamental no es que se use el humor, lo que uno analiza es que se acuse a alguien de ladrón cuando Miguel Polo Polo no tiene ninguna investigación en curso al respecto, incluso el candidato lo invita a comprobar que él se ha robado un peso.

Cuando el humor pasa a ser una calumnia se está rozando los límites de la ley y ahí es donde ocurre una reflexión, el humor no puede ser censurado pero los humoristas sí y quienes estamos en la obligación de hacerlo somos el público, por ejemplo si yo me pongo de chistoso y voy al Monumento a los judíos de Europa con un disfraz de nazi y levanto mi mano simulando el gesto de los fascistas de su época me meten a la cárcel, porque esto ya pasa del humor a la falta del respeto por el dolor de todas esas familias, esto es lo que pasa en este caso, cuando se asegura a través del personaje que alguien es un ladrón pasa a los terrenos de la injuria y calumnia y eso si debe ser repudiado más que los otros elementos dentro de su libreto como humorista.

Este es un tema que los defensores de la libertad debemos tratar con pinzas porque nos puede pasar como le paso a la maestra Duval, una profesora de la Universidad de Ottawa, que impartía por Zoom, un curso sobre arte e identidades sexuales en el 2020.

Ella explicaba cómo algunas comunidades se han apropiado de términos usados en su contra para darles otro sentido. Citó como ejemplo queer, que pasó de ser una palabra injuriosa a designar a las personas que no se identifican con las categorías tradicionales de género y orientación sexual.

Después mencionó nigger, considerado el peor insulto hacia la población negra por su pasado vinculado a la esclavitud, pero utilizado ahora en algunos círculos de dicha comunidad, especialmente en el hip-hop. La maestra Duval ignoraba el tornado que iba a desencadenar su ejemplo.

En entrevista con Radio-Canadá, la maestra aseguró que no hubo señalamientos por parte de sus estudiantes en los minutos posteriores. Sin embargo, dijo que una alumna le escribió horas después para mostrar su desacuerdo por haber empleado la palabra nigger en su clase. “Mi primera reacción fue disculparme”, contó la profesora. Hizo lo mismo con los demás estudiantes en otro mensaje, y propuso a la alumna abrir un diálogo en el próximo curso sobre el tema.

Sin embargo, la estudiante presentó una queja ante la dirección. La docente fue suspendida. Volvió luego a su puesto, pero, como medida preventiva, la dirección decidió abrir un grupo con otro profesor para quienes no deseen seguir con la maestra. Según contó la académica, solo un estudiante –de la treintena de inscritos originalmente- ha decidido continuar con ella.

También dijo que varios datos personales (como su número telefónico y la dirección de su casa) fueron difundidos en redes sociales, acompañados de mensajes agresivos; recibió, además, insultos por correo. “Quiero reiterar mis más sinceras disculpas a cualquier persona que pude haber ofendido al pronunciar la palabra, subrayó, en una presentación académica. Jamás fue mi intención”, declaró. “Estoy muy orgullosa de los jóvenes que denuncian las desigualdades y las injusticias relacionadas con la discriminación o con el origen étnico o social. Pero estoy completamente asombrada de que alguien pueda pensar en luchar contra el racismo, las desigualdades y las injusticias usando palabras de odio”, añadió.

Ese es el peligro al que nos vemos sometidos las personas que defendemos la libertad y que la izquierda sabe cómo capitalizar, los defensores de la libertad deberíamos entender que es una batalla bastante asimétrica y que ellos la van ganando, así que debemos dejar de defendernos y empezar a atacar usando lo que ellos legitiman, así que ¿cancelamos a Riaño?

 

*Pedagogo en emprendimiento infantil y juvenil.

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