Opiniónenero 16, 2021hace 5 meses

¿Por qué deberíamos revocar a Claudia? | Por: Michael Sandoval

El nuevo pico de la pandemia evidencia que ese sacrificio de confinar a la gente en detrimento de su vida económica fue desperdiciado por usted.

Por: Michael Sandoval*

@Libertariosed en Twitter 

Esta semana el movimiento Libertario interpuso varias acciones de tutela en contra la alcaldesa de Bogotá, argumentando que las decisiones de cuarentena estricta y pico y cédula han vulnerado los derechos constitucionales fundamentales a la vida, la libertad, la igualdad, la libertad de conciencia, la libertad de circulación, trabajo, libre, ejercicio de la profesión u oficio, libertad de aprendizaje, debido proceso, ingreso mínimo vital y móvil, y el derecho a libre empresa y la iniciativa privada.

Los integrantes de este movimiento no son los únicos que están inconformes con la mandataria, ya existen dos grupos ciudadanos que se están movilizando para desarrollar los comités de revocatoria. Ahora bien, la pregunta que todo el mundo se hace es ¿Será que hay razones para revocarla?

El proceso de revocatoria podría desarrollarse si se logra comprobar que no ha cumplido con su plan de gobierno o si existe un descontento generalizado en la población sobre su gestión. 

Frente a este respecto, el plan de gobierno de Claudia es muy ambiguo y podría demostrar que lo que está proponiendo aún no se ha desarrollado porque está pensando implementarlo en el futuro.  Sin embargo, podríamos decir que hay varios errores que la ciudadanía, el Concejo y la Veeduría Distrital le han recalcado:

1) Pretender gastarse 5.000 millones de pesos en pintar de verde los buses del SITP.

Ya lo diría el concejal Andrés Forero: no existe ninguna razón técnica que justifique el cambio de color de los buses. Según sus cálculos costará cerca de 9 millones de pesos cada uno.

Por otro lado, el veedor Distrital, Guillermo Rivera, envió una carta a TransMilenio en la que solicita información para establecer si se evaluaron otras alternativas menos costosas a la del cambio de pintura de los buses.

Lo que está detrás del cambio de color no es más que un afán vanidoso por atribuirle logros al partido verde sobre gestiones realizadas por Enrique Peñalosa.

2) Pretender gastarse 5.000 millones de pesos para hacerle una estatua a los guerrilleros del M-19.

Esta idea, contemplada dentro del plan de cupo de endeudamiento, ha generado diferentes reacciones en el Concejo de Bogotá. Al respecto la concejal Lucía Bastidas se opuso a esta posibilidad argumentando que ese dinero podría invertirse en un fondo para víctimas del vandalismo provocado por las manifestaciones que autoriza la alcaldesa.

3) Amañar las cifras para mostrar resultados en el manejo de la pandemia.

El número de camas disponibles en al menos ocho Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de diferentes hospitales de la red pública de Bogotá sería inferior al que informan las autoridades sanitarias de la ciudad.

Así lo informó el pasado miércoles 6 enero la Personería de Bogotá en un comunicado, en el que hace una relación de las cifras oficiales entregadas por la Secretaría de Salud y las que un equipo de profesionales constató en una visita presencial el 4 y 5 de enero a 10 instalaciones hospitalarias de Bogotá. 

4) 5.000 millones de pesos desperdiciados en el fracaso del hospital de Corferias.

El pasado 30 de septiembre cerró el Centro Hospitalario que operó de manera transitoria en Corferias.

Para el montaje y adecuación de este recinto ferial como un hospital, la inversión fue de 5.000 millones de pesos. Es decir, que montó un hospital con capacidad para 2.000 personas que en todo este tiempo solo atendió a 446, mientras destruía la economía con las cuarentenas estrictas.

Adicionalmente, la ejecución de este proyecto fue mediocre según lo diría la Veeduría Distrital en el informe publicado el 21 de agosto: "falta de claridad en las condiciones de manejo de los pacientes remitidos y en la responsabilidad en la atención prestada" y, en su momento, se recomendó reforzar la socialización de los procedimientos y trámites de remisión hacia el Centro Hospitalario. 

Finalmente: alcaldesa, le quedó grande la alcaldía. Toda esta cuarentena prolongada es injusta e insostenible. 

Inicialmente se planteó con el objetivo de ganar tiempo para adecuar el sistema de salud. Hoy, después de un año, ese argumento es impresentable. 

Después de uno de los confinamientos más largos del mundo (4 meses, 156 días), el nuevo pico de la pandemia evidencia que ese sacrificio de confinar a la gente en detrimento de su vida económica fue desperdiciado por usted, así que no le pida a la gente que no tenga ganas de revocarla.

 

*Pedagogo en emprendimiento infantil y juvenil

 

Por: NoticiasRCN.com
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