Opiniónenero 14, 2022hace 15 días

¿Tener hijos hoy? Dos ideologías opuestas

Decidir o no traer hijos resultó ser una pregunta crucial y con toda la razón, los resultados pueden ser magníficos para ti, para tu hijo y para tu sociedad.

El papa recientemente introdujo el magnífico tema de la paternidad y la maternidad. Su idea general es que demasiados adultos jóvenes han elegido reemplazar los hijos por mascotas, lo cual indica su egoísmo. Este gran dilema ético y psicológico ha dado pie a una inmensa cantidad de artículos. Con razón. La paternidad es un asunto de primera importancia para cualquier ser humano. ¿Tener hijos hoy?

La paternidad debería ser la decisión más sabia, impactante por su irreversibilidad.

Es la decisión que hoy requiere mayor sabiduría. En el pasado reciente sólo hubo dos opciones: ¡tener hijos o tenerlos! Sin escapatoria posible. Y así ocurrió durante miles de años; en particular los últimos doce mil años, o las seiscientas generaciones humanas que nos separan de ellos. En ese entonces los hijos fueron bendiciones por cuanto “cada niño traía su pan debajo del brazo”; rezaba la sabiduría popular.

La revolución industrial de 1770, impulsora de grandes migraciones de jóvenes hacia las recién creadas ciudades industriales, cambió la escena por completo en ciento ochenta grados. Ya nadie quiso hijos, pues estos requerían alimentación, vestido, salud, y muchos otros rubros ascendentes, siendo de dudoso recaudo, pues al alcanzar la mayoría de edad migraban a otra ciudad.

El lema de estos primeros pobladores bien pudo ser: ¡sexo sí, reproducción no! Pero como ambos procesos en las ciudades iban de la mano, los hijos llegaron uno tras otro sin pausa hasta la tan anhelada menopausia de la madre, ya exhausta.

Debieron pasar dos siglos hasta que en el año de 1960 el equipo del doctor Pincus realizó el sueño de los ciudadanos: reducir y controlar la natalidad, aún eliminarla. Su primera píldora anticonceptiva fue un éxito de proporciones inimaginables, y hoy se considera un bien de primera necesidad.

Desde entonces decidir o no traer hijos resultó ser crucial entre las preguntas humanas. Con toda la razón, pues los resultados pueden ser magníficos para ti, para tu hijo y para tu sociedad. O ser la peor decisión, la cual daña radicalmente tu bien-estar, el de tu hijo, más agregarle un individuo desadaptado a tu sociedad.

Dos ideologías extremas

Este gran acertijo de la existencia ha originado dos posturas ideológicas extremas e irreconciliables. La primera la de tenerlos siempre; la segunda la de evitarlos.

La primera ideología entiende que los hijos son esenciales para toda y cualquier sociedad humana, también para los padres. Lo cual es cierto, por supuesto. Aunque deja de lado que hoy no todos deben elegir ser padres… Me atrevo a pensar que muy pocos entre los pocos deberían serlo. Porque ejercer la paternidad hoy es extremadamente exigente y pocos superan los criterios mínimos, que le garanticen al pequeño por nacer un hogar responsable durante décadas, donde le enseñen el dificilísimo oficio de ser humano.

Si los padres incumplen estas extremas exigencias, que estudiaremos, será la peor de sus decisiones en la existencia; para ellos, para su hijo y su sociedad; una gran calamidad pública. Por mi trabajo como psicólogo conozco demasiados padres a quienes mediante un sencillo cuestionario les aconsejaría no haber elegido ser padres. Hoy lo hago con las parejas que me consultan. Claro, al final ellos eligen, es su libertad. Mi intención es que –cualquiera fuere- constituya la elección mejor documentada y reflexionada, pues hay demasiado en juego, lo comenzamos a ver. Definitivamente no todos los adultos poseen las mejores condiciones psicológicas, pedagógicas, ni económicas para asumir el reto extremo de la paternidad. Punto donde falla gravemente esta ideología 1.

La segunda ideología aboga por dejar al criterio de jóvenes adultos algo tan trascendente. Sólo que en este tema carecen de criterio, porque nunca lo han estudiado, ni reflexionado en verdad. Demasiados y demasiadas “elijen” no tener hijos, no ser madres, ni padres, antes de ingresar en la adultez, en la preadolescencia.

Cuando en las sesiones de psicología les interrogo los por qué, estos son demasiado elementales, irreflexivos. En no pocos casos, me responden: “Es lo más moderno y está de moda en personas de nuestra edad, doctor”. “¿Esto te parece un argumento válido sobre la decisión más importante de la existencia humana? “¿Lo es?” Quedan desconcertados, nunca se lo había planteado así.

Formar un par de hijos puede ser lo más sabio, importante y valioso que hagas en tu existencia. Siempre y cuando entiendas lo bueno de los hijos, lo malo y lo feo.

Google News Haz de Noticias tú fuente de información aquí

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso.políticas de cookies

Con su manifestación expresa de la aceptación del mensaje de información y autorización que se despliega al inicio de su navegación en el Portal, así como con su navegación a través de la misma, RCN asume que usted acepta de previa, expresa e informada el uso de cookies. Sin embargo, la solicitud de aceptación de la presente política se desplegará en la parte inferior o superior del Portal y en cada inicio de sesión o navegación con el objeto de que usted tenga un conocimiento claro e informado del presente contenido.