Así recuerdan familiares y amigos a Miguel Uribe Turbay a un año de su partida
Miguel Uribe Turbay, exsenador y ex precandidato presidencial por el Centro Democrático, falleció el 11 de agosto de 2025.
Luego de 65 días internado en la Fundación Santa Fe de Bogotá, tras sufrir un atentado en medio de un evento de campaña, en el sector de Modelia, occidente de Bogotá, Miguel Uribe Turbay falleció el 11 de agosto de 2025.
A un año de su partida, familiares y amigos del exsenador y exprecandidato presidencial por el Centro Democrático, lo recuerdan como un estadista y político de principios, pero también como un hombre alegre, que se sobrepuso a la pérdida y estuvo comprometido con el país hasta el último de sus días.
Su padre, Miguel Uribe Londoño, aún trata de adaptarse a una vida sin Miguel, “Cuando me levanto digo ¿Por qué no estás? Pero sé que no va a volver y que no voy a estar con él”.
Tras el atentado en contra del senador más votado de las elecciones legislativas de 2022, una silla quedó vacía en el Congreso y la casa de Miguel Uribe y su esposa, María Claudia Tarazona no volvió a sentirse igual, o es lo que su gran amiga Carolina Arbeláez percibe al visitar a la familia: “Todavía se sigue sintiendo su ausencia. Uno llega a la casa de Miguel y se siente un vacío”.
Miguel logró escapar del odio y el resentimiento tras la muerte de su madre:
El representante a la Cámara por Bogotá del Centro Democrático, Andrés Forero, destaca la actitud que su amigo Miguel tomó tras la muerte de su madre, Diana Turbay, en medio de una operación de rescate, tras ser secuestrada por órdenes de Pablo Escobar:
“Él nunca se dejó poseer por el odio. Cuando hablabas con él no veías a una persona resentida, ni contra la vida, ni contra el país. Estuvo marcado por el asesinato de su madre, haberla perdido a tan temprana edad y de esa forma, pero al hablar con él se veía a una persona alegre”.
De hecho, su padre, insiste en que Miguel “amaba a Colombia y quería servir. Tenía una misión y un propósito que construyó sobre la muerte de su mamá (…) y era íntegro; lo que implica un montón de cosas: era un hombre honesto, de principios, coherente. Su regla de oro era que, en la vida, ni en la política, ni en los negocios, se negocian los principios”.
Sus ideas y su compromiso con el país, le permitieron ser un hombre “convocante”, en palabras de Forero. Pero Miguel Uribe Turbay era mucho más que un político. Carolina Arbeláez recuerda con cariño los momentos en los que pudo “escucharlo cantar, tocar piano, tocar guitarra, tocar acordeón”, porque “eso era lo que le gustaba”.

