Cuando la precisión exige imprecisión: el reto de registrar marcas con coberturas precisas
Por: Laura Barrero Ramírez, asociada del área de Propiedad Intelectual
02:08 p. m.
Toda solicitud de marca debe indicar los productos o servicios que distinguirá en el mercado. Este requisito cumple una función esencial: delimitar el alcance del derecho marcario a una cobertura específica. Para lograrlo, las Oficinas de Marcas exigen que las descripciones sean claras, precisas y bien definidas.
Sin embargo, recientemente la Superintendencia de Industria y Comercio parece haber consolidado una interpretación particularmente estricta frente a este requisito. Con frecuencia, las descripciones de productos y servicios que no se encuentran expresamente contenidas en el Gestor de Productos de Madrid (herramienta de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual que lista términos para clasificar productos y servicios) son objetadas por falta de especificidad, aun cuando describen precisamente lo que la marca identificará y pueden ser perfectamente ubicadas dentro de la clasificación general de productos y servicios.
Este criterio parece brindar seguridad jurídica, pero plantea una dificultad importante. Los mercados evolucionan constantemente y rápidamente surgen modelos de negocio que no siempre están exactamente descritos en las herramientas de clasificación internacional.
Esta situación tiene especial relevancia en sectores caracterizados por la innovación permanente. Las nuevas tecnologías, los servicios digitales y los modelos de negocio emergentes suelen desarrollarse con mayor rapidez que las herramientas de clasificación.
Así, los solicitantes enfrentan una alternativa poco satisfactoria. Pueden intentar describir exactamente la actividad que van a identificar, con el riesgo de que la descripción no sea aceptada, o pueden recurrir a términos genéricos y aceptados por la autoridad. Paradójicamente, la segunda opción suele ser la más viable.
El resultado es una tensión difícil de pasar por alto: una exigencia orientada a la precisión termina favoreciendo descripciones más amplias o genéricas, que no siempre reflejan la realidad del mercado.
La función esencial de una marca es identificar productos y servicios en el mercado. En este contexto, el análisis de las descripciones debería privilegiar su capacidad para informar de manera clara qué se ofrece a los consumidores, por encima de exigir una coincidencia literal con términos predeterminados en una base de datos.
Cuando el formalismo impide crear descripciones precisas, vale la pena explorar alternativas prácticas a la hora de diseñar una cobertura. En primer lugar, recurrir a la descripción genérica que mejor englobe el producto o servicio. En segundo lugar, solicitar la marca en varias clases que reflejen tanto la naturaleza como la función del producto o servicio. Finalmente, revisar el Gestor de Madrid en busca de sinónimos o categorías funcionales equivalentes que permitan cubrir adecuadamente la actividad real del titular. Identificar estas equivalencias marca la diferencia entre una solicitud sólida y una que enfrente requerimientos u objeciones.