El feminismo radical y su relación con las Farc | Por: Michael Sandoval

Lo que ocurre en Bogotá hace parte de una estrategia financiada con el dinero del narcotráfico y que lleva más de 32 años de implementación.

13 Mar 2021 6:00Por: Noticiasrcn.com

Por: Michael Sandoval*

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El pasado 8 de marzo Bogotá fue víctima de las hordas enardecidas de mujeres que no supieron tramitar sus traumas con la figura paterna y fueron usadas por las organizaciones criminales para orientar su furia hacia la propiedad privada, las mujeres policías y periodistas y todo lo que representa la tradición, porque ese es el enemigo de la nueva izquierda: las iglesias y las familias.

Para entender de donde viene este fenómeno, debemos entender que esto no tiene nada que ver con la defensa de las mujeres, no tiene nada que ver con que las mujeres tengan mejores condiciones vitales. Tiene que ver con el fracaso del discurso colectivista en el ámbito económico y sus nuevos disfraces.

Quiero desenmascarar el movimiento feminista y mostrar su relación con todo el negocio del narcotráfico, las Farc y el ELN, y todos los disfraces de las nuevas izquierdas revolucionarias.

Para esto, quiero apoyarme en algunos datos encontrados en un muy interesante libro del politólogo, periodista y escritor Agustín Laje, llamado ‘El libro negro de la nueva izquierda’.

Se cae el muro de Berlín y con este evento se evidencia la superioridad del capitalismo, dejando con esto un montón de huérfanos ideológicos. Entre ellos Cuba y un montón de grupos revolucionarios latinoamericanos, generando la necesidad de la creación de un nuevo espacio del mal, por eso se crea el Foro de Sao Paulo.

A esta reunión aparecieron 68 fuerzas políticas pertenecientes a 22 países latinoamericanos. Esta asamblea revolucionaria era integrada por 52 organizaciones en las cuales se encontraban las estructuras criminales como el ELN y las Farc, siendo esta banda criminal el principal productor mundial de cocaína con 600 toneladas métricas anuales.

Motivo por el cual, con tan extraordinaria recaudación, la citada organización supo aportar ingentes recursos para impulsar el naciente contubernio transnacional.

Fue en el año de 1992 cuando aparecen en cabeza de 458 ONG, creadas repentinamente para publicitar un ficcionario relato precolombino.

El 12 de octubre se llevó a cabo, en Bolivia, la primera gran marcha indigenista aprovechando los ‘500 años de sometimiento’ en referencia a la llegada de Cristóbal Colón a las Américas en 1942, en la cual destacaba la acción del dirigente Evo Morales que se consagra presidente en el 2005.

Mientras esto pasaba en Bolivia, en Argentina apareció en escena la primera marcha del orgullo gay, alentada por el creciente feminismo radical de inspiración lesbo-marxista, el cual desde hacía meses venía influyendo mundialmente tras la publicación del libro ‘El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad, de Judith Butler.

Por otro lado, en 1992 pero en la colorida ciudad de Río de Janeiro, se llevaron adelante las sesiones del ‘ecologismo popular’, el cual emergió con 1.500 organizaciones de todo el mundo que se reunieron para debatir y redefinir la estrategia, incluyendo el reclamo de la llamada ‘deuda ecológica’.

Y fue ese mismo año cuando en Venezuela un coronel, de ideología desconocida, llamado Hugo Chávez Frías encabezó dos intentos de golpe de Estado, en los cuales no solo se pretendió matar al presidente Carlos Andrés Pérez, sino que los insurgentes mataron a 20 compatriotas.

La intentona golpista no fructificó. Chávez terminó preso por dos años, pero ganó fama y celebridad: siete años después asumiría como presidente/dictador en su país y el Foro se anotaría otro logro importante. Ya todos sabemos cómo terminó esa historia.

Como vemos lo que ocurre en Bogotá no es producto de unas cuantas inadaptadas como lo quiere hacer ver la alcaldesa, hace parte de una estrategia que se viene orquestando, financiada con el dinero del narcotráfico y que lleva más de 32 años de implementación.

Muy pocas personas se están dando cuenta de esta mutación de las ideas colectivistas y, 32 años después, la izquierda no solo se apoderó políticamente de gran parte de Latinoamérica sino lo que es muchísimo más grave: hegemonizó las aulas, las cátedras, las letras, las artes, la comunicación, el periodismo y, en suma, secuestró la cultura y con ello modificó en mucho la mentalidad de la opinión pública: la revolución dejó de expropiar cuentas bancarias para expropiar tu cabeza.

A las feministas de Bogotá no les importa las 4.722 niñas violadas por las Farc, mientras esta organización siga financiando su movimiento para permitirles llevar a cabo su lucha revolucionaria.

Por eso escribo esta nota, no es para agradarle a los usurpadores del monopolio de la corrección, sino precisamente para cuestionarlos.

También para decirles a las personas que defendemos las ideas de la libertad que no están solos y que el nuevo campo de batalla es cultural.

* Pedagogo en emprendimiento infantil y juvenil

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