El segundo tiempo del Gobierno Petro
Quedan 45 minutos en los que un gobierno de izquierda aún tiene la capacidad de reelegirse, y una oposición enfrenta el reto de hacer valer su palabra
10:16 a. m.
El 7 de agosto se cumplieron dos años de Gustavo Petro como presidente de Colombia. Personalmente, tenía grandes expectativas por escuchar los análisis que se harían sobre su gobierno en esta fecha. No obstante, durante la semana previa, todos los comentarios me parecían repetitivos; no encontraba un análisis realmente interesante sobre estos dos años de gestión. Lamentablemente, la mayoría resultaron intrascendentes: algunos intentaban justificar al Gobierno, mientras que otros caían en la misma retórica opositora que no se atreve a salir de su zona de confort.
En medio de estos comentarios uniformes, escuché el análisis del Gerente Legislativo de Prospectiva Consulting, Juan Sebastián Bejarano, y recobré la esperanza de encontrar una perspectiva auténtica: el segundo tiempo de Gustavo Petro. Su visión, diferente y más acertada, ofreció una interpretación más profunda de lo que representa la mitad del mandato de Petro. El título de mi columna rinde homenaje a la analogía de Bejarano, permitiendo un análisis más reflexivo y menos apasionado de estos dos años de gobierno.
A medida que se cumplen dos años del gobierno Petro, es necesario hablar sobre su inicio, su situación actual y su futuro. También es crucial analizar estos dos años desde la perspectiva opositora, para entender cómo ha funcionado ese contrapeso de una oposición inexperta frente a un gobierno igualmente novato.
El inicio del gobierno de Gustavo Petro fue victorioso; llegó con una alta aprobación del 50%, impulsada por las expectativas de un cambio profundo. Ese primer año fue favorable para el gobierno, con la aprobación de 34 proyectos de ley, incluyendo la Reforma Tributaria, el Plan Nacional de Desarrollo, la Paz Total y el Acuerdo de Escazú. Sin embargo, el margen de maniobra que ofrece el primer año cambió significativamente al finalizar esta primera etapa.
En el segundo año del gobierno, se hizo evidente el desgaste: la aprobación cayó al 30% y la desaprobación subió al 59%. Este comportamiento, natural en las dinámicas políticas, ha representado mayores retos para el "gobierno del cambio". Durante este tiempo, Petro apostó por tres grandes reformas sociales: la de Salud, la Laboral y la Pensional, siendo esta última la única aprobada. Además, avanzó con proyectos importantes como la Ley Estatutaria de Jurisdicción Agraria y la prohibición de las corridas de toros, mientras que iniciativas como la Reforma a la Educación y el Proyecto de Ley Antifracking fueron archivadas.
Este segundo año se ha caracterizado también por escándalos políticos relacionados con la gestión de recursos, compromisos incumplidos y polémicas de carácter personal y familiar para el presidente. A pesar de estas dificultades, y gracias al margen de maniobra que aún conserva su gobierno, lograron mitigar estas crisis a nivel comunicacional.
Por otro lado, también se cumplen dos años de la oposición al gobierno de Gustavo Petro, y analizar su desempeño es igualmente interesante. En términos de contrapesos en el Congreso, los partidos de oposición se fortalecieron en el segundo año. La caída de proyectos de ley en temas como salud, laboral, educación y antifracking refleja las victorias alcanzadas por la oposición, cuyo peso ha sido mayor que en el primer año
Es importante destacar que, durante el segundo año, la coalición de gobierno ha perdido figuras clave. Varios congresistas de partidos alternativos que inicialmente apoyaron la candidatura y el gobierno de Petro en 2022, hoy se han convertido en importantes voceros de la oposición, tanto dentro como fuera del Congreso.
Sin embargo, la oposición ha perdido relevancia en los debates fuera del Congreso. Tras la masiva marcha del 21 de abril, sus esfuerzos por influir en la opinión pública respecto a las críticas a Petro y su gobierno han sido limitados. Al final del segundo año de Petro, parece que fuera del legislativo, la oposición se ha vuelto "Briceño-dependiente", ya que los momentos más críticos para el gobierno han sido resultado de las denuncias del concejal de Bogotá, Daniel Briceño. Si la oposición desea trascender, debe salir de su zona de confort, pues la crítica al gobierno de Petro no puede reducirse a cuestionar la hora a la que se levanta el presidente.
Como en el fútbol, el inicio del segundo tiempo es una oportunidad para replantear estrategias y salir a ganar el partido. Quedan 45 minutos en los que un gobierno de izquierda aún tiene la capacidad de reelegirse, y una oposición enfrenta el reto de hacer valer su palabra. La política es dinámica y el marcador sigue abierto para ambos espectros políticos. Y ojo, porque lo que en el fútbol se define por penaltis, en la política se define en la época electoral.