La caída de 'Otoniel', jefe del Clan del Golfo, y los detalles desconocidos

En Noticias RCN revelamos los detalles de los últimos días de la persecución de 'Otoniel', con un juego de engaños y deslealtad.


Noticias RCN

may 01 de 2022
07:59 p. m.

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Hace 7 años un hombre de inteligencia de la Policía recibió la misión de acercarse a ‘Otoniel’, pensó que sería rápido y estaba equivocado. Su vocación lo llevó a sacrificar su vida para cumplirle al país.

El uniformado se acercó tanto que logró conocer qué comía ‘Otoniel’, como se vestía, quien lo visitaba y donde se escondía.

Primer capítulo: 'Otoniel', los inicios de un criminal despiadado y máximo jefe del Clan del Golfo

'Otoniel', el depredador de la mafia

Para los que dudan que la vida y la captura de ‘Otoniel’ es como una película, en Noticias RCN revelamos los detalles de los últimos días de su persecución, con un juego de engaños y deslealtad.

Las primeras imágenes de la captura son confusas, ‘Otoniel’ esposado montaña abajo, las fotos públicas donde parecía sonreír, la mirada perdida en el traslado y la felicidad de un puñado de hombres que se abrazan y celebran al llegar a tierra con la certeza de un triunfo histórico.

“Ha sido capturado Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’”, fueron las palabras del presidente Iván Duque en su momento.

“Siempre lo he dicho, que eso es como si la Selección Colombia hubiera ganado un mundial de fútbol, una felicidad inmensa”, manifestó el director de la Dijín, el general Fernando Murillo.

Una operación que empezó en el 2009 cuando el clan no era el clan, sino Los Urabeños. Una operación que bajo el nombre de Agamenón se lanzó hace 7 años. Esta vez, el hombre que capturó a ‘Otoniel’ regresó al punto de la captura.

Lo acompañaba el director de la Dijín y un grupo de comandos que, de tanto perseguir a ‘Otoniel’ ya se volvieron parte de la montaña. En esos años de persecución y acercamientos silenciosos se recopilaron datos valiosos.

“Fue muy esporádica las veces que sabíamos que consumió licor, inclusive en algunos casos llegamos a pensar que era abstemio porque no evidenciamos ese tema. Era una persona que estaba pendiente de las actividades criminales, vivía para la criminalidad”, aseguró un investigador de la Policía.

Y como tal, solo asomaba la cabeza en las noches. “Era un tipo que podía estar con su seguridad en una hamaca. Estar dos, tres, cinco días en selva. La única manera que él descuidaba su seguridad era cazando, en la noche. Es un tipo que es un animal de monte”, añadió.

Segundo capítulo: Abusar niñas vírgenes y las aberraciones cometidas por 'Otoniel'

Se movía en mulas y armó un círculo de seguridad con perros chapolos que aúllan cuando llegan extraños y aunque no usaba tecnología, se enteraron que hacía lo posible por ver fútbol, comer frutas y aliviar sus dolencias.

Sus mensajes viajaban de mano en mano, con correos humanos que llevaban pequeños paquetes con las órdenes para el Clan del Golfo. Fueron 2.920 días detrás del narcotraficante más poderoso del país, con un gran obstáculo.

“Cuando salía un helicóptero de alguna de las bases él era alertado por una cadena de alertas tempranas en la región. Entonces si el helicóptero salía de X o Y dirección, él ya sabía”.

Pese a estos huecos en la seguridad, cada vez se cerraba más el cerco. Durante tres meses, hombres globo de la Policía permanecieron en la espesa selva que parecía tragárselos. Pasaron días en silencio a la espera de un movimiento de ‘Otoniel’, hasta que llegó el día.

La estrategia: crear un juego de engaños para evitar filtraciones. “Se montaron puestos de mando simultáneos en diferentes partes del país simulando operaciones contra otros cabecillas, disimulando operaciones contra este mismo cabecilla, pero de estos puestos de mando solamente había uno que era el real”.

Tercer capítulo: Más que familia, un imperio narcotraficante: los lazos de sangre de 'Otoniel'

“El núcleo central de la operación Agamenón. Lo teníamos muy blindado con pruebas de poligrafía, pruebas de sangre para evitar el consumo de estupefacientes, verificaciones a los estados financieros de las personas”, dijo el director de la Policía Nacional, el general Jorge Luis Vargas.

“Cuando estaban subiendo los helicópteros aún no sabían por quién iban, cuál era su objetivo, se enteraban cuando nosotros, los funcionarios de Policía, de inteligencia y de investigación criminal nos acercábamos a los helicópteros y les decíamos con un paquete previamente armado: estas son las coordenadas donde va a llegar, esta es la persona y este es el objetivo que van a buscar. La reacción de esas personas no tiene precio”, reveló el investigador.

Así, 24 aeronaves levantaron vuelo la mañana del jueves 21 de octubre de 2021. “Más de 1.200 hombres de Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Policía buscándolo”, dijo Fernando Murillo.
El objetivo: confundirlo, hacerlo mover a la maraña que siempre lo amparó, llena de trampas naturales que el equipo volvió a recorrer.

“Esto es como buscar una aguja en un pajar, pero que no fue imposible. Y si hoy ponemos a ‘Otoniel’ en la ciudad de Bogotá, en la 13 con Caracas, creo que le va a ser difícil pasar de un lado a otro por los semáforos, por los trancones, por el tránsito especialmente”, añadió Murillo.

En esa selva donde cuesta caminar, ‘Otoniel’ se movía libre y cada rastro, por mínimo que fuera, los acercaba a él. 

“Antes de la actividad, más o menos sobre la mañana, empiezan a verse unos pequeños indicios: un campesino en una mula con aguas en botella en una región donde la gente ni siquiera tiene acueducto”.

Cuarto capítulo: El testimonio inédito de un narco: el hombre de confianza de 'Otoniel'

Así llegaron a una casa en la vereda La Pita, donde todavía estaba su olor. Todo empezaba a concordar, un rancho con señal satelital de televisión, colchón ortopédico, una nevera con alimentos poco comunes Fernando Murillo en esa región, frutas como las que comía él, ropa de una marca especial.

“Vimos a los perros de él, y ya sabíamos sobre qué sitios, entonces los perros sí nos ayudaron mucho”, expresó el director de la Policía Nacional.

Cuando creían que ‘Otoniel’ había escapado, el halcón de la Policía detectó una señal de calor arrastrándose por la montaña. Fue la última imagen antes de que sus escoltas lo abandonaran.

“Trató de tomar uno de esos corredores de movilidad que evidenciamos nosotros dentro del ámbito de la inteligencia, que iban a tomar para hace su acción”.

Quinto capítulo: Dolientes en busca de la verdad, las otras víctimas de 'Otoniel'

Fue entonces cuando en contra de toda lógica, se echó montaña arriba, en un punto alto y alejado donde se corta la respiración, ‘Otoniel’ se refugió. Entre la maleza, sin escapatorias, se acabó la partida de ajedrez.

“Ahí fue cuando tuvimos la oportunidad de verlo por primera vez, llamémoslo así, a los ojos, subiéndose al helicóptero, humillado, abandonado por sus lugartenientes y sus escoltas más cercanos. Nunca creyó que iba a ser en esa situación”.

“El general Mujica me llama: “Es ‘Otoniel’” y yo estaba al lado del señor presidente y le dije “señor presidente, orden cumplida, lo acabamos de capturar”, recordó Jorge Luis Vargas.

El resto lo conoce el país, lo que pocos saben es que en esa cuesta empinada que significó la captura, varios hombres perdieron siete años de sus hijos o su familia, sacrificaron su matrimonio y algunos no alcanzaron a despedir a sus seres queridos. Hace pocos días Camilo, uno de los que más se acercó a ‘Otoniel’, perdió la vida; sus compañeros lo recuerdan con cariño.

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