Nueva temperatura récord fue registrada en la Antártida: son más frías las mañanas en Bogotá
Las altas temperaturas han provocado que en plena Antártida empiece a llover, en vez de las tradicionales nevadas.
Noticias RCN
AFP
08:25 p. m.
Una anomalía térmica sin precedentes mantiene amplias zonas del extremo norte de la Antártida completamente desprovistas de nieve en pleno inicio del invierno austral, la estación más fría en el hemisferio sur.
Este escenario que, de acuerdo con el académico Raúl Cordero de la Universidad de Groningen, ofrece postales únicas, es resultado de una ola de calor que bate los registros históricos en la región, alcanzando un pico jamás visto de 15,4 °C.
El registro fue tomado el sábado 6 de junio en la Base Esperanza, una estación científica argentina ubicada en la península Trinidad. El récord anterior era de 13,3 °C y fue establecido en 1998, pero el promedio habitual para las máximas de junio es de -6,2 °C.
De acuerdo con José Luis Stella, climatólogo del Servicio Meteorológico Nacional argentino, aunque toda la nación sudamericana experimentó un arranque de junio anómalamente cálido, en la península antártica las marcas llegaron a situarse "hasta 20 °C por encima de lo normal". En diálogo con la agencia de noticias francesa AFP, describió la situación como una serie de récords "muy inusuales para la época".
Este calentamiento extremo no se limitó a un solo punto geográfico. Entre el 5 y el 6 de junio, otras estaciones científicas argentinas reportaron comportamientos similares: la Base Marambio alcanzó los 11,8 °C (superando su marca anterior de 9,2 °C) y la Base San Martín llegó a los 9,4 °C (dejando atrás su registro récord de 7,8 °C).
Una Antártida con más lluvias y menos nieve ¿Es consecuencia del calentamiento global?
Las consecuencias ambientales ya se hacen notar en el continente blanco, donde los derretimientos de hielo a estas alturas del año resultan del todo atípicos. En la Base Esperanza, por ejemplo, las temperaturas máximas diarias han superado de forma consecutiva el umbral de los cero grados durante las últimas tres semanas.
Ante este panorama, los expertos coinciden en el incremento sostenido de las temperaturas en la región durante los últimos años, aunque difieren en los matices del análisis. Por un lado, Raúl Cordero advierte que este evento no es aislado sino que "confirma una tendencia" y advierte que, "a menos que se detenga el calentamiento global, este tipo de eventos continuarán produciéndose de forma cada vez más frecuente".
Por otro lado, Thomas Caton Harrison, científico del clima del Servicio Antártico Británico, aporta una perspectiva de cautela metodológica al señalar que, si bien existen pruebas fiables sobre el impacto del cambio climático, "el efecto es complejo en esta región". Según el experto, la Antártida experimenta oscilaciones térmicas tan drásticas que se requiere la recopilación de grandes volúmenes de datos durante muchos años para comprender a fondo el comportamiento climático subyacente.
Más allá de los debates estadísticos, Caton Harrison alerta sobre los efectos visibles e inmediatos en el entorno, destacando que una cantidad sorprendente de las precipitaciones recientes se ha registrado en forma de lluvia en lugar de nieve, lo que alerta a los ecosistemas polares, afectando a animales como los pingüinos, y complica la exploración científica cuando el agua se transforma en hielo.


