Opiniónjulio 19, 2022hace un mes

Tu primera soledad: Inglaterra 1770 - Colombia 1930

Acabo de estudiar un bello vídeo sobre los niños de las islas Salomón, quienes pasan cada uno de sus días en gratas interacciones interminables con su familia.

Miguel De Zubiría.Miguel De Zubiría.

Acabo de estudiar un bello vídeo sobre los niños de las islas Salomón, quienes pasan cada uno de sus días en gratas interacciones interminables con su familia extensa y su comunidad, siempre al borde del imponente mar. Al instante pensé en las poderosas cualidades inter personales que deben poseer.

¡Llevamos 200 años de soledad!

¿Viviste con: tus abuelos ____, tíos ____, primos ____, otros parientes ____? Casi seguro que no. Luego sufres de soledad 1, la cual comenzó hace dos cientos años.

Pensamos que la soledad es un fenómeno social reciente, y no lo es. Mundialmente tiene una antigüedad de dos cientos cincuenta años y en nuestro país de casi un siglo. Equivale a doce generaciones en Inglaterra, y a cinco en Colombia. Me refiero a la primera ola de gran soledad mundial.

En 1959 la píldora anticonceptiva trajo la segunda gran soledad expandida por las grandes ciudades a una velocidad inaudita. Ya ninguna ciudad alcanza el mínimo vital de 2,17 hijos por mujer. Casi por obra de magia, en un instante desaparecieron los hermanitos y los papás, quedando solo fragmentos de hogares, demasiados compuestos por una madre trabajadora y un hijo único. Hogares solos, sin remedio.

Hasta hoy el niño, muy seguro hijo único, careció de hermanitos con quienes practicar y aprehender el arte esencial de crear conexiones cercanas, íntimas, de gran calidad. La fuente primaria de la felicidad humana, según el gran estudio de la Universidad de Harvard. Hijo solo, quien en su soledad extrema, se priva de practicar el arte de ser más amable, simpático, preguntar, responder, jugar, compartir, y las otras veinte cualidades interpersonales e íntimas que le abrirían a futuro los corazones de otros. Único antídoto contra la soledad. No ocurre esto.

No practica, y su madre trabaja de tiempo completo. Completa la trágica soledad que en su colegio dedica miles de horas a escuchar a sus profesores quienes le hablan de matemáticas, ciencias, historia, sociales, deportes, artes, pero no del necesario arte de vivir.

Y nos falta considerar la tercera y abrumadora soledad personal de la última década cuando desaparecen los OTROS reales, reemplazados por redes sociales e interacciones virtuales asincrónicas, sin carne y hueso.

La primera soledad familiar inicia con desplazamientos masivos hacia las ciudades

Es la primera soledad, ocurrida luego de 12.000 años o 600 generaciones campesinas atadas a la tierra, a su Familia extensa campesina. Antes el problema psicológico fue el contrario: la ausencia de intimidad, de espacio, de tiempo para estar con uno mismo. Las primeras ciudades capitalistas cambiarían dramáticamente la escena, ahora urbana.

¿Quiénes migraron a trabajar en las nuevas fábricas del capitalismo industrial? Hubo dos fuertes motivaciones: ¡la de ganar su primer salario y de ganar extrema libertad! Por supuesto, que los jóvenes. Pagaron un costo. Al migrar a las ciudades los muchachos y muchachas pierden sus 4 abuelos, 2 padres, 10 a 20 tíos, 10 a 50 primos, más su extensa comunidad. Fue un cambio social enorme, pues elimina la gran Familia extensa campesina, que durante seiscientas generaciones dominó la escena.

¡Careces de familia extensa!

No viviste con tus 4 abuelos, ni diez tíos, ni hasta 50 primos. La pérdida psicológica para todos nosotros es enorme: nos habrían enseñado el necesarísimo arte de interactuar con personas diversas, de variadas edades y personalidades: con cualquier otro. Somos seres humanos limitados interpersonalmente.

¡Contamos con el primer ingrediente para quedarnos irremediablemente solos! Carecimos de familia extensa, con consecuencias psicológicas fuertes.

Acabo de estudiar un bello vídeo sobre los niños de las islas Salomón, quienes pasan cada uno de sus días en gratas interacciones interminables con su familia extensa y su comunidad, siempre al borde del imponente mar. Al instante pensé en las poderosas cualidades inter personales que deben poseer. En efecto, un reciente estudio comprobó que son los niños más felices. ¡Qué envidia!  A pesar de su pobreza material y económica.

Tú y yo poseemos limitadas cualidades inter personales para compartir con otros, cualesquiera sean ellos. Ya nunca seremos talentos interpersonales, como si lo son los niños y jóvenes de las pobrísimas islas Salomón.

Y todavía nos falta considerar los estragos psicológicos causados en nosotros por las tristes segunda soledad y tercera soledad. ¡Prepárate!

*Miguel de Zubiría. Psicólogo. Creador de Pedagogía conceptual y Psicología afectiva. Premio Nacional de Psicología 2021

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