Opiniónseptiembre 03, 2022hace 5 meses

Del sentido común a la demagogia

En Colombia hemos sido victimas de los falsos dilemas, de las falsas disyuntivas que nos plantean constantemente, es X o Y pero jamás ambas.

Alexander Ríos Foto: Noticias RCN

Tal como lo dice uno de mis autores favoritos, Thomas Sowell en su libro “Economía básica: un manual de economía escrito desde el sentido común”:

“Nada es más fácil que tener buenas intenciones. Pero cuando no se entiende cómo funciona una economía, las buenas intenciones pueden llevar a consecuencias desastrosas para naciones enteras. Muchos, quizá la mayoría, de los desastres económicos han resultado de políticas que pretendían ser beneficiosas. Todos aquellos desastres podrían haberse evitado si quienes propusieron y apoyaron las políticas que los produjeron hubieran entendido de economía.”

Escribir esta columna fue algo meramente accidental, debo confesarlo, comenzó como un simple trino de opinión en Twitter, pero a medida que escribía me percate de la importancia que debe darse a este tema, más cuando la heterodoxia económica nos respira en la nuca a los colombianos, ahora más que antes.

La teoría del "decrecimiento económico" popular actualmente gracias a la ministra de Minas y Energía, al igual que cualquier otra teoría, aguanta todo en el papel, pero en la evidencia empírica y ante una realidad deficitaria de la economía colombiana se configura como una pésima idea.

Dicha teoría, en términos generales, plantea un cambio radical en el modelo de pensamiento económico, no solo de Colombia sino de todas las economías, particularmente de aquellas más desarrolladas. El cambio de paradigma central de esta teoría es que las economías no deben basar su actuar en el principio de crecimiento económico en busca del bienestar general de la economía, sino por el contrario, en el "decrecimiento" de largo plazo, pues argumenta que el crecimiento es contaminante y genera desigualdad social, mientras que el decrecimiento no solo es menos nocivo con el ambiente; sino, además, es deseable porque "equilibra" las cargas entre lo productivo y lo social. En apariencia suena bien, pero encierra en su seno una fuerte contradicción que llamaré “la vida real”.

La realidad económica colombiana es compleja, llena de pequeñas problemáticas a lo largo y ancho de todo el país, la mayoría de ellas asociadas a la pobreza y a la escasez de oportunidades. Muchas de estas problemáticas pueden ser atacadas y solucionadas a través de la generación de empleo y crecimiento económico regional, lo que contradictoriamente parecen pensar algunos personajes de la “farándula política” local.

En un contexto macroeconómico una desaceleración de nuestro país, de los vecinos regionales o de nuestros principales destinos de exportación -Estados Unidos y China- en los cuales se concentra cerca del 40% del total de las exportaciones, tendría serios efectos fiscales y sociales, no reconocerlos o ignorarlos no nos hace ajenos ni inmunes a sufrir la inclemencia de las fuerzas económicas.

La afectación a los ingresos de la economía colombiana llegaría vía desbalance del sector externo, una disminución de la actividad industrial terminaría generando menos recaudo -ya que esta de moda hablar de impuestos corporativos- y las presiones a la deuda externa vía depreciación del tipo de cambio serían tales que las tasas de interés saltarían rápidamente asociadas al riesgo en la calificación crediticia sobre la economía. Sin mencionar lo que implicaría para el riesgo país y la confianza inversionista optar por un modelo que va en contravía de todas las economías del mundo.

Lastimosamente en Colombia hemos sido victimas de los falsos dilemas, de las falsas disyuntivas que nos plantean constantemente, es X o Y pero jamás ambas. Ese es justo el trabajo de nosotros los analistas económicos, encontrar ese equilibrio entre hacer X y Y causando el menor traumatismo a la actividad económica del país.

Esta vez creo que la disyuntiva real no se trata entre “no contaminar o crecer”, pues ambas cosas pueden darse simultáneamente, sino entre “sentido común o demagogia”. 

 

@inverxia_co
Economista, analista económico.

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