Opiniónnoviembre 18, 2021hace 18 días

Algunas preguntas al expresidente Santos

Usted es un ciudadano regido por la ley y los valores de la democracia, entre los que se encuentra el deber de responder los cuestionamientos de periodistas.

Santiago ÁngelFoto: Noticias RCN

@santiagoangelp Twitter

Lo que ha pasado en Colombia en las últimas semanas es de una gravedad inusitada. El escenario es tan difícil que podría terminar minando la legitimidad y la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Y estas parecen no tomar en serio o no querer darse cuenta de la sombra oscura con la que están empezando a dibujar sus pasos. Muy grave.

Hace poco menos de un mes se conoció que el Senador de la República, Armando Benedetti, habría llamado a la ex ministra de las TIC, Karen Abudinen, para solicitarle que el contrato de Centros Poblados fuese cedido a la compañía de telecomunicaciones Hughes, en vez de caducado como finalmente ocurrió con duras sanciones para la Unión Temporal. De esa solicitud existen chats que Abudinen puso a disposición de la Corte Suprema.

La semana pasada un magistrado de la Corte Constitucional de Colombia, la más importante del país por su legitimidad y respeto, aceptó en los medios de comunicación que sabía de llamadas de los expresidentes Santos y Gaviria a sus compañeros en medio de la votación de la tutela de otro ex jefe de Estado.

Esta semana el candidato Óscar Iván Zuluaga denunció tardíamente una supuesta reunión en donde el ex Fiscal General, Eduardo Montealegre, le habría ofrecido un canje solicitado por el expresidente Santos para que cesaran las denuncias de financiación ilegal del narcotráfico a través de JJ Rendón, a cambio de detener las investigaciones por el caso “hacker Sepúlveda”, que afectaron a Zuluaga y a su hijo hasta quedar absueltos por la justicia recientemente.

Estos tres gravísimos episodios significan aproximaciones a la ilegitimidad de las instituciones sobre las que se cimienta la democracia colombiana. Pero por alguna razón el papel del expresidente Santos en dos de los tres escándalos pasa desapercibido.

No aquí. Señor expresidente, su condición de premio Nobel de Paz no es un escudo de invisibilidad para los cuestionamientos de la prensa, así tenga muchos amigos en ella que con el romanticismo del discurso de la paz lo pasan en blanco. Usted, como cualquier ciudadano colombiano, también está expuesto al escrutinio público que algunos colegas obvian cuando se trata de pedir explicaciones por posibles intervenciones indebidas en las decisiones de las altas cortes, o por supuestos mensajes entre líneas a través de fiscales a sus enemigos políticos.

Es más, por el hecho de haber sido Presidente de la República, tiene usted más obligaciones que un ciudadano común para contestar a los cuestionamientos en su calidad de ex representante del Estado colombiano.

Muy respetuosamente aquí le expongo algunas preguntas que debería responder para tener claridad y transparencia en su papel de expresidente. Mucho más en su calidad de Nobel de Paz.

¿Es cierto, como dijo el magistrado Linares y otras fuentes propias, que usted llamó a varios magistrados de la Corte Constitucional para pedirles que votaran contra la tutela del expresidente Álvaro Uribe? Si su respuesta, sé que no habrá, es positiva, usted debería ser inmediatamente investigado por autoridades penales.

¿Es cierto que usted interfiere activamente en las decisiones de los magistrados, no solo de la Corte Constitucional, sino de otros de alta Corte que fueron nombrados durante su gobierno, especialmente con la reforma para el nacimiento de la Sala de Instrucción?

¿Es verdad, como dice el candidato Óscar Iván Zuluaga, y ratifican el abogado Jaime Granados, el rector Jorge Noguera y el exmagistrado Rodrigo Escobar, que el ex fiscal Montealegre ofreció un trueque para cesar investigaciones a cambio de que no lo denunciaran a usted?

¿Es cierto, como dice el candidato Zuluaga, que usted estaba enterado de esa reunión y envió ese mensaje?

Permítame agregarle otro tema puntual. ¿Por qué su gobierno firmó otrosí multimillonario con un consorcio integrado por Odebrecht sin que hubiese sido aprobado un CONPES, ni CONFIS el 14 de marzo de 2014 en plena campaña por la Presidencia, lo que muchos califican como un adefesio jurídico en la contratación estatal?

Señor expresidente, aún con su fuero, usted es un ciudadano regido por la ley y por los valores de la democracia, entre los que se encuentran el deber de responder a los cuestionamientos de los periodistas.

Si respondiera estas preguntas con suficiencia podríamos empezar a entender las razones de la debacle en la legitimidad a las instituciones de la democracia.

En cualquier caso, si es verdad que usted y el expresidente Gaviria llamaron a un solo magistrado de la Corte Constitucional para tratar de influenciar su voto en una decisión de sala plena de la Corte, usted y el expresidente Gaviria han tirado a la basura 30 años de legitimidad de la institución más importante para la salvaguarda de la Constitución colombiana y, por ende, del Estado de derecho.

Señores expresidentes, dejen de intervenir de manera oscura, fraudulenta y casi delincuencial, en las decisiones de la Rama Judicial.

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