Opiniónagosto 14, 2022hace 2 meses

¿Congresistas o notarios?

La necesidad de un legislativo vigilante es evidente, necesitamos congresistas no notarios.

Josías FiescoFoto: NoticiasRCN.com

Uno de los pilares fundamentales de los modelos democráticos es la división de poderes y el sistema de frenos y contrapesos, preocupa la llegada de un Congreso que a cambio de mermelada olvide sus funciones y se convierta en notario del ejecutivo. 

La primera prueba de este escenario es la aprobación del acuerdo de Escazú en el Senado, donde sorpresivamente Partidos como el Conservador que hace menos de tres meses se oponían a la ratificación ahora lo votaron positivamente sin titubear ¿A cambio de qué? Más adelante lo comenzaremos a ver, pero lo que sí sabemos es que muchos de esos parlamentarios ya dejaron atrás el mandato popular que los eligió y abandonaron a su suerte a los empresarios que apoyaron sus campañas para que “defendieran el sector productivo”.
 
Esto va a terminar mal por donde se le vea no solo por la aprobación de cualquier reforma o proyecto con la misma rapidez de una autenticación en notaría, sin ningún estudio, sino por los índices altísimos de corrupción que implica distribuir la mermelada en toda la tostada. Una probadita de esto ya la vivió el país con la llamada Unidad Nacional que aprobó bajo fast track darle amnistía a criminales de lesa humanidad para sentarlos en el Congreso de la República, lo que es violatorio del Estatuto de Roma y también una evidente burla hacia las víctimas de las Farc. Sin embargo, esto último no importó, detrás de esos apoyos había compromisos clientelares y burocráticos que funcionaban muy bien como engranajes institucionales para sacar adelante lo que el gobierno se propusiera.
 
Ahora se está construyendo algo muy parecido llamado el Gran Acuerdo Nacional, compuesto al parecer por los sectores de izquierda reunidos en el Pacto Histórico, los Partidos Tradicionales: Conservador y liberal, y los que yo asimilo como atrapa todo el Partido Verde, Cambio Radical y la U. Todos bajo el mando de quien fuera el Príncipe de Maquiavelo reencarnado en Colombia, el ahora senador Roy Barreras, quien también fue el líder de la coalición de Gobierno de Juan Manual Santos.
 
Roy actualmente dedica todos sus esfuerzos para que los partidos fuera del Pacto Histórico le firmen un cheque en blanco al gobierno de Gustavo Petro para la aprobación de varias reformas como: la tributaria, la rural, la política y lo que ellos llaman “ajustes normativos necesarios para alcanzar la paz plena” que no son más que las políticas de sometimiento, indulto y amnistía que se venían prometiendo durante la campaña en las cárceles bajo la idea de “perdón social”. Es más o menos repetir con el ELN y las disidencias lo que se hizo con las FARC, pero esta vez participarán también narcotraficantes y bandas delincuenciales como el Clan del Golfo. Pronto veremos a Antonio García y otros de aquellos grupos cumpliendo labores como Honorables Senadores o Representantes.
 
A esto se suma que las llamadas “reformas del cambio” están ancladas en las doctrinas comunistas y socialistas que han llevado al declive a sociedades prósperas como sucedió en Argentina o Venezuela. La necesidad de un legislativo vigilante es evidente, necesitamos congresistas no notarios.

 

@josiasfiesco
Analista político y columnista. Creador del Centro de Reflexión Política ‘Bogotá se levanta’.

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