El costo de la "dignidad"
Colombia terminó el 2025 como el segundo país de la OCDE con la inflación más alta (5,1%) y al inicio del 2026 el indicador sigue subiendo como consecuencia del aumento del 23,7% en el salario mínimo.
06:21 p. m.
La semana pasada el DANE reveló que la inflación mensual en enero de 2026 fue de 1,18% y que la variación anual subió desde el 5,22% hasta el 5,35%. Con estos resultados, Colombia se sigue consolidando como uno de los países con la inflación más alta del mundo y, lo peor de todo, es que las proyecciones es que el indicador siga subiendo, mientras en los demás países va hacia abajo.
A pesar de que el Gobierno miente y manipula las cifras para decir que la inflación está controlada, lo cierto es que los datos reflejan que el indicador ya lleva 7 años por fuera de la meta del Banco de la República (3%) y que la tendencia y proyecciones es que aumente en lo que resta de 2026. De hecho, al cierre del 2025, Colombia terminó como el segundo país de la OCDE con la inflación más alta, superado únicamente por Turquía donde el indicador se ubicó en 34,9%.
Al mirar el escalafón global de países con más inflación, Colombia sigue en el top 10 superado por naciones como Argentina, Venezuela, Egipto o Turquía, países que han enfrentado fuertes crisis económicas (mezcladas con populismo) y en los cuales a pesar de los esfuerzos (como el de Milei en Argentina) la inflación sigue desbordada.
Las cifras del Dane nos muestran que en enero los sectores donde más aumentaron los precios fueron restaurantes y hoteles (9,01%), bebidas alcohólicas y tabaco (7,58%), salud (7,38%) y educación (7,36%). Todos estos sectores son intensivos en mano de obra, por lo que gran parte del incremento en los precios se deriva del alza exagerada del salario mínimo que hizo el Gobierno irresponsablemente a finales del año pasado.
Los documentos del Dane también nos muestran que el gas (9,7%), el alcantarillado (6%), el agua (6,3%) y la recolección de basuras (13%) han tenido fuertes incrementos en los últimos 12 meses y acá lo que preocupa es que estos son servicios que afectan a toda la población del país. La advertencia que hacían los economistas a finales del año pasado se está cumpliendo: mientras el aumento del salario mínimo va a beneficiar a 2 millones de trabajadores que gana ese monto, el alza de precios derivado del mismo va a afectar a los 48 millones restantes de la población colombiana.
Lo peor de todo es que la situación no tiene pinta de mejorar a medida que avance el año. Para evitar golpes más fuertes en la inflación, el Banco de la República aumentó su tasa de interés de intervención desde el 9,25% hasta el 10,25%, por lo que todo el crédito del país se va a encarecer. Eso significa que, no solo los alimentos, los servicios públicos y los arriendos van a subir de precio por el salario mínimo; sino que también usar la tarjeta de crédito o sacar préstamos va a ser más caro, debido al alza de las tasas que se espera que el Banco haga durante todo el año.
El Gobierno es tan descarado y conoce de los efectos nocivos de sus medidas que ya está utilizando a su “policía moral”, la Superintendencia de Industria y Comercio, para arremeter contra las empresas y gremios que, debido al incremento de los costos, han tenido que aumentar los precios de sus productos o servicios que ofrecen.
“Es dignidad, no lo entenderías”, es una de las frases que más repiten los petristas y defensores de este Gobierno para justificar el populismo que tiene consecuencias negativas en la economía. Lo cierto es que toda la población es la que ya está pagando por esa falsa dignidad, disfrazada de populismo que lo único que busca es asegurar votos de cara a las elecciones legislativas y presidenciales de este año.
De acá a agosto lo que veremos será un aumento sostenido en los precios, un incremento constante en las tasas de interés y un Gobierno que no aceptará responsabilidad sino que por el contrario culpará al sector privado del aumento del costo de vida. Va a salir caro ese baño de “dignidad”.