El verdadero poder de la microempresa con propósito
En Colombia, hablar de generación de empleo formal es hablar de uno de nuestros mayores desafíos estructurales.
11:35 a. m.
Sin embargo, es en la microempresa donde encontramos las respuestas más inspiradoras a este reto. A menudo subestimamos la capacidad de los pequeños negocios para transformar realidades, pero historias como la de Marlen Quiñones Cano, reconocida como la Gran Ganadora del Famiempresario Interactuar 2026, nos demuestran que la verdadera calidad empresarial no se mide solo en utilidades, sino en el impacto humano que se genera.
Marlen es el corazón detrás de Maintegral S.A.S., una empresa de confección en Medellín que nació en 2021 con apenas cuatro personas, siete máquinas y un sueño inquebrantable. Hoy, esa visión se ha materializado en 25 empleos formales, destinados principalmente a mujeres y madres cabeza de hogar de su comunidad. En un sector tan complejo y de alta rotación como el de la confección, Marlen logró un hito que desafía cualquier estadística, y es que en 2025, la rotación de su personal fue de cero.
¿Cómo se logra retener el talento de esta manera en un taller de confección? La respuesta radica en una comprensión profunda de lo que significa la categoría de Empleo de Calidad, un galardón que también recibió. Más allá de generar puestos de trabajo formalizados y pagar salarios justos, Marlen entendió que el bienestar de su equipo debe estar en el centro de la operación. Su taller no está ubicado al azar; está estratégicamente situado en el barrio para que estas mujeres, que muchas veces llevan sobre sus hombros el peso del cuidado familiar, puedan ahorrarse valiosas horas de desplazamiento.
Además, el compromiso de Marlen trasciende las puertas de la empresa. Conociendo las dificultades económicas y el riesgo de los préstamos informales que acechan en los barrios, impulsó un modelo de ahorro interno con sus colaboradoras para evitar que se endeuden. En ella, estas mujeres no solo ven a una empleadora, sino a una líder empática que las apoya en los momentos de vulnerabilidad. Este es el vivo ejemplo de una empresa que implementa buenas prácticas en la gestión de su recurso humano, garantizando un ambiente laboral sano, inclusión y equidad.
Por supuesto, el camino no ha estado libre de obstáculos. Una crisis comercial casi la obliga a cerrar las puertas de Maintegral S.A.S., pero su resiliencia y un cliente que creyó en su trabajo le permitieron mantenerse a flote. En este punto, el acompañamiento integral de Interactuar fue un catalizador, gracias al acceso al crédito le permitió adquirir maquinaria clave para expandirse, mientras que el programa MBA, en alianza con Comfama, marcó un antes y un después en su visión del negocio, dotándola de herramientas sólidas en finanzas, producción y gestión humana.
Marlen es hoy un faro de inspiración. Su historia nos reitera el mensaje clave que defendemos desde Interactuar y es que la microempresa es un motor invaluable de desarrollo social. Cuando a un empresario se le brindan las herramientas, el conocimiento y el respaldo financiero, no solo organiza su producción, sino que se convierte en un agente de cambio que abraza valores de conciencia. Maintegral S.A.S. nos enseña que dignificar el trabajo es la forma más genuina de tejer país, demostrando que una empresa realmente crece cuando pone a las personas en el centro de sus decisiones.