Lo único que nos une
Acabar con el Ministerio del Deporte es terminar con la esperanza de miles de jóvenes que sueñan con representar al país y poner la bandera tricolor en lo más alto.
07:19 p. m.
Hay pocas cosas capaces de poner de acuerdo a un país como Colombia. Nos dividimos por la política, el equipo de fútbol que llevamos en el corazón y hasta la región en la que nacimos. Pero llegan unos Juegos Olímpicos y, por un instante, todo cambia.
Millones de colombianos madrugamos o trasnochamos para ver competir a deportistas que, hasta hace poco, eran desconocidos para muchos. No sabemos cuánto han sacrificado, pero cuando llega la competencia sentimos que su victoria también es nuestra.
En Noticias RCN conocimos en primicia el proyecto de ley que busca reestructurar los sectores del Estado. La iniciativa plantea reducirlos de 24 a 18 y está sobre la mesa, a la espera de la firma del gabinete de ministros. Entre los cambios está la eliminación del Ministerio del Deporte y el traslado de sus funciones al Ministerio de Cultura.

¿Qué lugar tendrá el deporte?
Es cierto que las entidades públicas deben demostrar resultados y que los recursos deben administrarse con responsabilidad. Pero una cosa es reorganizar el Estado y otra permitir que el deporte pierda el protagonismo que merece.
No se trata de defender un ministerio por su nombre, sino de garantizar apoyo, financiación y oportunidades para los deportistas. ¿Qué pasará con los jóvenes que sueñan con convertirse en los próximos Nairo Quintana, Óscar Figueroa o Yuberjen Martínez? Para muchos, una cancha o una pista representa una oportunidad para cambiar su vida y ayudar a sus familias.
Mucho más que medallas
Basta recordar los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuando Mariana Pajón ganó el oro y sonó el himno de Colombia. En ese instante, nuestras diferencias pasaron a un segundo plano. Millones sentimos el mismo orgullo.
El deporte forma atletas, inspira generaciones y nos permite reconocernos como país. Por eso, aunque sus funciones cambien de ministerio, su importancia no puede reducirse ni quedar en segundo plano.
Colombia necesita más escenarios deportivos, procesos de formación y respaldo para sus talentos. Si el Gobierno considera necesaria una reorganización, debe garantizar que esta no debilite al deporte colombiano.
Cuando uno de nuestros atletas sube al podio, no gana solamente una medalla: ganamos todos.
Y en un país que tantas veces parece dividido, ¿vamos a permitir que una de las pocas cosas que nos unen pierda el lugar que merece?