Opiniónjunio 24, 2022hace 12 días

¿Un acuerdo sobre lo fundamental?

Es obligación del nuevo presidente calmar las aguas, buscar acuerdos, darnos tranquilidad y eso en gran parte se puede lograr si desarmamos el lenguaje.

Gustavo NietoGustavo Nieto /Foto: Noticias RCN

Ante, por lo menos, la mitad del país nerviosa y expectante es obligación del nuevo presidente "calmar las aguas", buscar acuerdos, darnos tranquilidad y eso en gran parte se puede lograr si desarmamos el lenguaje.

Es imposible que el presidente electo desconozca que 10.5 millones de personas votaron en contra de su proyecto político. Sus más cercanos hombres de campaña han reconocido que el país quedó dividido y es una realidad que lo obliga a asumir una actitud más generosa y conciliadora que la que él y sus seguidores tuvieron durante estos meses. En su momento funcionó para conseguir adeptos, "calentar" las redes y hacer lucir su beligerancia y astucia, pero ya con la responsabilidad de la jefatura del Estado su actitud debe cambiar.

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Y de hecho ha cambiado, en el mismo discurso de la victoria reconoció en el diálogo y el respeto las únicas posibilidades de encontrar acuerdos y lograr el éxito que busca para sus propuestas.

Dijo claramente, "No es un cambio para vengarnos, no es un cambio para construir más odios, no es un cambio para profundizar el sectarismo..." y minutos después agregó, "La política del amor entendida como la política del entendimiento..."

A muchos ilusiona ver que el presidente electo reconoce un país crispado y dividido luego de los resultados de las elecciones y que solo podrá tener un mandato claro, si por lo menos en lo fundamental, logra acuerdos con quienes representan a los más de diez millones y medio de colombianos que votaron por su contendor.

Esa parece ser la dinámica que ha acompañado las primeras horas del gobierno electo, sus principales figuras se han encargado de enviar mensajes en un tono bien distinto al que conocíamos.

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Armando Benedetti no dudó en asegurar frente a las cámaras de Noticias RCN, "Esto quedó 50-50 y con base en eso hay que buscar unos actores políticos importantes, al primero que hay que buscar es al presidente Uribe". Y la vicepresidenta electa Francia Márquez en entrevista con Johana Amaya, insistió, "El cambio es entre todos los colombianos", en alusión a esa otra mitad que no está convencida del proyecto del Pacto, pero con la que, sin duda, deben contar.

Mientras tanto los gremios, todos sin falta, han puesto lo mejor de su voluntad sobre la mesa.  A una sola voz han manifestado su decisión de conversar y aportar para encontrar soluciones sobre los temas clave.

No será fácil pasar de insultos como "paracos", "uribestias" a "unámonos todos, seamos amigos". Ese es el reto que se nos impone, ojalá por lo menos la oferta sea sincera.  

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Pero más allá de las habituales jugadas políticas que estamos acostumbrados a ver en estos días poselectorales, en donde unos y otros hacen movimientos estratégicos para acomodarse lo mejor posible en el cuatrienio que viene, surgen voces muy valiosas que anuncian oposición seria y constructiva, como debe suceder en las democracias.

El propio Fico Gutiérrez, Enrique Gómez, (la gran revelación de esta campaña presidencial), Miguel Uribe, David Luna, María Fernanda Cabal comienzan a perfilarse como los escuderos de ese otro país al que Petro no logró convencer. Aunque aún no es claro cómo canalizarán la inquietud y el temor de esos ciudadanos que ahora parecieran huérfanos, ante la aparente ausencia de quien los convocó a las urnas, es tranquilizante saber que hay disenso lo que fortalece las instituciones, garantiza las libertades y obliga a quien gobierna a respetar.  

Sobre el papel parece un panorama ideal en un país que vive en la cuerda floja.

La agenda es clara y los temas a resolver no los descubrió la izquierda, los conocemos todos y todos tenemos la decisión de solucionarlos, así sea desde puntos de vista distintos.

La responsabilidad de quienes nos gobernarán es inmensa. No solo están en juego las propuestas que se conocieron en campaña, están en juego el futuro y la posibilidad de que, de una buena vez, seamos capaces de disfrutar la democracia y no padecerla.

Ojalá el Pacto no se ahogue en sus propias contradicciones, ojalá los dirigentes de los otros partidos actúen con sensatez y no por puestos, ojalá los contradictores sean capaces de ceder cuando haya que hacerlo y exigir en el momento indicado, ojalá dejemos de insultarnos por Twitter y busquemos un tinto para conversar. Ojalá la ilusión de un acuerdo nacional no sea otra dolorosa frustración, ojalá le hubiéramos parado bolas hace más de 30 años a Álvaro Gómez cuando nos propuso un Acuerdo sobre lo Fundamental. Dijo Gómez Hurtado, "Si las sociedades no logran acuerdos sobre lo realizable, lo factible, entonces estarán marcadas durante mucho tiempo por las confrontaciones".

Pero como suele suceder en este país, en vez de debatir, le dieron un tiro.

Por Gustavo Nieto, subdirector Noticias RCN

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