Colombiaenero 23, 2023hace 4 días

Exclusivo: el dossier de explotación sexual en Cartagena que estaría liderado por una patrullera de la Policía

Según la Fiscalía, la patrullera estaría ofreciendo a compañeras de la institución para servicios sexuales a cambio de dinero.

El 29 de noviembre de 2018 el país conoció a través de los medios a Daniela Echeverry Gómez, una policía de infancia y adolescencia. En Cartagena participó en el rescate de un bebé de apenas cuatro días de nacido abandonado en un basurero del barrio La Quinta. 

En su momento, Echeverry se refirió a los medios contando detalles de su acción heroica. “Salvador de la esperanza, Salvador porque lo salvamos porque es un bebé muy sano y fuerte y de la esperanza porque lo atendieron en el centro médico de la esperanza. Me dieron ganas de llorar cuando lo entregué al ICBF; cuando lo recogí, en todo momento”. 

La patrullera era muy activa en redes sociales, en las que se le veía disfrutando la vida en yates; apasionada por la música electrónica y por mezclarla en vivo como lo dejaba en varias publicaciones. Sin embargo, hoy su realidad es otra, pues está tras las rejas señalada por la Fiscalía de dos graves delitos: trata de personas e inducción a la prostitución.

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La imputación de la Fiscalía

En diálogo con Noticias RCN, la directora de Seguridad Territorial de la Fiscalía, Luisa Obando, fue clara al señalar que tienen un material contundente con todas las pruebas para demostrar que la entonces patrullera Daniela, sería miembro de una red de explotación sexual en Cartagena.

“Daniela comenzaba a identificar de acuerdo con los perfiles que buscaban los clientes. Con algunas mujeres, tanto de su círculo social como otras personas de algunas ciudades, y también compañeras a quienes les decía la rentabilidad que tenía la prestación de este servicio. Iba una parte para Berta, otra parte para ella y otra parte para la persona que ella ofrecía” dijo la fiscal. 

En la investigación se pudo determinar que inicialmente tuvo contactos con una mujer de nacionalidad venezolana, identificada como Berta Ramírez. “La patrullera Daniela, que al momento de su captura no estaba en el departamento de Infancia y Adolescencia, precisamente fue una de las personas que inició prestando sus servicios sexuales a favor de la otra capturada que es la señora Berta”, añadió Obando. 

Según el ente acusador existen pruebas técnicas, testimoniales, incluso la participación de agentes encubiertos de los Estados Unidos que permitieron infiltrar el supuesto negocio de Berta con las jóvenes y el uso de menores de edad para lograr sus fines.

"La Fiscalía tenía un seguimiento diario de esta investigación. Precisamente gracias a la labor de los agentes encubiertos y a las líneas interceptadas logramos llegar a un evento concreto en donde se logró recuperar a tres mujeres entre ellas a la hija de Bertha con el dinero que les había sido entregado para la prestación del servicio".

La delegada anunció que se viene una segunda fase en el caso, puesto que han llegado nuevas informaciones sobre situaciones de presunta explotación sexual. 

"Nosotros continuamos con la investigación, esperemos a ver con los elementos que hemos recaudado al momento de la captura y con lo que se ha venido ejecutando por estos años, que podamos también dar un golpe contundente en una segunda fase, el cual estaremos informando al país".

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¿Cómo cayó la red de prostitución en Cartagena?

La historia que hoy tiene a Daniela Echeverry en la cárcel empezó hace varios meses en las calles de Cartagena, cuando un agente estadounidense, de manera encubierta, empezó a seguir una red de explotación sexual escondida en la fachada de un centro de masajes a domicilio administrado por Berta Ramírez Torres, venezolana de 44 años. Ella, creyendo que se trataba de un turista ávido de sexo pago, le envió a su teléfono un catálogo de mujeres.

Así se ve en los mensajes enviados por la aplicación “WhatsApp”

  • “Le enviaré fotos para que vea la mujer que quiere. Las primeras son mayores y las otras son menores de 20 años. Otras tienen 20; ellas son muy buenas. Muéstrales a tus amigos a ver qué dicen”.

Una foto llamó la atención de los agentes encubiertos. Al preguntar por ella obtuvieron una respuesta que le da un giro a la investigación. En inglés Berta le respondió: “mi amiga es oficial de Policía, está trabajando, ella es una de la que tiene ojos verdes, ella no puede. Escríbele a ver que te dice”. 

De inmediato le envió su contacto: “Daniela Policía” y fotos adicionales, le insistió que le escribiera y le dijera que iba de parte suya. Le aclaró que ella misma pactaría un encuentro otro día. Al mismo tiempo les ofreció a otras mujeres para sus amigos.

Esa noche, la misma Berta llevó a tres jóvenes hasta un edificio en un lujoso sector; hay videos de su llegada al lugar y de su encuentro con los supuestos amigos del encubierto.

Según la Fiscalía, Berta las acompañó, las esperó, le ofreció menores de edad y mientras ellas estaban con los supuestos clientes, le recibió al agente encubierto 600 dólares por los servicios, que son registrados en cámaras espía que recolectan pruebas. 

Según el expediente, en el apartamento una de las mujeres descubrió que pagaron por ella 200 dólares y que Berta solo le había ofrecido 100, es decir, se quedó con la mitad del dinero cobrado, lo que generó molestias en las jóvenes, que terminaron por pedirle propinas personales a los extranjeros.

Las pruebas también indican que en ese mismo apartamento Berta coordinó para un día posterior el encuentro de la mujer a la que llama “Daniela Policía”.

Casi una semana después, en un sector dentro del Centro Histórico se dio la cita. Supuestamente ese día Daniela llevó a una amiga con ella, también policía, a quien presuntamente convenció de tener relaciones sexuales a cambio de dinero.

En el informe en poder de las autoridades se lee: “así que Daniela le dice a su amiga que la acompañara al baño, ellas van y se demoran unos minutos y luego regresan a la mesa y Daniela me dice que sí, que ella estaba dispuesta a tener relaciones sexuales y que cobra $250 dólares también”, dice el texto.

Al día siguiente Daniela, la policía, y su amiga, llegaron hasta el apartamento y fueron recibidas por los extranjeros. Hay videos que comprueban su estancia en el lugar y un encuentro íntimo con el agente. Dos cosas llaman la atención de la Fiscalía: el pago de 500 dólares que al parecer Daniela cobró y recibió por los masajes de ella y su amiga, y otras fotos que confirmarían la exhibición de su arma de dotación.

Para la Fiscalía el delito de Daniela es la supuesta inducción a la prostitución de otras mujeres.

Pese a las pruebas, los dineros que confirmarían el pago, la versión de los agentes encubiertos y un testigo en su contra, Daniela le aseguró a su familia y a un allegado que todo es una trampa y que ella se encontraba en una misión. 

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“A mí me dañaron la vida y mi imagen”: expolicía

Mediante un video en poder de los familiares, la expatrullera Daniela Echeverry, aseguró que su vida corre peligro en Arauca, donde está recluida tras la medida de aseguramiento en su contra. Denunció que grupos criminales podrían hacerle daño.

"No puedo estar acá porque me encuentro en estos momentos en la cárcel de Arauca y hay mucha gente del ELN y de las Farc que no gustan de mí. Entonces antes de que mi vida corra peligro, yo necesito que me trasladen".

Reafirmó que no existe prueba alguna de que haya cometido un delito porque solamente hay un testigo de la conducta.

“En el delito que me están imputado a mí no hay certidumbre, no hay violencia, no hay denuncias. Hay solamente una víctima” recalcó. 

Uno de sus amigos, contactado por Noticias RCN en la ciudad de Cartagena, aseguró que ella estaba realizando labores encubiertas en la torre del reloj en esa ciudad. Según él, labores ordenadas por un superior. 

“La envió varias veces a la torre del reloj de infiltrada de civil para que se contaminara con lo del trabajo sexual allá, para tener información de trata de personas, pero ella no estaba capacitada”, afirmó el amigo, a quien protegemos su identidad por temas de seguridad.

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