Popeye, el criollo salvado de las crecientes provocadas por Matthew en Santa Marta
El perro de raza criolla luchaba por mantenerse a flote en medio de la creciente del río Manzanares en Santa Marta cuando fue divisado por un infante de marina que prestaba guardia.
Noticias RCN
07:57 p. m.
Faltaban 150 metros para que el turbulento río Manzanares desembocara en las no menos revoltosas y picadas aguas de las costas de Santa Marta. Todo por efecto del coletazo del huracán Matthew que con sus tormentas y aguaceros de los últimos 4 días ha provocado súbitas crecientes e inundaciones en buena parte de la región Caribe.
Popeye, un criollo de escasos 2 o 3 años, visiblemente débil y desnutrido, sacaba fuerzas de su pulmones y de su instinto de supervivencia para mantener al menos el hocico fuera del río.
Rodaba como un tronco, como una bolsa de basura, como una cosa más de las que trae la corriente empinada desde el corregimiento de Bonda cuando el Manzanares empieza a contaminarse con todo lo que botan en sus aguas las comunidades que los bordean.
Y cuando ya Popeye parecía perderse en el torbellino de agua, sedimento y deshechos, un infante de marina encargado de vigilar ese lindero de la estación de Guardacostas, bañado por la creciente, lo vió.
El uniformado ingresó al río por una de las orillas, desafió el peligro de la corriente y como pudo agarró al perro por las patas.
Popeye jadeante y afectado, de seguro por el agua que tragó, volvió a tener una nueva oportunidad gracias a la ayuda de este y otros marines que corrieron a socorrerlo.
Tras prestarle los primeros auxilios y canalizarlo con suero para ayudarle a superar la deshidratación que padeció quien sabe desde cuantos minutos y kilómetros antes batallando por su vida, Popeye, como fue bautizado por el Capitán de Fragata Javier Bermudez, comandante de Guardacostas de Santa Marta, mostró los primeros signos de recuperación.
"Si Popeye hubiera seguido derecho hacia el mar, como está ahora por el fuerte oleaje y el mar de leva, no hubiera sobrevivido".
Una buena ración de alimento, abrigo y mucho amor fue el complemento perfecto para que Popeye no quiera despegarse ni un instante de los infantes que le tendieron la mano. Y mucho menos volver a las calles de Santa Marta donde de seguro vivía apenas de sobras de alimentos.
Por eso, el Capitán Bermudez asegura que el canino entrará a ser parte integrante de la unidad sobretodo en temas de vigilancia y acompañamiento de los uniformados, como ya pasó con Luna, otra criolla que fue rescatada de los alrededores, hambrienta y esquelética, como Popeye.
Sin embargo, el oficial asegura que si hay alguien conmovido con la historia que quiera adoptar a Popeye para darle la vida que se merece después de semejante agonía, Guardacostas de Santa Marta no pondría problema para cederle ese compromiso.
"Si hay alguien que quiera adoptarlo lo pensaría pero de entrada ya le ofrecimos a Popeye nuestra casa" añadió el Capitán Bermudez.
Por lo pronto Popeye, salvado de los efectos del Huracán Matthew, que generó emergencias graves en el sur de Magdalena, pasará los próximos días bajo el cuidado de la Armada Nacional, recuperando peso y fuerzas para aprovechar el destino que le tocó seguir viviendo gracias al gesto humanitario de estos uniformados.
Mónica Vengoechea/NoticiasRCN.com