Tras 24 años, el Estado colombiano pidió perdón a las víctimas de la masacre de Bojayá
El Estado reconoció su responsabilidad por no haber protegido a la población civil en uno de los episodios más dolorosos del conflicto armado.
Noticias RCN
06:03 p. m.
El Estado colombiano regresó a Bojayá, en el departamento del Chocó, para ofrecer un pedido formal de perdón a las víctimas de la masacre de 2002.
El 2 de mayo, decenas de familias buscaron refugio dentro de una iglesia, creían que sus paredes las protegerían, pero una pipeta bomba lanzada por las Farc acabó con la vida de más de un centenar de personas y convirtió este pueblo en el símbolo de la barbarie. La mayoría de las víctimas eran niños, mujeres y adultos mayores.
De la masacre de Bojayá fueron responsables las Farc, los paramilitares y el Estado, este último por omitir todas las advertencias sobre la tragedia que se veía venir.
"Venimos acá a dar la cara en este momento. Estamos aquí en un lugar donde la memoria permanece viva (...) Aunque el Estado no asesinó directamente a los civiles, sí tenía la obligación constitucional, legal y moral de hacer todo lo necesario para proteger la vida de quienes habitan este territorio", expresó Pedro Sánchez, ministro de Defensa.
Durante el acto de perdón, las autoridades reconocieron la responsabilidad del Estado por no haber protegido a la población civil.
"Nada puede justificar que un lugar de refugio sea atacado ni que comunidades entras vivan durante años con el peso del dolor la ausencia y el desplazamiento", añadió Sánchez.
El perdón fue recibido en silencio
Al acto de reconocimiento de responsabilidad y excusas públicas del Estado por los hechos de violencia asistieron más de 500 víctimas, líderes sociales, autoridades étnicas y representantes de la comunidad quienes recibieron el perdón en un silencio cargado de nombres, recuerdos y ausencias.
"Reciban este reconocimiento de responsabilidad y excusas públicas del Estado que debió protegerlos hace 24 años, cuando los grupos armados ilegales de las extintas Farc-EP y las extintas AUC o paramilitares se disponían a matarse entre ellos, sin importar si las víctimas eran también civiles, inocentes o si se destruía también esta iglesia, el templo sagrado donde ellos se refugiaban. La muerte, el dolor, el desplazamiento y la desesperanza nunca nunca debieron tocar este territorio.", añadió el ministro.
Bojayá no pidió olvidar, pidió memoria, verdad, pidió que el "nunca más" deje de ser una promesa y se convierta, por fin, en una realidad para quienes sobrevivieron a esta tragedia.
La comunidad exige que el reconocimiento del Estado vaya acompañado de acciones concretas que garanticen la no repetición de hechos violentos contra la población civil y que se mantenga viva la memoria de lo ocurrido.
"Sabemos que no puede existir reparación sin verdad. No hay verdad completa sin reconocimiento ni garantía de no repetición, si nuestras instituciones y nosotros mismos no somos capaces de reconocer dónde falló el Estado para proteger a la población de los criminales", puntualizó el ministro de Defensa.
