Hazañas maestras: 58 instructores del Sena reconstruyen San Andrés

Luego del destructivo paso del huracán Iota, se dieron a la tarea de levantar del suelo las casas de quienes padecieron el fenómeno natural que les quitó todo.

28 Dic 2020 11:35Por: Noticiasrcn.com

Los habitantes del archipiélago de San Andrés aún recuerdan con horror el destructor paso del huracán Iota, que se llevó por delante a Providencia y arrasó con la isla de Santa Catalina.

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Pero como la lluvia no solo moja, sino que también pinta los cielos, esos mismos habitantes son testigos del inmenso y generoso corazón de 58 instructores del Sena que dejaron sus regiones y llegaron para arreglar, levantar y construir las casas que quedaron en el piso y techar de nuevo las viviendas de quienes terminaron durmiendo mirando las estrellas con la angustia de que otro huracán rodeara la isla.

“Las familias sanandresanas nos recibieron muy contentos, fue un alivio para ellos porque muchos se tuvieron que salir de las viviendas. Al llegar los instructores Sena a aportar su granito de arena, lograron retornar a sus hogares”, dijo Beverly Down, asesora de la dirección del Sena San Andrés.

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“No es la primera vez. En el paso del huracán Beta por la isla de Providencia en el 2005, también hicieron la movilización de un personal de instructores capacitados y especializados en el área de construcción”, añadió Shelideth Fernández, encargada de comunicaciones del Sena en San Andrés.Los generosos maestros del Sena se repartieron por todo el archipiélago, todos a recomponer la vida de quienes tanto perdieron tanto en tan pocos segundos.

“Realizamos diferentes actividades para mejorar la situación actual en lo que tiene que ver con relación a las diferentes viviendas de la isla”, agregó Maribel Sanabria, del Sena regional Tolima. Por su parte, Carlos González, de la regional Antioquia, manifestó que “se aprendió mucho, se logró terminar cuatro cubiertas a satisfacción de los propietarios. Fue una magnífica labor”.

Lo que sí es cierto es que los mismos isleños coinciden en que hacía muchos años no soportaban un huracán de semejante magnitud, que arrasara con sus pertenencias, como es el caso de Eladio Forbes, propietario de un negocio a la orilla del mar.

“Yo que he nacido y crecido por este sector, jamás había visto algo igual, era bastante aterrador”, expresó.

Al llegar a la isla, los instructores iniciaron labores inmediatamente. De casa en casa, fueron tomando nota para ver qué se necesitaba. Gran parte de la fuerza del huracán entró por el suroeste de San Andrés y terminó destruyendo las casas en la zona norte.

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Iota pasó y destruyó. Levantó casas, se llevó al último rincón del mundo el corazón y proyectos de miles de personas, pero dejó un grupo de hombres encargados de levantar la vida de los isleños.

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