Internacionaljunio 07, 2020hace un año

Las razones por las que Venezuela no está preparada para enfrentar la pandemia

La comunidad internacional tiene los ojos puestos sobre Venezuela frente al covid-19. Al colapso y deterioro en las redes hospitalarias se suma la escasez de agua y combustible.

Históricamente Venezuela ha sido uno de los países con mayor reserva de petróleo en el mundo y paradójicamente hoy enfrenta una aguda crisis por falta de combustible, esto sumado a la precariedad en la seguridad alimentaria y a la crisis humanitaria que enfrentan en época de pandemia.

La opulenta riqueza petrolera está resquebrajada, pasó de producir 1’300.000 barriles diarios de hidrocarburos a trabajar con el 10% de su capacidad. Consecuencias que responden a los inicios del chavismo, donde los malos manejos y corrupción al interior de la petrolera estatal PDVSA, no cesaron.

Para Humberto Calderón Berti, expresidente de Petróleos de Venezuela, “Chávez y Maduro destruyeron la industria petrolera nacional, las refinerías están en pésimo estado”.

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La compensación de este desequilibrio crónico llevó al gobierno a importar gasolina a cambio de petróleo; en la actualidad es Irán quien lo provee de combustible.

Hace algunos días, en una de sus intervenciones sin opción de pregunta, el presidente Maduro anunció el fin de la casi gratuidad en el costo del combustible, para empezar a venderlo a precio internacional.

Para los venezolanos es una proeza enfrentar kilómetros de filas de carros y largas horas de espera para lograr abastecerse. Este nuevo panorama normal para el régimen, y salido de control para muchos venezolanos, especialmente para los profesionales de la salud, quienes deben conseguir gasolina como una cuestión de supervivencia.

Según un informe reciente de Human Rights Watch (HRW), se evidenció la grave emergencia humanitaria por la falta de agua potable en los servicios médicos y hospitalarios, donde los pacientes enfermos deben llevar 25 litros de agua para ser admitidos.

“Los médicos en Venezuela tienen que traer su propia agua y aprovechar el agua que sale del aire acondicionado para hacer algunas limpiezas y el agua sucia es la que se emplea para los inodoros. Electricidad intermitente, algunos hospitales tienen pozos, etc”, señala José Miguel Vivanco, director para América de HRW.

Para la Organización Panamericana de la Salud, uno de los países con mayor riesgo de contagio en América Latina es Venezuela, un país lleno de calamidades, con 30 millones de habitantes que padecen las desventajas que se enquistaron en una economía corroída y erosionada, e incapaz de enfrentar la nueva amenaza por la pandemia. 

La falta de transparencia en el número de contagios y curva epidemiológica, es otra de las preocupaciones de la comunidad internacional.

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“Estamos hablando de una de las dictaduras más brutales que existen hoy día, en ese contexto hay que entender que para el régimen la salud es un problema secundario, lo más importante es mantenerse en el poder”, resalta Vivanco.

Médicos de la Universidad John Hopkins afirman que esta situación solo es comparable con la de países en guerra como África y Medio Oriente. 

El destino de la población venezolana hoy es más incierto que nunca, gravita bajo tres alternativas igualmente desalentadoras: retornar camino a la dictadura con la desgracia de agonizar de hambre o por la pandemia; emigrar de su suelo patrio a riesgo de desbordar los sistemas de salud de los países vecinos, o continuar subsistiendo en una nación a la que se le pronostica una caída del 15% del PIB y una inflación de 15.000% para 2020.

 

Por: NoticiasRCN.com
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