Tifón Haiyan dejó 4.460 muertos y 12 millones de afectados
La ONU confirmó las cifras y añadió que, del total de afectados por el paso del tifón por Filipinas, 920.000 son desplazados
Noticias RCN
noviembre 14 de 2013
02:25 p. m.
02:25 p. m.
El tifón Haiyán que arrasó en los últimos días Filipinas ha dejado al menos 4.460 muertos y casi 12 millones de afectados, según los últimos datos transmitidos por el Gobierno filipinos a Naciones Unidas.
"La última información recibida del Gobierno filipino es que el número de afectados asciende a casi 12 millones, de los que 920.000 son desplazados, y el Gobierno reporta que 4.460 personas han muerto por el desastre", dijo un portavoz de la ONU, Farhan Haq.
Tacloban comenzó a enterrar en fosas comunes a las víctimas del tifón, muchas sin identificar, una tarea macabra pero esencial para sanear esta ciudad, donde los supervivientes siguen implorando ayuda.
La llegada del portaaviones George Washington, con 5.000 marines a bordo, aportó algo de esperanza a los supervivientes a los que le falta de todo.
El portaaviones y su flota de aviones y helicópteros, escoltado por dos cruceros y un destructor, aportan una ayuda logística indispensable para el transporte de víveres, medicamentos y vestimentas y, sobre todo, una gran capacidad de producción de agua potable.
"Se va a posicionar a lo largo de la isla Samar para empezar a evaluar los daños y entregar un apoyo logístico y de urgencia", incluido material médico y de agua, declaró en un comunicado el comandante del buque, el contra-almirante Mark Montgomery.
Cuando ha pasado casi una semana tras el paso de Haiyán, la ayuda llega demasiado despacio.
"Tengo el sentimiento de que hemos abandonado a la gente", admitió simplemente el jueves el jefe de las operaciones humanitarias de la ONU, Valerie Amos, al día siguiente de una visita en Tacloban, capital de la isla de Leyte especialmente sacudida.
"La gente necesita ayuda desesperadamente. Debemos traerles ayuda ahora. Dicen ya que tarda demasiado en llegar. Asegurar una distribución más rápida es nuestra (...) prioridad inmediata", añadió.
El Gobierno filipino admitió haberse visto desbordado por el número de muertos. Su recogida se ralentizó debido a una falta de bolsas mortuarias, ahora solucionada.
Desesperados por la lentitud de la ayuda, cientos de siniestrados se apresuran a diario al aeropuerto en ruinas de Tacloban, con la esperanza de poder obtener un lugar en uno de los escasos vuelos de salida.
"Hay gente que ha estado caminando durante días sin comer para llegar aquí y esperar horas o días", incluso bajo la lluvia, contó Efren Nagrama, responsable de la aviación civil. "La gente se ve empujada hacia su punto de ruptura. Ven aviones de ayuda llegar pero no pueden lograr comida o irse. Es el caos".
Al caos participan también los saqueos por parte sobre todo de habitantes hambrientos.
Numerosos heridos siguen necesitando atención médica y los expertos se preocupaban también de los riesgos derivados de la falta de agua potable, que puede provocar diarreas, especialmente peligrosas para los niños.
Numerosos países, ONG y agencias internacionales anunciaron importantes ayudas financieras y materiales.
EFE/AFP