El conformismo jamás será una opción. Sumemos con criterio
La democracia se empobrece cuando la pregunta deja de ser 'cuál es la mejor opción' y pasa a ser 'quién parece más probable'.
11:27 a. m.
Algunos therians en la política nos quieren hacer creer que el voto conformista es el supuesto camino de la sensatez. Como si la democracia fuera un simple ejercicio de cálculo y no una decisión con criterio.
La premisa frágil que ellos utilizan es asumir que el futuro ya está escrito: que las encuestas son sentencias, que las tendencias son irreversibles, que las redes significan votos, que los likes equivalen a movilización ciudadana y que “lo más sensato” es acomodarse a lo que algunos presentan como inevitable. Pero las elecciones no son fotografías inmóviles, son decisiones colectivas que cambian cuando los ciudadanos actúan con convicción y no con resignación.
La democracia se empobrece cuando la pregunta deja de ser 'cuál es la mejor opción' y pasa a ser 'quién parece más probable', o cuando reemplazamos el criterio por el cálculo, y la reflexión por el miedo a “perder el voto”. Dejamos de elegir lo más adecuado, para conformarnos con lo conveniente del momento.
Y para comprobar el error del voto conformista no hay que ir tan lejos. Las elecciones del 2023 dejaron una lección importante: para derrotar al candidato de Gustavo Petro en Bogotá, muchos terminaron inclinándose por lo que parecía caminar más seguro, más predecible, más “útil”. Y aunque el resultado fue legítimo, la capital renunció a la posibilidad de apostar por una alternativa rigurosa y capaz de ofrecer una forma diferente de gestionar lo público. Hoy la inseguridad crece, los trancones son interminables, la basura sigue acumulándose, la movilidad colapsa, y la salud mental empeora.
Y ese ejemplo reciente vale la pena tenerlo presente. El voto conformista puede llevar, ahora al país, a un camino mediocre.
Los cambios y las mejoras que necesitamos no nacerán de la resignación. Colombia tiene una opción que combina carácter, preparación y capacidad de sumar desde su diversidad. Un equipo que reúne experiencia política y rigor técnico, convicciones firmes y disposición para construir mayorías. Una alternativa que escucha.
Paloma y Oviedo no solo han demostrado capacidad para crecer y valorar la diferencia, también han logrado algo que no se fabrica con pauta, influencers o algoritmo: cercanía genuina. Y es que no son solo rockstars de soluciones… La calle los ve volanteando en equipo, las plazas de mercado los reciben con ilusión y en las universidades muchos jóvenes los ven como esa ola de esperanza.
Sí, las encuestas orientan, pero no votan. Los análisis ayudan, pero no sustituyen la responsabilidad de decidir con criterio. A menos de quince días de acudir a las urnas, la reflexión debe ser un acto profundamente personal: una combinación de razón y visión de país.
Tenemos la mejor alternativa para derrotar la continuidad del ruido y el aumento de la polarización. Nunca habíamos logrado sumar a tantos alrededor de un mismo propósito, Colombia. Y aunque algunos insistan en que es mejor conformarse con el grito de cualquiera de los dos extremos, yo estoy convencido de algo distinto: la fuerza de las convicciones hay que probarla en todo momento, sumemos con criterio.