Celebremos a quienes sostienen al país
Celebrar el Día del Emprendimiento debe ser más que un acto de conmemoración; debe ser un compromiso por crear políticas públicas que no asfixien a quienes generan la mayor proporción del empleo.
11:12 a. m.
En el debate económico actual conviven dos realidades que parecen hablar lenguajes distintos. Por un lado, las alertas sobre una crisis fiscal calificada como insostenible: un déficit total que ya supera el 7% y un déficit primario del 3,4% del PIB, según el Ministerio de Hacienda y Crédito Público en la actualización del Plan Financiero y el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP). Por el otro, el pulso cotidiano de 5,5 millones de micronegocios que representan el 94,3% del tejido empresarial colombiano.
En este contexto, fechas como el Día del Emprendimiento, celebrado el pasado 16 de abril, y el Día del Valor Empresarial, que se conmemora el 30 de abril, nos invitan a mirar con mayor profundidad cómo está compuesto nuestro tejido productivo. Más allá de la conmemoración, se pone sobre la mesa un diagnóstico inquietante: la fragilidad que se gesta “desde arriba” está terminando por asfixiar la capacidad de crecer “desde abajo”.
Cuando el país pierde grado de inversión, el costo del dinero sube para todos, pero golpea con mayor dureza a quien busca 5 o 10 millones de pesos para comprar una máquina o materia prima. Mientras el análisis macro advierte sobre un déficit proyectado del 5,6% del PIB para 2026, en las calles enfrentamos una inflación nacional del 5,56% y una en Medellín del 6,39%, según el DANE. Esta crisis es el techo que limita a la microempresa, pero es este sector el que evita que el bajo crecimiento del PIB —proyectado en un 2,5%— se convierta en un colapso social absoluto.
Detrás de las cifras de empleo, que en las principales áreas metropolitanas crece a una tasa del 9,2%, se encuentran historias como las de Daniel Montoya. Daniel fundó Didactikamente en el municipio de Envigado, Antioquia, fabricando juegos en madera inspirados en metodologías Montessori y Waldorf. Lo que comenzó como un proyecto junto a su tío carpintero para el desarrollo de su hijo, se convirtió en su sustento total cuando decidió dejar la estabilidad laboral en 2023.
Daniel personifica la resiliencia empresarial al enfrentar el aumento de costos operativos, la inflación y las tasas de interés que impactan directamente su operación. "Uno no emprende con todo claro, aprende a decidir sobre la marcha", afirma Daniel. Para él, la clave ha sido la gestión basada en datos: "Si usted no sabe cuánto le cuesta operar o cuánto necesita para ser rentable, está tomando decisiones a ciegas”.
En la misma línea de transformación encontramos a Vanessa Vargas Alzate, de Avelí Café en el municipio de Concepción. Para ella, el reto macroeconómico del incremento de costos operativos se ha enfrentado con una gestión consciente del tiempo y la eficiencia del equipo de trabajo. Pero Vanessa ha ido un paso más allá: en lugar de solo reducir gastos, ha identificado oportunidades en el comercio exterior, generando valor y desarrollando productos para otros mercados como una estrategia para mitigar el impacto económico local. Estas historias confirman que el empresario y emprendedor colombiano se mueve por la necesidad de transformar su realidad inmediata.
Superar la informalidad requiere entender que la formalización es un camino exigente —legal, tributario y financiero— cuyos costos suelen superar las capacidades iniciales de cualquier negocio sin el apoyo adecuado. Este sector aporta cerca del 79% del empleo total del país. No crece por generación espontánea, sino porque, ante la falta de vacantes en las grandes industrias, el micronegocio se convierte en la unidad fundamental de autogestión.
Nuestra visión en Interactuar va más allá de la asistencia mínima o el aplauso. Nos hemos trazado la meta ambiciosa de impactar a 500.000 emprendedores para el año 2030, impulsándolos hacia modelos de alta competitividad y sostenibilidad. En el último año, logramos atender a más de 55.000 empresarios con servicios financieros y brindamos formación en gestión empresarial a 21.037 de ellos.
El modelo de "crédito más acompañamiento" no es filantropía; es la respuesta técnica más efectiva ante un ecosistema que tiende a asfixiar a la unidad productiva más pequeña. Es la herramienta para que el empresario aprenda a leer su flujo de caja, negocie con proveedores y digitalice su operación.
Celebrar el Día del Emprendimiento debe ser más que un acto de conmemoración; debe ser un compromiso por crear políticas públicas que no asfixien a quienes generan la mayor proporción del empleo. Si logramos que ese 94,3% de empresas tenga tasas accesibles y formación estratégica, el déficit fiscal dejará de ser una amenaza de colapso para convertirse en un reto gestionable. La transformación de Colombia se escribe desde abajo, con datos, con estrategia y con una apuesta decidida por quienes, contra todo pronóstico, siguen construyendo país.