Empresarios Imparables, la fuerza de hacer empresa donde otros ven dificultades
Hablar de la economía colombiana también es hablar de millones de historias que ocurren todos los días en pequeños talleres, negocios familiares, y empresas micro que, muchas veces, comienzan con una persona, una idea y la decisión de no rendirse.
09:51 a. m.
La microempresa representa una parte fundamental del tejido empresarial del país y, detrás de sus cifras, hay empresarios que generan empleo, sostienen hogares, dinamizan territorios y encuentran maneras de crecer incluso en medio de grandes desafíos.
Por eso, reconocer a quienes están detrás de estas empresas no es solamente entregar un premio. Es poner en el centro de la conversación a un segmento que tiene un enorme impacto económico y social y que, con frecuencia, enfrenta mayores dificultades para acceder a financiación, conocimiento y mercados. En la corporación celebramos el FamiEmpresario Interactuar, que este año llegó a su edición número 36, y es precisamente un espacio para hacer visibles esas historias que narran que detrás de una microempresa que crece hay talento, disciplina, decisiones difíciles y, muchas veces, un propósito que trasciende el negocio.
En la mente de quien decide crear una miroempresa no hay espacio para la resignación. Ante la falta de oportunidades de formalización, el poco capital o la incertidumbre del entorno, surge siempre la decisión determinante de salir adelante. Así comenzó la historia de Marlen Quiñones Cano en Medellín, líder de Maintegral S.A.S. y elegida como la Gran Ganadora del FamiEmpresario Interactuar 2026, obteniendo además el reconocimiento en la categoría Empleo de Calidad. En 2021, con apenas cuatro personas, siete máquinas de confección y el deseo de brindar trabajo digno a madres cabeza de hogar de su entorno, comenzó esta iniciativa. Atravesó momentos críticos que casi la obligaron a cerrar, pero no se rindió. Creyó en su propósito, buscó conocimiento, accedió al crédito, organizó su producción y hoy genera 25 empleos formales.
Historias como esta permiten entender que detrás de la palabra “microempresa” no hay negocios pequeños en términos de esfuerzo, de sueños o de impacto. Hay empresarios que aprenden a administrar, a contratar, a producir, a vender, a innovar y a tomar decisiones todos los días. Hay empresas que se convierten en el primer empleo para alguien, en el sustento de una familia o en una oportunidad para que una persona pueda quedarse y crecer en su propio territorio.
Reconocerlos también significa entender que el crecimiento empresarial no ocurre únicamente cuando llega el capital. El crédito es importante, pero solo no hace el milagro. Se necesita también el conocimiento, el acompañamiento, las redes y las herramientas que permiten convertir una actividad productiva en una empresa más estructurada y sostenible.
Detrás de cada ganador hay una lección gerencial y humana; por ejemplo, Frank García, ganador en la categoría Empresa en Crecimiento, quien llegó desde Venezuela y pasó de vender snacks puerta a puerta a liderar la producción y maquila en Frades Chips; Sara Alzate, ganadora en la categoría Empresa Persistente, quien transformó un horno casero en Industrias Alimenticias Gosén para conectar el trabajo del campo con mercados urbanos; Mirlis Romero, premiada en la categoría Impacto Rural, quien en la vereda Tierra Santa de Chigorodó convirtió el cultivo de maracuyá en Agroempresa La Unión, protegiendo las fuentes hídricas y generando empleo rural; o Jhon Mauricio Cañola, reconocido en la categoría Empresa Consciente, quien con Impermeables Vélez y Forero le ha dado un uso responsable a más de 1.300 toneladas de plástico reciclado brindando oportunidades laborales a mujeres y personas en procesos de resocialización.
El verdadero valor de espacios como el FamiEmpresario está, entonces, en recordarnos que el desarrollo económico también se construye desde abajo, desde los territorios y desde empresas que quizás no aparecen todos los días en los grandes titulares, pero que generan empleo, mueven mercados y transforman comunidades.
Seguiremos acompañando a los empresarios de la microempresa e impulsando su talento, porque en cada rincón del territorio colombiano hay hombres y mujeres demostrándonos que, cuando el propósito es claro y el acompañamiento es decidido, no hay obstáculo capaz de detener a una empresa Imparable.