Opiniónfebrero 24, 2022hace 6 meses

Una mirada sobre el aborto sin apasionamientos

Ambas aproximaciones al debate tienen como fin último la compasión. Luego los que están a favor y en contra deberían entender el debate con más honestidad.

Una mirada sobre el aborto sin apasionamientosFoto: NoticiasRCN.com

Por: Santiago Angel

@santiagoangelp Twitter

Es natural que los asuntos que tienen que ver con las fibras morales en el debate público sean muy controversiales. Pero una sociedad madura debería tener la posibilidad de comprender que ambas miradas sobre el aborto terminan en una misma búsqueda: la compasión humana.

En el debate no hay alguien moralmente mejor. La propia Corte habla en su comunicado, con la espera del fallo, sobre la construcción del sistema individual de creencias y valores. La argumentación de ambos lados es completamente válida.

Quienes defienden el aborto libre buscan que mujeres, especialmente en condición de vulnerabilidad, pobreza y pobreza extrema en zonas apartadas, no tengan que pagar con su vida o con la cárcel por una decisión que ellas entienden que apela solamente a su cuerpo, su autonomía y su individualidad. Esos argumentos tienen sentido. El año pasado en Colombia aumentaron los embarazos de mujeres menores de 14 años en 21% con 144 casos más que durante 2020, según las cifras del Dane. Además, de acuerdo con el protocolo de prevención del aborto inseguro en Colombia, unas 47.000 mujeres mueren al año por abortos inseguros; 1.120 en América Latina y 70 en Colombia. Un 67% de todos los embarazos que ocurren en el país serían no planeados.

Con programas de salud sexual muy deficitarios en las regiones, una mujer pobre que no deseaba ser madre no tenía otra opción antes más que arriesgarse a un aborto clandestino exponiendo su vida y su libertad. Ahí hay una diferencia importante porque las mujeres en las ciudades con oportunidades de empleo y servicios de prevención del embarazo pueden evitar el riesgo mucho más. Los abogados penalistas, curiosamente los penalistas, son los que más cuestionan la cárcel como “prima ratio”, o primera opción para castigar las conductas de las personas.

Esa, al final, es una mirada sobre la compasión. ¿Por qué una mujer que no deseaba ser madre, pero que ejercía su derecho a la sexualidad solo debería tener las opciones de la suerte, la muerte o la cárcel?

Del otro lado, la mirada de quienes están en contra del aborto libre también busca piedad. No es difícil compadecerse de la vida con la imagen de un bebé a los 6 o 7 meses abrazado al pecho de su madre o de su padre en perfectas condiciones y añorando inhalar el aire que hace funcionar su corazón.

Los protocolos del Ministerio de Salud de Colombia establecen que luego de la semana 23 de embarazo deber ser usada una inyección intracardiaca o en el cordón umbilical de cloruro de Potasio. Esa misma droga era utilizada en algunos casos en Estados Unidos para la ejecución de personas condenadas a pena de muerte. La organización Human Rights Watch señala que el cloruro de potasio, que causa la muerte en un minuto, puede ser “extremadamente dolorosa cuando se inyecta en una vena. Literalmente quema las venas mientras el cloruro viaja al corazón”. (https://www.hrw.org/reports/2006/us0406/4.htm )

Un médico experto consultado para esta columna aseguró que si la inyección se aplica en el corazón no debería haber dolor, pero en el cordón umbilical sí es muy probable que haya sufrimiento.

Es verdad que los casos de las mujeres que se realizarán abortos en estados avanzados de gestación serán excepcionales porque así lo demuestra la evidencia previa. Pero también es cierto que, para esos casos, luego de la semana 23, ante la falta de estudios concluyentes con el cloruro de potasio vía cordón umbilical, debería haber mucha más prudencia.

Aquí hay varias preguntas sobre la compasión humana. La magistrada Diana Fajardo, única mujer que votó a favor, es celebrada por una ponencia en la que protegió derechos al oso de anteojos porque es un “individuo sintiente que tiene un valor propio”. ¿La Corte Constitucional tiene suficiente evidencia científica concluyente para determinar que un bebé en la semana 23 o 24 no es un individuo sintiente que puede desarrollar dolor?, ¿por qué si la evidencia apunta a que la mayoría de abortos se realizan en el primer trimestre - semana 13, la Corte amplió tanto el límite hasta el segundo trimestre en donde hay una zona gris no concluyente en la evidencia científica?

Mi opinión es que la prisión no debe ser la salida para todos los problemas de la sociedad. No creo desde antes de la decisión de la Corte en la cárcel como consecuencia para el aborto. También creo que los sectores proaborto tienen razón en defender a las mujeres vulnerables con baja escolaridad y en regiones apartadas que deben tener derechos sexuales y reproductivos con la protección del Estado. Y creo igualmente que un

bebé en la semana 23 y 24 de gestación, así sean casos excepcionales, así sea un solo caso, debería tener la posibilidad de continuar su vida ante la duda que deja el vacío sobre el sufrimiento y la capacidad de sentir.

Somos una sociedad que se ha vuelto tremendamente afable y compasiva con las luchas por los derechos de los animales como seres sintientes. Deberíamos tener la misma capacidad de compasión para las mujeres vulnerables y para los bebés vulnerables. Una solución que distensionara los conflictos en términos más moderados era posible.

Ojalá el Estado desarrolle la capacidad en política pública para evitar que un aborto se dé a los seis meses con los riesgos implícitos y la falta de evidencia concluyente. Por más excepcional que sea, un bebé sufriendo por una inyección fulminante días antes de la posibilidad de “alumbrarse” o nacer no es ningún fin ideal del Estado.

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