Saludenero 06, 2022hace 4 meses

“Me sentí en una película apocalíptica”, el caos de una persona con ansiedad en pandemia

Durante varios meses Carolina, que ha sido vista como líder entre compañeros y familia, afrontó una travesía de miedo que le movió el piso como nunca pensó.

Carolina Castro, de 24 años, estudia último semestre de ingeniería geológica en Medellín, Antioquia. Entró en una espiral de emociones y síntomas que le hicieron pensar que se iba a morir. Es uno de los rostros de la inquietante estadística del Dane según la cual 52 por ciento de los jóvenes colombianos han tenido uno o dos síntomas de ansiedad.

Vive en un barrio típico de clase media donde nos recibió acompañada de sus papás, su hermana Luz Elvia, y la estrella de la familia: Ali, una mascota que los vuelca constantemente a gestos de ternura y risa.

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Sin embargo, lo que nos trae aquí se resguarda detrás de la amabilidad de la universitaria y su familia. Es el relato de los tiempos caóticos que afrontó en los primeros meses de la pandemia, y que la desbordaron al punto de sentir que perdió el control de lo más elemental: dormir, pensar, comer y salir a la calle. 

“La ansiedad se manifiesta de unas maneras impresionantes porque llegan a hacerlo sentir a uno que se va a morir”, explica en el transcurso de la entrevista para Reportajes RCN, en la que por momentos se mostró desbordada por el intento de mantener el control. Totalmente comprensible, pues no siempre es fácil hablar delante de una cámara de lo que en algún momento nos puso contra la pared.

“En uno de esos ataques creo que yo sentía me estoy ahogando, no soy capaz de respirar, siento que el corazón me late muy rápido”, así describe uno de varios ataques de pánico, que seguramente resultarán familiares para quienes hayan afrontado este trastorno mental, en el que las emociones parecen desbordar a la persona. 

Carolina tuvo varios ataques, pero recuerda especialmente el primero, cuando el miedo la asaltó en una potencia que ella no conocía. Fue durante la primera cuarentena decretada en Medellín, una noche en la que fue al supermercado y al ver la angustia de las personas que compraban víveres palpó el caos y la desolación.

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“Yo me sentía como en una película apocalíptica. Todo el mundo ansioso, corriendo, desesperado, tratando de comprar muchos insumos, entonces yo ni siquiera fui capaz de comprar nada. Me volví a la casa y vine a llorar. Entonces yo dije, está ocurriendo, es algo que está ocurriendo de verdad y nos llegó a nosotros, porque ya había visto las noticias, imágenes en todo el mundo y yo dije, ¡no, aquí fue!

Luz Elvia Castro, su única hermana, y quien fue un soporte especial durante ese tiempo, recuerda aquellos episodios: “Yo veía a Carolina como una persona muy fuerte, líder, porque ella es una líder en la universidad, y verla con sus crisis de ansiedad, sus ataques de pánico, me cambió totalmente la perspectiva, conocí ese lado de ella que pensé que no existía”

El lado al que se refiere es el de la fragilidad emocional, que muchos tenemos aún sin saberlo. En la casa de los Castro no sabían la proporción de lo que estaba pasando, pues Carolina guardó silencio. Sintió que podría mantener el control.

“Sentí que era algo que podía controlar, no fue una señal de alarma tan fuerte. Pasaron varios meses, pero cada vez sentía que se incrementaba el miedo.  Me daba miedo mirar a la calle, salir al balcón y mirar a la calle”.

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Hasta que sobrevino otro ataque de pánico, más perturbador que los anteriores. “Pues realmente fue muy duro porque ella lloraba, temblaba, no podía respirar bien”, recuerda Luz Elvia, quien entendió que su hermana menor estaba fuera de control y era imperativo buscar ayuda profesional.

Una línea de apoyo

Entonces se encontraron con otro problema, en aquel tiempo, debido a la pandemia, había congestión en los servicios de urgencias y en todo el sistema de salud. Además, los enfermos por covid-19 tenían prioridad. 

Fue cuando apareció la posibilidad de buscar apoyo en la línea 192 dispuesta por el Ministerio de Salud. “Yo me comuniqué con la línea amiga, fueron muy amables, y creo que fue lo mejor que pudimos haber hecho, porque nosotros no sabíamos cómo manejar la situación. Y nos orientaron, la psicóloga que la atendió estuvo al teléfono por ahí tres horas con mi hermana, y no solo con ella sino con mi papá y conmigo, tratando de controlar la situación”, recuerda Luz Elvia.

Carolina dice que habló con una sicóloga a quien califica como maravillosa, quien la ayudó hasta que pudo estar tranquila. En la opción cuatro de esta línea se hace un abordaje inicial para escuchar a quien padece un trastorno mental o emocional y se le ofrece una primera ayuda psicológica, especialmente a quienes atraviesan por una crisis aguda. También, a todos, se les brinda orientación sobre los servicios sociales y de salud a los que pueden acudir.

“Lo que más hemos recibido son síntomas de ansiedad, depresión, reacciones de estrés y consulta por problemas de la conducta en niños, niñas y adolescentes”, explica Nubia Bautista, psiquiatra y subdirectora encargada de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud, sobre la atención a unas 11 mil personas a través de la Línea 192.

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También han detectado exacerbación de trastornos mentales previos, como depresión, ansiedad, trastorno afectivo bipolar, esquizofrenia, y consumo de sustancias psicoactivas. En estos casos, los pacientes vieron exacerbados los síntomas por las condiciones de la pandemia.

“Esto coincide también con información del Dane, que ha podido indagar algunas cuestiones relacionadas con el bienestar emocional y cómo las condiciones de la pandemia, hace muy difícil a veces tomar decisiones para el cuidado de la salud, particularmente la incertidumbre frente al contagio, el duelo por las múltiples pérdidas, el aumento de las brechas sociales, particularmente la destrucción de empleo qué ha afectado más a los jóvenes y a las mujeres, y también lo relacionado con la dificultad para mantener un proyecto de vida, además del gran volumen de información que estamos recibiendo”, agrega Bautista.

También es posible que las familias de los pacientes entren en crisis. Además, la aparición de estos delicados estados puede revelarles un ángulo desconocido de aquél a quien consideraban tranquilo, reposado o dueño de sí mismo.

Carolina Castro tuvo apoyo de su familia y entró a terapia integral, pero esto no ocurre con miles de pacientes, por pena a reconocer su trastorno mental, o por incomprensión de los demás. “Yo siento que las personas generalmente no tienen la empatía para entender a quienes están pasando por una situación de ansiedad, de depresión de ataques de pánico” advierte Luz Elvia

Y su hermana agrega “lo ven como ¡Ah! estás exagerando, eso se te pasa, no estés triste, te dan como la palmadita en el hombro, otras simplemente te ignoran”.

Esta tendencia aumenta el riesgo de que las cosas terminen mal, como explica la psiquiatra Nubia Bautista: “y debemos estar muy atentos como país, porque ya un estudio internacional demuestra cómo estos síntomas pueden estar relacionados con incremento de intención suicida, de muertes por suicidio en el mediano y largo plazo”.

Visto desde otro punto, y como dice un refrán popular es posible que “lo que no te mata, te fortalece”. Así le ocurrió a esta futura ingeniera geóloga, quien sigue en tratamiento, pero ya recuperó parte de la calma que le absorbió la ansiedad.

“Yo creo que todas estas adversidades hacen que uno se conozca mejor, y que uno conozca todo ese valor que uno tiene para superar y tener esa resiliencia. Yo he estado muchísimo mejor, muchísimo mejor” ¿Te sientes optimista? Le pregunto. “Sí, me siento optimista”.

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