Así fue el paso del ARC Simón Bolívar por isla Decepción, ubicada en el corazón de un volcán activo
Para acceder a este punto estratégico, la embarcación debió atravesar los Fuelles de Neptuno, considerado una de las puertas más temidas y simbólicas de la Antártida.
Noticias RCN
04:15 p. m.
La expedición colombiana a bordo del ARC Simón Bolívar ha completado ya 60 días de recorrido hasta la Antártica.
La misión científica ha recorrido 7.200 millas náuticas, superando incluso las proyecciones iniciales.
ARC Simón Bolívar llegó hasta isla Decepción
El equipo científico, denominado ‘La Roseta’, ha llevado a cabo investigaciones oceanográficas capturando muestras de agua en profundidades superiores a los 1.500 metros. Estos estudios revelarán información crucial sobre el estado y la salud de los océanos.
Uno de los momentos más significativos de la expedición fue el arribo a la isla Decepción, donde se instaló una nueva estación oceanográfica que forma parte del proyecto insignia de la Dirección General Marítima.
Para acceder a este punto estratégico, la embarcación debió atravesar los Fuelles de Neptuno, considerado una de las puertas más temidas y simbólicas de la Antártica, un paso estrecho custodiado por montañas donde el viento se acelera súbitamente y cada ola desafía el avance naval.
Las condiciones climáticas han representado un desafío constante. Durante la transmisión desde isla Decepción, el equipo reportó vientos de hasta 100 kilómetros por hora ingresando por la Ventana de Neptuno, poniendo a prueba la resistencia tanto del personal como del equipo técnico.
Isla Decepción, situada en el corazón de un volcán activo, ofrece un paisaje único que combina historia y naturaleza.
El sitio alberga los restos de un centro de operaciones balleneras fundado en 1820 y abandonado alrededor de 1930, actualmente reconocido como el Monumento Antártico número 71.
Las estructuras oxidadas, paredes vencidas por el tiempo y tanques abandonados permanecen como testigos de una época industrial que marcó la historia de la región.
La fauna antártica ha sido protagonista constante de las transmisiones. Pingüinos y lobos marinos conviven naturalmente en el territorio, recordando que estos habitantes permanentes son los verdaderos dueños del continente blanco.

