Deportesjulio 01, 2022hace 5 meses

La historia del ciclista que falleció en el mítico Mont Ventoux

El británico Tom Simpson murió durante la etapa 13 del Tour de Francia 1967.

Una mezcla fatal de factores derivó en la muerte de Tom Simpson, quien fue campeón mundial.Una mezcla fatal de factores derivó en la muerte de Tom Simpson, quien fue campeón mundial. / Foto: AFP

En la década del 60, Tom Simpson era considerado el mejor ciclista británico de la historia. Froome, Cavendish, Thomas o Wiggins aún no aparecían en la existencia de este deporte. Simpson, quien nació en Haswell el 30 de noviembre de 1937, en 1967 ya había sido campeón mundial de ruta (España 1965) y medalla de bronce olímpica (en la pista en persecución por equipos, en Melbourne 1956).

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Y en ese 1967 buscaba su consagración en el Tour de Francia. O, al menos, terminar entre los cinco primeros de la clasificación general, pues el 12 de julio el director del equipo que patrocinaba Peugeot le advirtió que, si no lo lograba, no le renovarían el contrato para la siguiente temporada. Ese mismo día unos hombres misteriosos ingresaron al hotel y le vendieron a Simpson una caja de anfetaminas.

El 13 de julio de 1967, el pedalista británico tenía en su mente el Mont Ventoux. Estaba convencido de que ese era el puerto para atacar. Sin embargo, venía arrastrando problemas estomacales. A más de 1.900 metros de altura, eso le pasó factura.

Y Simpson, sin tomar dimensión de las afectaciones para su salud, antes de subir el reconocido puerto (conocido como “el gigante de Provenza”, “el Dios del Mal” y “la colina de las tormentas”), consumió las anfetaminas y las pasó con coñac. El español Julio Jiménez, en su radar.

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Faltando tres kilómetros para la cima del Mont Ventoux, Simpson cayó de la bicicleta. Su cuerpo no aguantó los problemas estomacales, el enorme esfuerzo físico a 40 grados centígrados, la mezcla de las anfetaminas con el licor y la deshidratación extrema. Lo ayudaron a levantarse y metros más adelante volvió a caer. Ya no se volvió a levantar.

El personal médico intentó reanimarlo y un helicóptero de la Policía francesa lo llevó al hospital Avignon. Pero ya había fallecido. Se estableció que Tom Simpson había muerto en el mítico puerto a causa de un paro cardíaco.

Allí, en el Mont Ventoux, se erigió un monumento en su honor. Desde entonces la Unión Ciclística Internacional (UCI) les dio importancia a los controles antidopajes.

Tom Simpson falleció aquel 13 de julio de 1967 con 29 años en la etapa 13 del Tour de Francia, sobre 211 kilómetros entre Marsella y Carpentras. Dejó en su palmarés la Milán-San Remo 1964, el Giro del Lombardía 1965 y la París-Niza 1967. Y dejó muchas enseñanzas para el ciclismo que vino después.

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