Internacionalseptiembre 10, 2021hace un año

Atentados del 11-S: Análisis de un suceso que cambió al mundo

Expertos analizan las transformaciones políticas y sociales que derivaron del ataque que evidenció la vulnerabilidad del 'país más poderoso del mundo'.

Este sábado se cumplen 20 años del recordado 9/11, una fecha que curiosamente coincide con el número telefónico de emergencia de Estados Unidos, y que sin duda será recordado como uno de los momentos de inflexión de la historia contemporánea, debido al trasfondo y las consecuencias que se derivaron de los atentados en contra de múltiples puntos de la geografía de EE.UU., siendo el más icónico el del derribo de las Torres Gemelas.

Pero, ¿qué significó este ataque, y cómo trasformó el panorama internacional?. NoticiasRCN.com conversó con expertos internacionalistas quienes analizaron el contexto de los atentados, sus consecuencias políticas y sociales.

Para el profesor Mauricio Jaramillo Jassir, académico de la Facultad de Relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, lo sucedido fue “un golpe al poderío comercial y económico de Estados Unidos”, señalando que las Torres Gemelas y el espacio en que estaba ubicadas “eran la máxima expresión de la primera economía del mundo”, y el ataque a estas fue un golpe, por parte de Al Qaeda y el extremismo islámico a la “arrogancia, injerencia e intervencionismo de ese país en Oriente Medio”.

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De igual modo, el ataque al Pentágono, donde un avión afectó su ala oeste, representó un golpe al símbolo militar de ese país.

Según Jaramillo Jassir, “se trataba de poner en evidencia que si bien EE.UU. era capaz de ganar guerras convencionales como la Primera y Segunda Guerra Mundial, en un escenario más atípico, insurgente y asimétrico, de poco servía ser la primera potencia en materia económica y militar”.

A su vez, para el académico Juan David Otálora Sechague, quien coincide con las apreciaciones de Jaramillo Jassir, “este ataque también atentó contra el patriotismo, la cultura y el poder”, aduciendo que es necesario recordar que el golpe planeado por el terrorismo era aún mayor, incluyendo otras edificaciones icónicas, y que posiblemente el avión que cayó en Pensilvania tenía como destino el Capitolio o la Casa Blanca en Washington.

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Un atentado que cambió el panorama mundial

Para aquel entonces, el mundo se encontraba ante un panorama marcado por la hegemonía mundial de Estados Unidos, etapa que había seguido al mundo bipolar característico de la Guerra Fría.

Sin embargo, según Otálora, el evidenciar la vulnerabilidad del hegemón significó “un cambio en la percepción del enemigo internacional (…) representó un punto de inflexión, un cambio en el paradigma y por tanto en la narrativa internacional”, señalando que el discurso de Estados Unidos se trasformó y comenzó a girar en torno a la identificación de una nueva amenaza internacional: el terrorismo

Otálora, profesor de la Universidad del Bosque, recordó el icónico discurso del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el 29 de enero de 2002, donde se refiere a la existencia de un eje del mal: Irak, Irán y Corea del Norte, Estados a los que calificó de “canallas” y llamó a que sean excluidos del sistema internacional. 

El académico explicó que la política internacional de Estados Unidos se centra, a partir de ese momento, en tres frentes: La guerra contra el terrorismo, las guerras preventivas y el mundo “unimultipolar”. 

“Estados Unidos se va a arrogar el derecho al uso preventivo de la fuerza”, afirmó Otálora, quien identifica un cambio frente al comportamiento internacional en materia de conflictos, señalando que hasta el momento los choques bélicos internacionales habían estado mediados por la declaración de guerras, como en la Primera y Segunda Guerra Mundial del siglo XX. 

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Estados Unidos y sus dos fases post 11 de septiembre de 2001

Por su parte, Jaramillo Jassir refiere que se pueden identificar dos momentos en la política internacional de Estados Unidos después de los atentados contra su territorio, los cuales, según el analista, podrían ser vistos como yuxtapuestos.

“El primero, muy rápido, en el que Estados Unidos se vuelve a consolidar como potencia militar, con despliegues en Afganistán e Irak con resultados muy rápidos”, señaló Jaramillo, recordando el papel jugado por las tropas de Estados Unidos en derrocar los regímenes de Mohammad Omar y Sadam Hussein en los Estados antes mencionados. 
“Hasta 2005-2006 Estados Unidos gozó de una hegemonía muy grande, pero a partir de 2010-2012, con el surgimiento de problemas en Afganistán e Irak, y con el surgimiento de la guerra en Siria entre Chiitas y Sunitas, hay una reconformación que deja muy mal parado a Estados Unidos, y varios de los frentes que habían podido controlar, se les salieron de las manos”, explicó Jaramillo, quien calificó el escenario como “una máxima potencia impotente frente a los sucesos de Medio Oriente y Asia Central”.

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¿Cómo está la balanza tras 20 años de guerra contra el terrorismo?

“Modesto”, así califican los expertos el balance de las guerras encabezadas por Estados Unidos en Medio Oriente bajo la bandera de lucha contra el terrorismo, señalando que, si bien la empresa derivó en algunas victorias simbólicas como el desalojo de Al Qaeda del territorio de Irak y Afganistán, el costo ha sido demasiado alto. 

Al respecto, Jaramillo indicó que “lo grave es que el terrorismo se trasladó de esos territorios a un área de la que los medios hablan muy poco, y es la región del Sahel, en África subsahariana: Níger, Nigeria, Chad, Malí, Burkina Faso, Benín, países que muy frecuentemente han tenido que aguantar atentados del yihadismo, de grupos que le han jurado lealtad a Al Qaeda, al EI (Estado Islámico) y ahora a los Talibanes”, explicando que esta es una región que le interesa menos al Consejo de Seguridad de la ONU, al mundo, y en la que se invierten menos recursos, señalando a su vez que sus capacidades estatales de respuesta a esta nueva realidad son “más débiles”. 

De igual modo, Jaramillo Jassir refirió que tras este nuevo panorama “Estados Unidos se ha vuelto más selectivo en su intervención internacional”, recordando que recientemente el presidente de ese país, Joe Biden, aseguró que se retirará de la Guerra en Yémen, así como que reducirán su papel en Arabia Saudí, Siria e Irak.

“Se van a quedar con unos pocos: Afganistán y el tema del conflicto palestino-israelí, que para Estados Unidos es un pilar”, proyectó el analista.

Pasamos de un Estados Unidos que quería encargarse de todo, a un Estados Unidos que elige mejor sus frentes de batalla”, añadió.

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Árabes, el cambio de imagen y el estigma impuesto por occidente

Si bien Estados Unidos, fue la víctima de los atentados terroristas del también llamado 11-S, el denominado mundo árabe también resultó seriamente golpeado por las consecuencias que de ello derivaron, más aún, de la instauración del discurso de “guerra contra el terrorismo” referido por uno de los expertos. 

La imagen del mundo árabe cambió para mal, hemos vivido una estigmatización muy grande”, dijo Mauricio Jaramillo Jassir, quien explicó que esta se ha extendido a su vez al mundo “árabe-musulmán”, en tanto hay países de mayoría musulmana que no son árabes, pero sí han sido incluidos dentro del ‘paquete’ señalado.

Esta misma apreciación la comparte el profesor Otálora, quien adujo que “más que hablar del mundo árabe, yo me atrevería a hablar del mundo musulmán o los habitantes de Medio Oriente por extensión. Ser árabe es una referencia a una condición etnolingüística de la población que se ubica entre el Magreb y el Mashrek, el norte de áfrica y el centro de Asia”, señalando que dentro del estigma de terroristas lamentablemente también se incluyó a los pobladores de Irán, Afganistán y Pakistán.

No obstante, frente a este aspecto, Jaramillo también dijo que una de las consecuencias de los 20 años de lucha contra el terrorismo por parte de Estados Unidos y sus aliados ha sido el conseguir “des-arabizarlo”, refiriendo que “el mundo árabe está intentando marcar distancia”, refiriendo las posturas de países como Marruecos, Arabia Saudita, Bahréin e incluso Irán, “que, aunque no es árabe, es musulmán”, quienes trabajan en contra de que se siga asociando al extremismo islámico con el mundo árabe.  

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Cine, elemento de fortalecimiento del estigma

De acuerdo con Otálora, esta tendencia de señalamiento y estigmatización de los habitantes de Medio Oriente se ha reforzado a través de escenarios y expresiones culturales como el cine, donde el discurso del enemigo común también se ha reflejado. 

Señaló que este fenómeno puede ser explicado desde el concepto de “orientalismo” acoplado por el académico Eduard Said, para referirse a una empresa cultural creada por Francia y Gran Bretaña en el siglo XIX y que fue replicada por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para “generar procesos de estigmatización” y reforzar identidades patrióticas. 

“Después de los ataques del 11-S, se va a relacionar al habitante de Medio Oriente como terrorista o fundamentalista religioso, y esto tiene un impacto absolutamente notable en los medios de comunicación y en cultura de masas como el cine, donde vemos representado al árabe, por extensión al musulmán, por extensión al habitante de Medio Oriente, como bárbaro, sospechoso en términos de seguridad”, dijo Otálora, quien recordó que el habitante de Oriente Medio no es abordado “desde su individualidad, tú no reconoces a un individuo, siempre lo relacionas con grandes muchedumbres”, añadiendo que generalmente se les reduce a su expresión religiosa. 

Para el analista, esta empresa cultural busca que “consciente o inconscientemente consumamos a un individuo o grupo de individuos que se relacionan que son radicales, fundamentalistas y violentos.  Algo similar a lo ocurrido con los latinos cuando son mostrados como vagos, la chica sexy o el narcotraficante”.

Desde este punto de vista puede analizarse cómo, desde la industria del cine comercial, se han impuesto estereotipos de villanos fundamentados en los momentos políticos que ha vivido Estados Unidos, pasando de antagonistas soviéticos o vietnamitas en la era de la Guerra Fría (películas como Rocky, Rambo, 007), a amenazas extraplanetarias en las que EE.UU. es el salvador, durante el periodo hegemónico (Día de Independencia), y de allí a otras donde los villanos son extremistas, terroristas, narcotraficantes o personas con mucho dinero que pretenden desestabilizar el statu quo mundial (The Hurt Locker). 

Según Otálora, la consolidación de estos estereotipos ha contribuido a su vez a los señalamientos a prendas de vestir como el chador, hiyab o el burka, que serán atacadas desde la cultura occidental y vistas con desconfianza. 

Sobre este particular, el analista refiere también que “hay estudios que indican que la seguridad cambió en los aeropuertos desde el 11 de septiembre y una de las poblaciones más afectadas es la árabe-musulmana porque eran objeto de desconfianza, similar a lo que ocurre a algunos colombianos frente a escenarios relacionados con el narcotráfico”.

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