La oportunidad es oro | Por: Alejandro Eder
El empleo formal es la mejor política de bienestar social, y que el desarrollo económico equitativo es el verdadero camino hacia la paz y la seguridad.
06:00 a. m.
Por: Alejandro Eder
@alejoeder en Twitter
Los efectos de una guerra comercial entre EE.UU. y la República Popular China, no pareciera tener impacto en nuestro país, sin embargo, estamos ante una oportunidad única para disparar el empleo formal y el desarrollo empresarial y económico de Colombia.
Colombia es un país con precarias exportaciones. En el primer semestre de este año el 94 por ciento de las empresas afiliadas a las Cámaras de Comercio, cuyos bienes o servicios podrían ser exportables, reportaron cero ventas a otros países. De estas, el 60 por ciento no exportaron porque no les interesaba y un 12 por ciento adicional no lo hizo porque desconocen los procedimientos y trámites.
Lo cierto es que los milagros económicos del mundo – incluyendo el del Valle del Cauca de hace 50 años – se deben casi en su totalidad a estrategias de crecimiento económico orientado a las exportaciones.
Hoy como consecuencia del Covid estamos ante una posible crisis de consumo en Colombia que afectará el bienestar de todos porque dependemos del mercado interno. Si hay algo que nos debe quedar de esta pandemia es que los empresarios colombianos deben salir de su zona de comodidad y no sentirse “boyantes” con las ventas en el mercado nacional.
En este sentido, la pandemia nos llegó con dos extraordinarias oportunidades, ambas debidas a la nueva realidad geopolítica entre Estados Unidos y la China. La primera es que los compradores americanos, urgidos por disminuir su dependencia de China y de Asia, tienen sus “estanterías vacías” y están ante la imperiosa necesidad de buscar nuevos proveedores en América Latina. La segunda, es que el nuevo orden geopolítico ha impulsado a pasos agigantados el nearshoring, o la relocalización industrial hacia América Latina de empresas estadounidenses o extranjeras que estaban produciendo en la China para el mercado americano.
Para materializar ambas oportunidades, el Gobierno Nacional tiene que accionar. Desde hace unos meses nos vienen vendiendo a los colombianos la idea que estas nuevas tendencias del orden geopolítico y de las cadenas de abastecimientos alternativas son nuestra gran oportunidad.
Sin embargo, de nada sirve si no van acompañadas de una campaña de posicionamiento -tanto diplomática como mediática- de Colombia en Estados Unidos como un mercado serio y seguro, así como una alternativa a las plataformas manufactureras con vocaciones exportadora que existen hace años en México. No olvidemos que Colombia hoy tiene el TLC con las mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense de América Latina.
Los gobiernos regionales tienen que poner de su parte también. Es desafortunado y triste ver como algunos mandatarios locales insisten en una reactivación económico como si el Covid ya no existiera, algunos apuestan sus esfuerzos a reabrir discotecas y bares. Estos recursos estarían mejor invertidos si se utilizaran para reentrenar a trabajadores que perdieron su empleo, para atraer multinacionales que se quieran relocalizar a Colombia y para impulsar la cultura de la exportación en empresas grandes y pequeñas como estrategia para multiplicar el empleo, el bienestar y la riqueza.
La crisis que estamos sobrellevando afectada y avivada por el Covid es dura y sin precedentes. La oportunidad es de oro y se ha presentado de manera única y con enorme potencial, si sabemos aprovecharla. No olvidemos que el empleo formal es la mejor política de bienestar social, y que el desarrollo económico equitativo es el verdadero camino hacia la paz y la seguridad.
*Exdirector de la Agencia Colombiana para la Reintegración. Especialista en políticas de Seguridad Internacional y resolución de conflictos.