¿Qué le cuenta su hijo a una máquina que no le cuenta a usted?
Uno de cada cinco jóvenes utiliza chatbots de inteligencia artificial para pedir consejos sobre salud mental.
04:30 p. m.
¿Qué le cuenta su hijo a una máquina que no le cuenta a usted? Los padres de adolescentes suelen agobiarse por el uso de pantallas: cuántas horas pasan frente a ellas, qué tipo de páginas visitan, con quién hablan. Posteriormente, con Chat GPT apareció una preocupación más: las tareas con inteligencia artificial. Pero un estudio de JAMA Pediatrics evidencia una conversación más íntima que los adultos no estamos teniendo. El 19,2% de los jóvenes encuestados había utilizado la inteligencia artificial para pedir consejo sobre salud mental. Entre quienes lo hicieron el 63,3% no se lo contó a nadie y el 91,7% consideró el consejo útil.
Los últimos años enseñamos a los jóvenes a desconfiar de la persona que podría estar al otro lado de la pantalla, ahora, la inteligencia artificial nos plantea un nuevo desafío: ¿qué debemos enseñarles cuando al otro lado parece haber alguien que los escucha, pero en realidad no hay nadie?
Y surge un dilema aún más difícil, ¿por qué contarle secretos a una máquina que sabemos que puede equivocarse? Los chatbots tienen varias características que facilitan la vulnerabilidad humana, como responder de inmediato y complaciente favoreciendo la sensación de empatía y disponibilidad inmediata; mantienen la conversación con respuestas que parecen tranquilas y ecuánimes que se perciben como un salvavidas. Esa disponibilidad puede resultar especialmente atractiva cuando la atención médica de calidad es difícil de acceder o es costosa. Sin embargo, todavía no se entiende del todo por qué algunos jóvenes prefieren revelar determinados asuntos a un amigo sintético como la inteligencia artificial.
La investigación sí expone un dato difícil de ignorar y, además, perturbador. Muchos de los jóvenes que acudieron a un chatbot por un asunto de salud mental encontraron la conversación útil, y al mismo tiempo, privada como para no contarle a nadie. Esto obliga a plantearse una pregunta incómoda:¿qué encontraron allí que no estaban encontrando en una conversación con sus padres?
La inteligencia artificial ya forma parte del panorama de salud mental, por eso el interrogante no es solamente qué sabe Chat GPT sobre los jóvenes, sino que están decidiendo los jóvenes contarle a la máquina. ¿Qué ocurre cuándo una herramienta empieza a sentirse como un confidente? Una evaluación realizada por Common Sense Media junto con psiquiatras de Stanford Medicine puso a prueba varios de los principales chatbots frente a escenarios de salud mental y encontró que un adolescente puede sentir que alguien lo está entendiendo cuando, en el sentido humano y clínico de la palabra no hay nadie comprendiendo al otro lado.
El caso de Adam Raine muestra por qué esa diferencia dejó de ser una conversación abstracta. El adolescente de 16 años murió por suicidio en 2025 despues de mantener extensas conversaciones con ChatGPT. Sus padres demandaron a OpenAI argumentando que durante esas conversaciones el chatbot llegó a validar y reforzar pensamientos autodestructivos. La demanda aún no tiene una sentencia del juez, no obstante, el caso pone el foco en el tipo de responsabilidades que debe asumir cada una de las partes involucradas.
Los asistentes de inteligencia artificial no son psicólogos ni psiquiatras. No tienen criterio clínico ni responsabilidad profesional. La evidencia disponible tampoco permite afirmar que hablar con estos modelos cause problemas de salud mental entre los jóvenes, sin embargo, sí se puede afirmar algo más concreto: algunos adolescentes recurren a estas herramientas para conversaciones emocionales y los modelos no tienen la capacidad de responder de manera segura y poseen límites.
Es posible que la inteligencia artificial con el tiempo y con supervisión humana, se convierta en una herramienta valiosa para ampliar el acceso a ciertos apoyos de salud mental. Aunque tal posibilidad futura no debería distraer lo que ya está ocurriendo.